El servicio beneficiará a más de 40 mil vecinos de la comuna, quienes podrán entregar al camión recolector envases de vidrio, plástico, aluminio, tetra pack, papeles y cartones, en una primera etapa. Las rutas serán coordinadas entre el municipio y el sistema de gestión.
La Municipalidad de Recoleta y el sistema de gestión Giro firmaron un convenio de colaboración, que permitirá extender el reciclaje domiciliario a más de 10 mil hogares durante este 2024. Un moderno camión de reciclaje cubrirá el área, pasando una vez por semana para recolectar vidrio, papel, cartón, plástico, latas y cartón para líquidos en una primera etapa.
La alianza beneficiará a más de 40 mil vecinos de la comuna, quienes ahora podrán acceder al servicio de reciclaje en la puerta de sus hogares, contribuyendo de esta manera a revertir las estadísticas que indican que un alto porcentaje de personas no recicla debido a la falta de puntos limpios cercanos o servicios de recolección domiciliaria.
Según el estudio «Reciclando-Ando» de GfK Chile y la iniciativa Circula el Plástico, de Fundación Chile, si bien el 55% de las personas en Chile estaría dispuesta a llevar la basura a los puntos de reciclaje, la principal barrera para no hacerlo es la infraestructura disponible: un 62% no lo hace porque no tiene un centro de acopio cerca, un 43% debido a que no tiene espacio para separar en la casa y un 41% por falta de servicios de recolección domiciliaria.
La recién estrenada Ley del Reciclaje, que entró en operación en octubre del año pasado para la categoría Envases y Embalajes, establece que las empresas que introducen al mercado más de 300 kgs de envases al año deberán gestionar su reciclaje post consumo. En ese marco, la ley faculta a las municipalidades de todo el país a establecer convenios de colaboración con sistemas de gestión, como ReSimple o Giro. Según el reglamento que regula la aplicación de la norma, este año todas las comunas con más de 100 mil habitantes, considerando la población flotante, estarán obligadas a instalar puntos limpios para recibir y almacenar residuos de envases. Asimismo, la recolección domiciliaria, puerta a puerta en cada hogar, deberá cubrir el 20% de las viviendas del país en 2024.
En el caso de Recoleta, con el recién firmado convenio, Giro coordinará las rutas de recolección junto al municipio para cumplir con esta responsabilidad. En el sistema de gestión municipal, también participa la cooperativa de reciclaje ReciGO.
Nelson Urra, gerente general de Giro, señaló que “estamos muy contentos por la firma de este convenio que nos permitirá llevar el servicio de reciclaje de envases y embalajes a los hogares de los vecinos de Recoleta. Esto significa un tremendo paso para avanzar hacia una comuna ambientalmente sostenible y comprometida con el reciclaje; tarea en la que ha sido fundamental el interés y el trabajo del municipio por concretar esta alianza, donde esperamos ir aumentando el número de hogares atendidos en los próximos años”.
El reciclaje domiciliario partió como proyecto piloto en el barrio Lemu, de Recoleta.
Fuimos el primer medio en visitar las “pruebas en caliente” de estas instalaciones, que tendrán una capacidad para procesar 60 mil toneladas de residuos, siendo un eslabón clave para el reciclaje en Chile y el cumplimiento de las metas de la Ley REP.
Está todo listo para encender los motores de la planta de clasificación y pretratamiento de residuos semiautomatizada, que pretende darle más velocidad a la cadena del reciclaje en Chile. “A fines de marzo esperamos inaugurar, una vez que recibamos la autorización sanitaria”, así de optimista -y contento- está Andrés Jensen, gerente Corporativo de Desarrollo y Nuevos Negocios de Ambipar Environment para América Latina, cuando nos cuenta los preparativos que faltan para el inicio de la operación de la que define como la “planta más moderna” de Sudamérica.
Con una inversión de US$ 25 millones, Ambipar Group -consorcio brasileño de gestión ambiental- heredó este proyecto una vez que adquirió a la chilena Disal en el 2021, convencidos de que el avance de la Ley REP y los acuerdos de producción limpia que la industria estaba llevando adelante, les permitiría aportar a la cadena de gestión de residuos un eslabón clave para que el sistema funcione de manera eficiente dado los grandes volúmenes de tratamiento de residuos que exigiría la ley del reciclaje, recientemente estrenada en Chile.
“Para envases y embalajes, la forma óptima -o bien la que genera mayores eficiencias- en la cadena del reciclaje es con una segregación gruesa en el origen”, aclara Jensen. Y explica que en los hogares, con este tipo de plantas de clasificación semiautomatizadas, basta con separar todo lo reciclable al menos en dos flujos: envases livianos y vidrios. Por envases livianos se incluyen las botellas de plástico, latas de bebidas, empaques de alimentos como arroz y fideos, hojalatas de atún y el tetra pack, entre otros, incluyendo también papeles y cartones.
“Esto hace que la logística sea mucho más eficiente. Si pretendemos que todos los volúmenes que involucra la Ley REP se recojan mediante puntos limpios o que en la casa se generen siete u ocho líneas distintas, es muy difícil logísticamente. Y sin mencionar la huella carbono si debo tener un camión para cada tipo de material”, agrega el ejecutivo.
Piensa Circular fue el primer medio de comunicación en conocer la planta y presenciar las “pruebas en caliente”, ubicada en un terreno de 2 hectáreas en el sector industrial de Quilicura, al norte de Santiago.
“Esperamos valorizar el 94% de los residuos”
Jensen, quien ha liderado el proyecto desde el 2018, nos muestra cada una de las instalaciones. La planta tendrá tres grandes procesos, que permitirán valorizar el 90% de los residuos que recibirán. “Esperamos llegar a un 94% y, de esa forma, minimizar lo que tengamos que enviar al relleno sanitario”, añade, al mismo tiempo que indica que por eso son claves la buena gestión de reciclaje en el origen y el diseño sostenible que hagan los fabricantes.
La planta tendrá una capacidad de procesamiento de hasta 60 mil toneladas al año, cifra autorizada por la resolución ambiental.
La estrella es el sector de la clasificación semiautomatizada, que tiene una capacidad autorizada para procesar hasta 40 mil toneladas al año. “No existe en Sudamérica otra planta con esta combinación de tecnologías. Inauguraremos una planta de estándar europeo”, señala Jensen.
La tecnología del sistema de clasificación permite separar de forma automática seis de los nueve tipos de materiales que segregarán. Jensen explica que, dependiendo de la programación del sistema, en principio serán los plásticos PET (botellas de bebida), el polietileno de alta densidad o HDPE (como envases de detergentes), polipropileno (las tapas de bebida, por ejemplo), chatarra ferrosa, aluminio y fibras (cartón y papel). Los otros serán separados de forma manual.
Luego de una primera trituración gruesa, el material es conducido por una correa transportadora hacia una máquina, denominada “separador balístico”, que en base a inclinación y movimientos elípticos de varias pistas provoca que los materiales 2D (como papeles, cartones y bolsas) asciendan, mientras que los 3D (con volumen) rueden y caigan por gravedad.
Los materiales con volumen, aún mezclados, siguen por correas transportadoras, donde un imán separa los metales ferrosos. Luego, un equipo -el más moderno de la instalación- lee de forma óptica cada pedazo de residuo que va circulando y, de acuerdo a parámetros previamente definidos (de densidad principalmente), los separa mediante un disparo de aire comprimido, a una alta velocidad, pudiendo identificar los diferentes materiales existentes, incluyendo los tipos de plástico, el aluminio, el tetra pak y otros.
Una vez separados, los materiales puros son apilados en silos, que luego son enfardados y quedan listos para ser enviados al valorizador y puedan ser finalmente reciclados. “Una vez que el valorizador los recibe (la empresa que fabrica las botellas PET o la que produce pellets de un tipo de plástico), recién ahí se cumple la meta de valorización que exige la Ley REP. Nosotros somos un intermediario que le agrega eficiencia a la cadena”.
Izquierda: Inicio del proceso, con una primera trituración gruesa. Centro: Separador balístico, que en base a inclinación y movimientos elípticos, separa los materiales con volumen de los planos. Derecha: Lector óptico que, junto a un disparo de aire comprimido, separa los materiales de forma automática.
Pretratamiento
Los otros dos procesos son para efectuar un pretratamiento a materiales que no son reciclables por diferentes motivos. “Basado en experiencias de plantas europeas similares, entre un 25 a 30% de la mezcla de residuos de envases y embalajes que recibiremos será rechazo, es decir, material que no se puede reciclar”, explica Jensen.
Izquierda: Máquina de trituración para envases que hayan contenido sustancias peligrosas y destrucciones certificadas. Derecha: Mezcla de residuos triturados, que se emplea como combustible para la industria del cemento.
El segundo proceso está basado en una máquina, con una capacidad autorizada de hasta 15 mil tons. al año, que tratará los envases que han contenido sustancias peligrosas, como agroquímicos, pesticidas, aceites o algún tipo de hidrocarburo, y además lo que se llaman “destrucciones certificadas”, como artículos que tienen imagen corporativa, etiquetas, envases fallados o medicamentos vencidos. “Todos estos materiales se mezclan, se trituran y se les da una homogeneidad”, detalla el ejecutivo.
Esta mezcla homogénea es empleada por la industria del cemento como combustible, permitiendo reemplazar al petróleo. En Chile, Jensen comenta que hoy las cementeras están logrando tasas de reemplazo de entre 10 y 15%, mientras que en Europa se llega a niveles de 60% y países como Suecia incluso alcanzan un 90%.
“En sus calderas, las cementeras llegan a temperaturas muy altas (cercanas a los 2 mil grados celsius), por mucho tiempo, además de que emplean tecnologías que dan garantías de las emisiones al aire, reguladas por la autoridad”, aclara Jensen. Sin embargo, el ejecutivo lamenta que para efectos de la Ley REP este tipo de valorización de residuos, convertida como combustible, no permite cumplir las metas de valorización para envases y embalajes de origen domiciliario.
Máquina que permite separar el «producto» del envase, lo que permite reciclar productos vencidos, dañados o sacados del mercado por motivos comerciales.
Finalmente, el tercer proceso es una máquina con capacidad autorizada para 6 mil tons. al año, que permite recibir inventarios obsoletos de productos, y separar el “producto” del envase, como por ejemplo chocolates, latas de bebidas, papas fritas, leches, quesos, etc. En la mayoría de los casos, son productos orgánicos, a excepción de cosméticos, jabones y artículos de limpieza.
Dependiendo del tipo de producto, es el destino que tendrá. Si son latas de bebidas, el aluminio se va al reciclaje y el líquido se trata como residuo orgánico. Lo que no se pueda reciclar, se convierte en combustible para la industria cementera.
La proyección de Jensen es que la planta estará operando al 100% al 2027. Eventualmente, pueden aumentar la producción con un tercer turno de trabajo (dejando algunas horas del día para limpieza y mantención), pero más bien los ojos de la empresa están en crecer en otros procesos de la cadena, como por ejemplo producir pellets de algún material que tenga una salida rentable al mercado.
También están trabajando en dos proyectos similares de clasificación, con procesos mecánicos y manuales al inicio, en Iquique y Puerto Montt, pensado para clientes industriales. Además de seguir observando el mercado para nuevas adquisiciones, como la reciente compra de la empresa colombiana de servicios ambientales Ecopositiva.
Andrés Jensen, gerente Corporativo de Desarrollo y Nuevos Negocios de Ambipar Environment para América Latina.
Sin embargo, alerta que aún faltan muchas inversiones por realizar en el país para que la cadena del reciclaje pueda hacerse cargo de lo que la ley exige. Para el 2034, cuando se alcance el peak de las metas de reciclaje y valorización, se necesitarán ocho plantas como ésta sólo en la Región Metropolitana. “Para ese año, los volúmenes serán de 500 mil tons. aproximadamente. Hoy estamos con una demanda de 100 mil tons, pues las metas son bajas, de entre 3 y 5%. Así y todo, el sistema ya está asfixiado”.
