Los nuevos combustibles son químicamente idénticos a sus pares fósiles, por lo que se pueden usar en los mismos artefactos y la misma infraestructura que existe hoy.
Un acuerdo para desarrollar en conjunto combustibles con baja intensidad de carbono, elaborados a partir de residuos orgánicos en las refinerías de la empresa estatal, y ponerlos a disposición del mercado, firmaron ENAP y Lipigas. Esta alianza permitirá la producción, comercialización y distribución de nuevos combustibles más verdes, como el diésel y gas licuado renovables, según anunciaron ambas compañías en comunicado.
Cabe recordar que ENAP ya cuenta con una primera partida de diésel renovable. En julio pasado, realizó en su Refinería Aconcagua la prueba que permitió procesar más de 350.000 litros de aceite usado de cocina (UCO, por su sigla en inglés), que fueron transformados en diésel renovable. El procesamiento de este volumen permite reducir la emisión de 1.131 toneladas de CO2 equivalentes en comparación con el combustible tradicional.
Los nuevos combustibles se diferencian del diésel y el GLP tradicionales por su origen biológico, pero son químicamente idénticos a sus pares fósiles, por lo que se pueden usar en los mismos artefactos y la misma infraestructura que existe hoy.
La compañía podrá ofrecer este producto en el mercado nacional con un plan de crecimiento ajustado a los requerimientos locales y a la disponibilidad de materia prima renovable. En tanto, las primeras moléculas de gas licuado renovable estarían disponibles el primer trimestre de 2025. Incluso, como parte de este acuerdo, ENAP realizó la venta de un primer lote de diésel renovable a Lipigas, el cual ya está a disposición de sus clientes finales.
El Primer Barómetro del Reciclaje en Chile -realizado por la Universidad Adolfo Ibáñez, ReSimple y CADEM- detectó entre los encuestados importantes confusiones sobre qué es reciclar. Los resultados arrojaron que las mujeres reciclan más que los hombres.
El estudio, que midió las percepciones y declaraciones de los chilenos en torno al reciclaje, arrojo además que el 69% de los encuestados admitió desconocer el destino final de sus residuos reciclables. Se utilizó una metodología que incluyó encuestas a 2 mil personas (hombres y mujeres mayores de 18 años), que fueron realizadas entre el 24 de octubre y 5 de noviembre de 2024. A esto s ele agregaron una serie de Focus Group y entrevistas en profundidad.
Cuando se preguntó acerca de qué entendían por «reciclar», menos de la mitad lo definió como «reutilizar» (Volver a usar productos y materiales, dándole el mismo uso original o uno nuevo) y sólo el 40% dio una definición acertada del término (Transformar materiales para convertirlos en nuevos productos o materias). Por otro lado, el 12% lo considera como una forma de generar menos basura.
Desglosando un poco más las cifras, un 27% de las mujeres dicen que entregan sus residuos para reciclar diaria o semanalmente; cifra que alcanza un 25% en los hombres. Por otro lado, la población mayor de 56 años es la que más entrega sus residuos para reciclar (34%), mientras que la generación entre 18 a 24 años la que lo realiza en menor frecuencia (9% de ese grupo). La Región Metropolitana y el Norte de Chile tienen las tasas más altas en este concepto, mientras que el Sur del país, las más bajas.
En otro ámbito, el estudio preguntó acerca de los principales «movilizadores» para reciclar. «Contribuir a la calidad de vida de mi ciudad o barrio» fue la elección más mencionada, con un 46%, seguida por «Reducir mi huella de basura» y «Reducir el residuo doméstico.
Otro de los hallazgos fue el rol de los municipios y el gobierno, quienes a juicio de los chilenos juegan un papel fundamental como impulsores del reciclaje, así como la expectativa que tienen de que el reciclaje se aborde como un esfuerzo conjunto. “El estudio refleja una clara expectativa ciudadana: un 84% de los encuestados señala que el reciclaje debe ser una responsabilidad compartida entre el sector público y privado. Esto, sumado al papel destacado que los municipios y el gobierno tienen con un 48% y 43% de la percepción, respectivamente, como principales impulsores del reciclaje, nos desafía a seguir poniendo este tema sobre la mesa y continuar fortaleciendo y trabajando en alianzas virtuosas de manera coordinada con todos los actores”, explicó el presidente del directorio de ReSimple, Hugo Ovando.
Con algunos tips y explicaciones breves, el documento está destinado a facilitar la participación activa de las personas en el proceso de selección y entrega de sus residuos de envases y embalajes.
El documento cuenta con la colaboración de los Gransic ReSimpley Giro, aporte que permitió incorporar consejos alineados con sus sistemas de recolección de residuos. La guía espera ser una herramienta transversal muy útil, tanto para la ciudadanía, como para el ecosistema en general, ya que plasma de manera muy simple distintos conceptos y términos básicos, como también educa respecto a los materiales que deben reciclarse y cómo reciclarlos.
Para hacerse una idea, de acuerdo con el estudio Reciclando-ando, sólo un 21% afirma que el servicio de reciclaje recibe plásticos flexibles, a pesar de que –como se explica en la guía– estos sí se recolectan. