Información y educación sobre Economía Circular, Sustentabilidad y Reciclaje

Santiago Industria Circular
La postura de Oceana Chile sobre la posible modificación a la Ley de Plásticos de un Solo Uso

La postura de Oceana Chile sobre la posible modificación a la Ley de Plásticos de un Solo Uso

  • El abogado señaló que «los locales de comida rápida han estado liderando una campaña contra la entrada en vigencia de esta obligación».

En agosto comenzará a regir la tercera fase de la Ley de Plásticos de un Solo Uso, que -entre otras normativas- prohibirá la entrega de materiales desechables, de cualquier tipo, en el interior de los locales de comida, lo que ha provocado una discusión en torno a los pro y contra de esta medida.

De ello, conversamos con Cristóbal Correa, director de Campañas de Contaminación Marina de la ONG Oceana Chile.

También conocimos la capacitación que están recibiendo vecinos de Cabrero, en la Región del Biobío, para producir un super compost, compuesto de hongos, aserrín y residuos orgánicos.

En «Huerta, ideas de patio», con Fernando González, del vivero Lahuan, vamos a seguir aprendiendo sobre cómo proteger las plantas del frío y las heladas.

Y en el Consejo Circular, te entregamos ideas sobre cómo aprovechar un cepillo de dientes viejo.

Escucha el programa completo aquí en Piensa Circular y no te pierdas cada domingo, a las 9:30 hrs, un programa nuevo en Radio Cooperativa, dial 93.3 si estás en Santiago. También puedes escuchar todos los capítulos en Spotify.

Ley de Plásticos de Un Solo Uso: de plazos e incertezas

Ley de Plásticos de Un Solo Uso: de plazos e incertezas

  • Por Magdalena Balcells, gerente general de la Asociación Gremial de Industriales del Plástico (Asipla).

Faltan apenas cinco meses para que, al alero de la Ley 21.368 -también conocida como Ley PUSU-, se produzca un profundo cambio de paradigma, ya que en restaurantes y lugares de expendio de comida preparada se prohibirá la entrega de envases desechables de cualquier materialidad, cuando el consumo ocurra dentro del local; en tanto, cuando el consumo sea para delivery (fuera del local) se permitirá la entrega de envases desechables de materiales distintos al plástico, a menos que se trate de envases de plásticos certificados, es decir, envases fabricados a partir de materias primas que contengan al menos un 20% de resinas de origen renovable y se puedan compostar en un lapso igual o inferior a 180 días.  

Hasta acá, todo suena muy bien. Pero para llevarlo a la práctica es fundamental la preparación previa de la industria que, en un escenario de poca certeza técnica y jurídica, es simplemente impracticable. 

El Anteproyecto de Reglamento de la Ley 21.368, que entró en consulta pública el pasado 7 de febrero, es un buen punto de partida para la implementación de la normativa, pero no entrega toda la información y precisión necesaria para el cumplimiento de las obligaciones y metas por parte de los establecimientos regulados. A ello se suma que el documento en consulta está sujeto a 8 resoluciones que aún no se encuentran disponibles y los plazos asociados para su redacción son extremadamente ajustados para asegurar una correcta aplicación de la ley.

Desde la industria identificamos en este reglamento varios temas sensibles, como los requisitos y certificaciones que deberán acreditar los plásticos certificados, así como también las obligaciones de trazabilidad, certificación e incorporación de material reciclado en botellas plásticas desechables, que, dicho sea de paso, con el ánimo de diferenciarlas de aquellas retornables e incentivar su circularidad, sugerimos que sean denominadas “botellas plásticas reciclables”. 

En paralelo, nos encontramos con el hecho de que existe actualmente en curso en la Comisión de Recursos Hídricos, Desertificación y Sequía del Senado, un proyecto de ley que busca modificar el Artículo 3 de la Ley PUSU, permitiendo la entrega de envases desechables distintos al plástico tradicional cuando el consumo de alimentos sea dentro del local, eliminando, así, la exigencia de uso de aplicaciones reutilizables.

Desde Asipla estamos convencidos de que uno de los grandes méritos de esta Ley es su objetivo y esencia de reducir la generación de residuos de envases de comida preparada de cualquier materialidad, entendiendo que son aplicaciones difíciles de gestionar por su volumen y contaminación orgánica asociada.