Inmediatamente, Jensen subraya que “está asfixiado por dos razones: uno por la capacidad física de toda la cadena de reciclaje de hacer el trabajo y otra porque estamos todos aprendiendo al mismo tiempo”. De hecho, previene que hay asuntos del reglamento que fija las metas de reciclaje y valorización para envases y embalajes (el DS-12 del MMA) que deben ir siendo monitoreados por la autoridad, como por ejemplo que “se reconozca la valorización energética de los residuos o la duración de los contratos a 15 años cuando aún los diferentes actores no tiene claro la estructura de costos de sus procesos”.
La populosa comuna de la zona surponiente de la capital avanza en la implementación de la Ley REP gracias al convenio de colaboración con el sistema de gestión ReSimple, que organizará y financiará la operación por los próximos cuatro años. Sus vecinas y vecinos podrán reciclar botellas plásticas de bebida, envases de productos de limpieza, envoltorios de pastas y arroz, latas de aluminio y cajas de pizza.
Seis barrios de Maipú son los primeros que por sus calles recorrerá el camión del reciclaje, recolectando envases y embalajes, tales como botellas plásticas de bebida, envases de productos de limpieza, envoltorios de pastas y arroz, latas de aluminio y cajas de pizza, entre otros, como parte del inicio del acuerdo de colaboración firmado entre el municipio y el sistema de gestión colectivo ReSimple.
El servicio partió el 5 de febrero en los barrios Ciudad Satélite, el Abrazo de Maipú, Santa Ana de Chena, Los Bosquinos, Los Héroes y Pehuén, abarcando una población de 150 mil habitantes, lo cual equivale al 30% del territorio comunal. Posteriormente, el servicio se irá ampliando hasta llegar al 100% de la comuna al 2027, de acuerdo a lo planificado por ReSimple.
El camión pasará una vez por semana retirando desde las viviendas papeles y cartones, y envases livianos, los que serán recuperados para transformarse en materia prima y no terminen como basura en rellenos sanitarios.
Además, desde octubre del año pasado, el sistema de gestión inició la operación de puntos verdes distribuidos en lugares estratégicos de afluencia de público y de fácil accesibilidad. Son nueve centros de acopio que reciben envases livianos, y papeles y cartones, ubicados en El Rosal (Av. El Rosal esquina Las Nalcas), Cerro Primo de Rivera (Av. Los Pajaritos esquina Asunción), Templo Votivo, polideportivo Martin Vargas (Av. 3 Poniente esquina Las Tinajas), CAM poniente (Av. Campanario esquina Av. Las Galaxias), CAM Ciudad Satélite, Pajonal (Av. Lumen con calle Primo de Rivera), CESFAM Dr. Luis Ferrada y Av. El Descanso con Gustavo Eiffel.
Igualmente, para la recolección de botellas y envases de vidrio como frascos para conservas y de perfumes, ReSimple dispondrá contenedores tipo campana, cuyo número y ubicación más idónea serán definidos con el equipo técnico del municipio.
ReSimple organizará y financiará estos servicios de reciclaje de envases y embalajes que las marcas adheridas al sistema de gestión colocan en el mercado al momento de vender sus productos, por lo tanto, significará un importante ahorro en el presupuesto municipal y un avance en materia de gestión ambiental que permita tener una comuna más limpia y sustentable.
Presente en el lanzamiento de la primera recogida, el alcalde Tomás Vodanovic, resaltó el alcance que tendrá el nuevo servicio y el papel fundamental de las personas en sus hogares a la hora de aumentar las tasas de reciclaje.
“Esta importante política beneficiará a 6 de nuestros 21 barrios y a cerca de 200 mil personas en este primer momento. La idea es, en tres años, llegar a toda la comuna. Pero hoy se necesita de la parte más importante para que la Ley REP funcione bien, que es la respuesta de la ciudadanía, (…) si cuando llegan a las casas, la gente no recicla, la gente no se para, no tiene sus residuos limpios y no se compromete, no funcionará. Aquí falta la patita más importante y esa depende de nosotros”, señaló el edil.
Carlos Astudillo, gerente general (i) de ReSimple, agregó que «para motivar el acto de reciclar realizaremos campañas de educación ambiental junto con la municipalidad y la visita de cuadrillas de reciclaje al sector donde comenzará a pasar el camión recolector, pues se trata de un proceso nuevo que requiere de nuestro acompañamiento”.
La gerenta de Economía Circular de ReSimple, Nathalia Silva, presentó al Reci Clan y sus embajadores del reciclaje: Scar Lata, Clara Pet, OscarTon, Plastricio, Vidri Ana y Beto Pak, quienes son parte del plan de educación ambiental que está llevando a cabo el sistema de gestión para generar el cambio en los hábitos de la ciudadanía.
Para facilitar el acto de reciclar y explicar a la ciudadanía el funcionamiento del nuevo sistema de recolección domiciliaria, ReSimple cuenta con aplicación móvil descargable en versión Android y Iphone, la que informará a los usuarios y usuarias qué día pasará el camión recolector por los seis barrios de la primera etapa de puesta en marcha del servicio.
Entrega simbólica de las primeras sacas a vecinos del barrio Ciudad Satélite, en las cuales se recolectarán los residuos recuperables que entregarán al camión recolector.
“De ahí en adelante, necesitamos desarrollar más capacidad”, señaló Magdalena Balcells, gerente general de Asipla, el gremio que reúne a los industriales del plástico.
Con un consumo total de plástico en Chile de 1 millón 357 mil toneladas al año, incluyendo plástico nuevo y reciclado, en el 2022, nuestro país recicló un 7,8%, equivalente a 106 mil toneladas. “Cerca de la mitad del plástico consumido en Chile es susceptible de ser reciclados”, destacó Magdalena Balcells, gerente general de la Asociación Gremial de Industriales del Plástico (Asipla), en conversación con Piensa Circular, en Radio Cooperativa, al comentar sobre el reciente estudio que midió el reciclaje de plástico en Chile entre 2020 y 2022.
¿Por qué es tan baja la tasa de reciclaje en Chile?
En los últimos años la data que generamos en Asipla es la fuente y línea base para toda la estadística de la industria del plástico en Chile. A partir de los datos de importaciones y exportaciones de Aduanas calculamos anualmente el consumo aparente y, cada dos años, hacemos la estadística del reciclaje.
La base de comparación del estudio del 2020 era muchísimo más baja por un cambio metodológico. En ese minuto todavía no incluíamos el material reciclado en Chile como parte del cálculo del consumo aparente.
Para establecer qué porcentaje reciclamos, tomamos el total de toneladas de plásticos que consumimos, que en el 2022 fue de 1.357.000 tons. Cuando hicimos el estudio del 2020, la base era de 930 mil tons. Entonces, la diferencia, que es alta, tiene que ver con un poco de crecimiento, con el cambio metodológico y con el cambio de los códigos arancelarios.
Estamos en menos de un 8% y la vez anterior estábamos en un 9,3%. O sea, pareciera que bajó, pero lo interesante es mirar de reciclado a reciclado, y ahí tuvimos un crecimiento interesante. Creció en un 15% entre 2020 y 2022 (de 96.716 tons. año a 106.870 tons. año), mientras que entre 2018 y 2020 el crecimiento fue de un 11%.
¿Qué porcentaje de plástico se recicla en países de la OCDE? ¿Qué medidas estamos tomando como país para avanzar hacia esos porcentajes?
De acuerdo con el Global Plastics Outlook de la OCDE, la producción mundial de plásticos secundarios procedentes del reciclaje ha crecido de manera exponencial en los últimos 20 años, pese a que todavía representan solamente el 6% de la materia prima total consumida a nivel global.
Por otro lado, los países que han logrado impulsar y fortalecer su oferta de plástico reciclado, son aquellos que además de contar con algún esquema de responsabilidad extendida del productor, se han preocupado de generar demanda por resinas secundarias con incentivos para que los nuevos productos tengan contenido reciclado y han ido incorporando tecnologías de punta para el reciclaje.
Podemos ver que en Chile, con la ley REP, la ley de Plásticos de un Solo Uso, la Hoja de Ruta de Economía Circular al 2040, el Pacto Chileno de los Plásticos, entre otros, estamos construyendo la base para avanzar hacia la economía circular como plantea el informe de la OCDE, pero no podemos olvidar que estamos recién comenzando con las mismas buenas prácticas de los países europeos, pero 40 años más tarde.