Evidentemente, un cambio de esta naturaleza implica coordinación y anticipación en su aplicación para minimizar eventuales efectos secundarios, como un aumento de la huella hídrica producto del uso de reutilizables, y por eso creemos que hay que reforzar los criterios de gradualidad -pensando en los actores más pequeños o en sitios más aislados- y la colaboración, para desarrollar proyectos de gran impacto, como Plaza 0 de Mall Plaza, que busca tener patios de comida libres de aplicaciones desechables y eficientes en el uso del agua

Para la industria del plástico nacional -y para nuestro gremio, en particular-, tanto la colaboración permanente entre actores involucrados que se dio desde el inicio de la tramitación de la Ley 21.368, como también la adopción de innovaciones e inversiones relevantes que aseguraran la correcta implementación de esta normativa, han estado en el centro de nuestro quehacer, porque estamos convencidos y comprometidos con aquellas políticas públicas que de manera coherente y sistémica nos permiten avanzar hacia la economía circular. Sin embargo, es fundamental contar con requisitos mínimos necesarios y con certeza jurídica para estar preparados oportunamente y ser un motor de empuje en la correcta implementación de esta ley.

Ley de Plásticos de un Solo Uso: Una oportunidad para el país

Ley de Plásticos de un Solo Uso: Una oportunidad para el país

  • Por Tomás Saieg, jefe de la Oficina de Economía Circular del Ministerio de Medio Ambiente.

En Chile se generan más de 23 mil toneladas de plásticos de un solo uso al año, y siete de los diez productos más encontrados en las playas son de este tipo. La Ley de Plásticos de un Solo Uso, promulgada en 2021 por unanimidad del Congreso, representa un hito histórico en la lucha contra la contaminación por plásticos en Chile. 

El plástico es un material valioso, con múltiples aplicaciones y que nos permite, por ejemplo, conservar más tiempo los alimentos y evitar su desperdicio. Uno de sus atributos, además de que es fácilmente moldeable, es que dura mucho tiempo, sin embargo, lo estamos utilizando en productos que tienen una corta vida o que son de un solo uso. 

Actualmente la mitad del plástico producido en el mundo está diseñado para ser desechado después de utilizarlo apenas una vez. Es hora de cambiar esta dinámica y avanzar hacia un modelo más sostenible donde, en primer lugar, disminuyamos el uso del plástico, sobre todo de aquellos innecesarios y problemáticos, y donde el plástico que es necesario se encuentre pensado desde su diseño para la reutilización, reciclaje o compostaje, evitando así su acumulación en el medioambiente.

Si observamos el flujo global del plástico, nos encontramos con una realidad preocupante: cerca del 30% de la cantidad de plástico producida termina en las riberas de los ríos, en el mar y en las playas, mientras que un 40% se destina a rellenos sanitarios. Solo un porcentaje menor, inferior al 15%, se recicla. Y lo más alarmante: para el 2050 se estima que habrá más plástico que peces en el mar.

Es evidente que la contaminación por plásticos no tiene una solución simple. Se requiere un cambio radical en nuestra relación con este material y con los productos de un solo uso en general. Es necesario que como país y como sociedad, dejemos atrás la lógica lineal de extracción, producción, consumo y desecho.

La Ley 21.368, más conocida como Ley de plásticos de un solo uso, viene a complementar la regulación nacional en esta materia, sumándose a la regulación de las bolsas plásticas en el comercio (Ley 21.100) y la Ley REP (Ley 20.920), que regula entre otros productos prioritarios a los de Envases y Embalajes -plástico, metal, vidrio, cartón para bebidas, papel y cartón- y establece metas de recolección y valorización para estas materialidades, metas que iniciaron en septiembre de 2023. 

La Ley de Plásticos de un Solo Uso busca abordar este problema, no solo para el plástico, sino para productos de un solo uso de cualquier materialidad. Sus objetivos son proteger el medioambiente, disminuir la generación de residuos y fomentar la reutilización. 

Para esto, la Ley prohíbe la entrega de productos de un solo uso para consumo dentro de establecimientos de expendio de alimentos, mientras que limita su entrega a aquellos que sean valorizables (distintos del plástico) o sean plásticos certificados (de fuentes renovables y compostables) para el consumo fuera de los establecimientos. También obliga a la incorporación de material reciclado en botellas hasta alcanzar un 70% en el año 2060 y a los comercializadores de bebestibles a ofrecer formatos retornables y recibir los envases por parte de los consumidores. 