En el Circularity Report 2022, de Plastics Europe, ya se comienza a ver la luz al final del túnel. Respecto del 2018, en 2020 hubo un aumento del 43% en el plástico reciclado utilizado en envases y embalajes; desde el 2016 la exportación de residuos plásticos cayó en un 50%, lo que se traduce en un claro impulso a recolectar y reciclar dentro de los países; o datos como que si los flujos de materiales reciclados llegan segregados desde los hogares, aumenta en 13 veces su tasa de reciclabilidad, entre otros hallazgos. Sin embargo, aún después de 40 años desde que comenzaron con esquemas REP, todavía quedan desafíos y problemáticas que resolver.
¿Todo el plástico se puede reciclar?
Casi todo el plástico se puede reciclar y se recicla muy bien. No todos los plásticos que usamos son susceptibles de salir y estar disponibles para ser reciclados inmediatamente. Del 1 millón 357 mil toneladas (de plástico que se consume en Chile), cerca del 48% se destinan a envases y embalajes, y esos son los plásticos que señalamos que son susceptibles de ser reciclados. Hay más plásticos que pueden ser reciclados, pero no está tan sistematizada su recolección. En envases y embalajes tenemos principalmente 3 variedades de plástico, que son el PET, el polipropileno y el polietileno de baja y alta densidad. Ese grupo de plásticos están siendo altamente reciclados y tienen buen valor de mercado.
La capacidad total de reciclaje en Chile hoy es de hasta 155 mil toneladas de plástico. ¿Es suficiente para cumplir con las metas de la Ley REP?
Hasta el segundo año, sí. De ahí en adelante necesitamos generar mucho más capacidad. Como no es rápido, son planes que deben surgir ahora. El estudio que presentamos es un hito porque es el último sin ley REP de envases y embalajes de implementación directa. En octubre de 2024 vamos a tener un primer año de medidas en base a la contabilización de metas de la REP.
Sabemos que CCU anunció la construcción de una fábrica y que Coca-Cola está en lo mismo. ¿Qué otras empresas están hoy día haciendo algo para invertir que nos permita hacernos cargo de las metas de reciclaje y valorización?
Estamos super contentos con las inversiones que está haciendo CCU y Coca-Cola, porque éramos de los pocos países en la región que no teníamos una planta con esa tecnología, conocida como bottle-to-bottle, que permite llevar el plástico PET reciclado a grado alimenticio. Ese es el gran desafío en el reciclaje de plástico que provienen de empaques, de si pueden o no estar en contacto con alimentos. En el PET existe esta tecnología, está masificada y en Chile no la teníamos. Gracias a la Ley de Plásticos de Un Solo Uso, que tiene una norma que fuerza a las embotelladoras a partir del 2025 a incorporar un porcentaje de reciclado en Chile, de botella a botella, se producen estas inversiones.
Pero eso no es lo habitual. Lo habitual es que el reciclaje lo hagan empresas distintas a las marcas. Es el caso de los otros productos, como yogures, bolsas de arroz o de tallarines, por ejemplo. Cuando miramos esos otros plásticos, vemos que ha disminuido la cantidad de empresas, pero se han consolidado y han crecido las que quedan. Han ido incorporando tecnologías que no tenían para abordar lo que viene de los domicilios, que es mucho más complejo respecto a lo que viene de la industria, que está limpio y ordenado, e incluso separado por tipo.
Por ejemplo, hace tiempo se empezó a invertir en centrífugas para limpiar sin agua. Se está consolidando la industria existente, pero necesitamos que haya mayor desarrollo, sobre todo a nivel regional.
Pero eso no es lo habitual. Lo habitual es que el reciclaje lo hagan empresas distintas a las marcas. Es el caso de los otros productos, como yogures, bolsas de arroz o de tallarines, por ejemplo. Cuando miramos esos otros plásticos, vemos que ha disminuido la cantidad de empresas, pero se han consolidado y han crecido las que quedan. Han ido incorporando tecnologías que no tenían para abordar lo que viene de los domicilios, que es mucho más complejo respecto a lo que viene de la industria, que está limpio y ordenado, e incluso separado por tipo. Por ejemplo, hace tiempo se empezó a invertir en centrífugas para limpiar sin agua. Se está consolidando la industria existente, pero necesitamos que haya mayor desarrollo, sobre todo a nivel regional.
¿Qué inversión se necesita?
Es difícil hablar de cuál es la inversión necesaria para poder avanzar con el cumplimiento de metas de la Ley REP, porque hay muchos frentes en los cuales se requiere inversión para asegurar que los sistemas de gestión puedan disponer de la infraestructura y capacidades de recolección, clasificación y valorización de residuos a lo largo de todo el país.
En la actualidad la infraestructura disponible se encuentra en la Región Metropolitana y en la zona centro del país, lo que no es suficiente para dar cobertura a todo el territorio ni para el cumplimiento de las metas. No tiene sentido transportar residuos recolectados en el sur y norte para luego ser clasificados y valorizados en el centro, porque además de ser ineficiente y tener un altísimo costo logístico, hay un impacto en emisiones de gases de efecto invernadero que también hay que considerar.
En preparación a la ley REP todo el ecosistema ha estado trabajando en ampliar la cobertura y en aumentar la capacidad de gestión y valorización.
Por ejemplo, si miramos el proceso de clasificación -un eslabón clave para que la cadena de valor del reciclaje de residuos y su valorización sea eficiente y sostenible en el tiempo- hoy se está terminando de construir en Santiago una planta de clasificación automatizada y con tecnología de punta que será capaz de procesar 40 mil toneladas al año, con una inversión que bordea los US$ 25 millones. Y las plantas de clasificación solamente se hacen cargo de una parte del proceso.
La infraestructura disponible hoy en Chile es insuficiente y se va a requerir de mucha más inversión para desarrollar la necesaria cadena de recolección, clasificación y valorización a lo largo del todo el país.
Perciben uds que la ley REP ha penetrado en la gente, ha sido bien entendida…
A nivel comercial e industrial, la ley REP la sabemos como si fuera un jingle de moda. Pero a nivel de ciudadanía falta, por varias razones.
Por un lado, la tarea de ir dando a conocer es colaborativa, no fácil, del Ministerio de Educación, de Medio Ambiente, de los Sistemas de Gestión e ir entregando un relato común, que no sea confuso. Por otro lado, no necesitamos que la gente entienda que la ley REP se llama así, sino que necesitamos que las personas entiendan qué se puede reciclar y qué no de lo que desecha en su casa… y qué lo haga.
Además, es clave que salga el reglamento de etiquetado de reciclabilidad, que hoy está siendo trabajado en el MMA. Con ese reglamento, los dueños de marcas o quienes ponen los productos en el mercado, van a ser capaces de poner un sello que por un lado te muestra que ese producto es reciclable y por el otro te muestra de qué forma se recicla.
Hoy en día deberíamos ser capaces de reciclar los plásticos clasificados con 1, 2, 4, 5 y 6. O sea, es harto. Sólo dejé el 3 afuera, que es el PVC, que no es que no se pueda reciclar, sino que su reciclaje es sólo molienda, porque cuando se somete a calor expele gases que son tóxicos.
Y el número 7, que es todo lo que no entra en los resto de los números…
Ahí tenemos un montón de temas, porque va a salir otro reglamento, que está asociado a la Ley de Plásticos de un Solo Uso. Ese reglamento va a especificar qué son los plásticos certificados o compostables. Y los plásticos compostables siguen otro camino, separado de los reciclables. Como hoy día no sabemos aún qué es lo que se exige cuando hablamos de plástico certificado, cae en el número 7 y se va al basurero.
Además está el problema de que hoy conviven varios estándares para el reciclaje domiciliario. En algunos puntos separan todos los plásticos, mientras que en otros sólo emplean una separación de tres tipos de reciclaje. Eso confunde también a la ciudadanía.
Cuando se empiezan a contabilizar las metas para el cumplimiento de la Ley REP, en octubre pasado, no todas las comunas partieron desde cero, puesto que había algunas que habían comenzado años antes con esquemas de recolección segregada desde los hogares.
Si bien esto es positivo y un tremendo avance en el sentido que fue generando sensibilización y hábitos de reciclaje en la ciudadanía, cada municipio instauró sus propios sistemas sin que primara un criterio de estandarización a nivel nacional o territorial.