Esta ley nos ofrece una oportunidad como país para cambiar nuestra relación con el medioambiente, y plantea un importante desafío para la ciudadanía y las empresas. El éxito de esta regulación y de la lucha contra la contaminación depende de todas y todos. Está en nuestras manos prevenir la generación de residuos y cuidar el medioambiente. 

La cultura de un sólo uso: llegó la hora de la acción

La cultura de un sólo uso: llegó la hora de la acción

  • Por Sebastián Carvallo, subdirector de Producción Sustentable de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC).

Desde que comenzaste a leer esta columna, demorarás alrededor de dos minutos en llegar al final. En ese tiempo, en Chile se habrán generado 76 toneladas de residuos que irán a parar a vertederos o rellenos sanitarios. Somos uno de los países de Latinoamérica que más basura genera, cerca de 20 millones de toneladas al año. ¡No es sostenible!

Una herramienta fundamental para hacer frente a esta emergencia es la Ley 21.368 que regula la entrega de plásticos de un sólo uso y las botellas plásticas, promulgada en agosto del 2021 y que actualmente se encuentra en la segunda etapa de implementación. 

En la primera etapa, que comenzó en febrero del 2022, se prohíbe la entrega de plásticos de un sólo uso, principalmente para el sector gastronómico. Así, se dio paso a los productos diseñados para ser compostados a nivel domiciliario o industrial y que estén certificados por el Ministerio del Medio Ambiente. La segunda etapa se inició en agosto pasado, obligando a los comercios a ofrecer y recibir botellas retornables. 

Hoy, nos encontramos a unos meses de la entrada en vigencia de la tercera etapa de la Ley. A partir de agosto del presente año quedará prohibida la entrega de cualquier producto de un sólo uso destinado al consumo dentro de los establecimientos de expendio de alimentos que no sea reutilizable, independiente de si es plástico o no. Leyó bien, ya no hablamos únicamente de plástico, sino de todos los productos que se usen una sola vez. 

Esta tercera fase es sin duda la más desafiante. Lo que para los consumidores será un ajuste, para las empresas gastronómicas se trata de un esfuerzo muy significativo que como sociedad debemos valorar. Habrá que modificar infraestructura, incorporar costos nuevos y educar a los clientes. Sin duda es una tarea muy difícil,  pero extremadamente necesaria. Sabemos que en la industria las realidades de cada establecimiento son distintas y es importante que la normativa contemple esas diferencias.  

Ya no se trata de que una cuchara esté libre de plástico y sea compostable, ahora debemos velar como sociedad que esa cuchara no termine en un vertedero, bajo toneladas de basura, transformando su descomposición en metano, un gas de efecto invernadero más dañino que el CO2.  Si es compostable, habrá que compostarla. Suena simple, pero requiere de la coordinación de diferentes actores, la creación de mercados secundarios para estos productos y un aumento de la conciencia social. 

Chile ha sido pionero en la región al implementar regulaciones significativas para la gestión de residuos. Además de la ley que regula la entrega de plásticos de un sólo uso, se suma la de Responsabilidad Extendida del Productor. Al mismo tiempo, existen proyectos de ley destinados a facilitar la  valorización de los residuos orgánicos, promover el trabajo de prevención y reducción de las pérdidas y desperdicios de alimentos, así como iniciativas para la gestión de residuos en sectores como la construcción y textiles, entre otros. 

No me extiendo más, porque el cronómetro sigue corriendo y las toneladas de residuos se siguen acumulando. La triple crisis ambiental parece inevitable, pero estoy convencido de que el trabajo público privado coordinado, serio y con altura de miras permitirá hacerle frente de forma responsable y justa. 

El reciclaje de plásticos creció un 15% post pandemia en Chile

El reciclaje de plásticos creció un 15% post pandemia en Chile

  • De acuerdo al estudio de Asipla, correspondiente al 2022, la producción de plástico reciclado alcanzó las 106 mil toneladas, con una capacidad instalada total disponible para llegar a las 155 mil toneladas a nivel país.

El reciclaje de los plásticos ha tenido un crecimiento sostenido en Chile en los últimos 5 años. Así lo arrojó el un nuevo estudio sobre la materia, la más reciente radiografía del sector elaborada por la Asociación de Industriales del Plástico (Asipla). De esta nueva edición, que recoge la data de 2022, se extrae que la tasa de reciclaje de plásticos creció en un 15% entre 2020 y 2022 (de 96.716 tons. año a 106.870 tons. año), mientras que entre 2018 y 2020 el crecimiento fue de un 11%.