Entonces hoy hay que hacer convivir varios sistemas, apuntando obviamente a una estandarización donde, idealmente los residuos reciclables de los hogares se separan en tres flujos separados, replicando el estándar europeo, donde el azul es para papel y cartón, el verde para vidrio y el amarillo para residuos livianos en donde se encuentran todos los plásticos, el cartón para bebidas, el aluminio y la hojalata. De esta forma se recupera mucho más material y el pretratamiento y clasificación son muchísimo más eficientes.
Escucha la entrevista también en formato de podcast en Spotify. Esta entrevista se complementa además con preguntas adicionales cuyas respuestas fueron entregadas de forma escrita por Magdalena Balcells.
Por Javier Peró, cofundador y presidente del Directorio de Kyklos.
Hace menos de un año entró en vigencia la Ley REP. Todos reconocemos que esta normativa ha significado un piso necesario para regular y atender a la problemática de los residuos a nivel país. Sin embargo, al poco andar hemos visto que varios engranajes de la ley son difusos e incluso ponen cortapisas a soluciones creativas que venían cultivándose en el mercado del reciclaje. Por ejemplo, ha rigidizado la gestión de los envases y embalajes provenientes de establecimientos que llamaré “comerciales”, que no necesariamente calzan con la lógica del manejo domiciliario, pero tampoco se encuentran cubiertos por la figura del consumidor industrial.
Hasta ahora, en tiendas de retail y centros comerciales, como también en edificios de oficinas y colegios –a estos me refiero con establecimientos comerciales-, se han puesto en marcha procedimientos eficientes e innovadores para segregar, recolectar y derivar a los diferentes valorizadores, cada caso con sus propias características de acopio, frecuencias de retiro, tipos de contenedores, entre otros.
Pero con la normativa actual, estos establecimientos, que almacenan buenos volúmenes de residuos de envases y embalajes en sus patios traseros o salas de reciclaje, ahora están limitados en su forma de operar, ya que las licitaciones a las que se enfrentan fueron pensadas para un modelo de recolección en hogares: un contenedor pequeño con frecuencia semanal, que debe dejarse en la vereda.
Para el caso de los residuos generados por consumidores industriales, esto quedó resuelto en el Decreto Nº12 de la Ley REP, que estipula que estos pueden operar mediante un mecanismo denominado monitoring, que les permite ejecutar sus propios procedimientos de recolección y valorización, como un modelo alternativo al de las licitaciones. El punto es que los establecimientos comerciales no calzan necesariamente con la definición de consumidor industrial que, de por sí, tampoco se encuentra plenamente configurada, ya que está pendiente una modificación de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones.
¿Por qué la ley considera un procedimiento de gestión exclusivo para los residuos de los consumidores industriales, sin ampliar esta facultad a toda la gama de los asimilables a los domiciliarios, como los que se generan en establecimientos comerciales? ¿Por qué consumidores de naturaleza no industrial, que en la actualidad gestionan exitosamente envases y embalajes, no podrían optar por el mecanismo del monitoring, manteniendo sus gestiones actuales? Esto no solo permitiría declarar estos residuos, sino también que estos aporten al cumplimiento de metas que expone la ley.
En la realidad chilena no solo los establecimientos industriales han valorizado por sí mismos sus residuos de envases y embalajes. Por el contrario, un amplio y variado mercado se ha hecho cargo exitosamente de estas gestiones, pero la REP, a través de su sistema de licitaciones, ahora las limita. Y peor aún, en algunos casos, las licitaciones vienen a distorsionar el mercado y a desordenar ciclos que eran eficientes y de bajo costo.
Una solución podría ser modificar el Decreto Nº12, ampliando la facultad de cumplimiento por monitoring, tanto para residuos generados por consumidores industriales, como por establecimientos comerciales. De esta forma, se reconocerían las eficiencias del mercado actual, y las licitaciones se enfocarían en aquellos casos en los que no existe un mercado.
La Ley REP tiene la tarea de regular un mercado del reciclaje con reglas claras y un sentido ético. Pero la clave está en no caer en una sobrerregulación que termine ahogando los métodos que han funcionado bien hasta ahora, sino que permita que este mercado crezca en base a eficiencia e innovación.