Este estudio -que se realiza bianualmente mediante entrevistas a distintos actores de la industria y a empresas recicladoras que operan en Chile- presenta de manera amplia e integral el estatus de la industria del reciclaje de todos los plásticos, tanto aquellos provenientes del sector de envases y embalajes, como otros residuos plásticos que se originan en las industrias y el comercio, por ejemplo, redes de pesca y residuos generados por los sectores agrícola, acuícola y construcción, entre otros.  

De igual forma, el reporte hace un ranking de las resinas más recicladas y la región geográfica donde se valorizan, además de presentar una segregación respecto al tipo de aplicaciones o sectores industriales que absorben esa oferta de materia prima secundaria, lo que constituye un insumo relevante en el diseño de iniciativas y políticas públicas, tales como la Ley REP, la Ley PUSU (Plásticos de Un Solo Uso) y otros reglamentos o leyes.

Entre los principales resultados obtenidos en esta entrega destaca que hoy Chile cuenta con una capacidad instalada total para el reciclaje de plásticos de casi 155 mil toneladas, la que además creció en un 19% respecto de 2020, impulsada en gran parte por la normativa vigente, que ha movilizado a las empresas a invertir y aumentar su capacidad de reciclaje. De ella, cerca de un 20% se destina al PET y el otro 80% a las demás resinas como Polietileno (PE), Polipropileno (PP), Poliestireno (PS), PVC y otros. 

Pese al aumento de la capacidad instalada, se observa una pequeña disminución en el número total de empresas recicladoras (de 55 a 52), las que siguen estando muy concentradas en Zona Centro del país, con un 75% de la capacidad instalada, seguida de lejos por la Zona Sur, con un 21%, y la Zona Norte, con un 4%.

Los plásticos mayormente reciclados en 2022 fueron el polietileno y el polipropileno, que suman un 71% de la producción total y crecieron en un 11% en comparación al estudio anterior, seguidos por el PET, que concentra un 25%, y aumentó su reciclaje en un 26% con relación a las cifras de 2020. El poliestireno presenta aún grandes desafíos, principalmente en materia de recuperación y pretratamiento de los residuos, mientras que el PVC es una resina que se utiliza principalmente en aplicaciones de larga duración, y a eso obedecen sus bajas tasas de reciclaje. 

En términos del origen de los residuos reciclados se puede observar que un 83% del total proviene de fuentes industriales y comerciales, con un crecimiento del 10% respecto de la medición del 2020. En tanto, el 17% restante provino de los hogares a través de recolectores de base, municipalidades, diversos gestores y puntos limpios, con un crecimiento importante del 45% respecto de los datos levantados en la versión pasada, lo que evidencia una mayor conciencia de la ciudadanía en torno al reciclaje. 

Asimismo, desagregando el origen de los residuos por tipo de resina, vemos que en los residuos reciclados provenientes de origen comercial e industrial predominaron el polietileno y polipropileno en un 82%, mientras que el plástico estrella que se recicla a nivel de los hogares es el PET -comúnmente encontrado en botellas, bandejas y clamshells-, en un 79%. 

Ahora bien, ¿a dónde ha ido a parar el plástico reciclado? Si se analiza por sector económico, predominó Envases y Embalajes, con un 39% de la demanda, seguido por Hogar, con un 24%, y Agricultura y Pesca con un 14%. 

Magdalena Balcells, gerenta general de Asipla, comentó que “los resultados obtenidos en este estudio marcan un hito, ya que se trata de la última medición previo a la entrada en vigencia de la Ley REP. Estamos convencidos de que los futuros reportes que hagamos reflejarán el impulso que significa la puesta en marcha de esta normativa y el aumento significativo que habrá de los residuos plásticos valorizables”.

En tanto, Marcos Segal, presidente del Comité de Economía Circular de Asipla, señaló que “este estudio es el más importante que existe hoy a nivel nacional para mostrar el desarrollo y la tendencia del reciclaje de los plásticos. Estamos muy contentos con los resultados, que muestran un aumento en la tasa de reciclaje de un 15% respecto de 2020, y que nos confirman que vamos por buen camino para cumplir metas ambiciosas de valorización en Chile”.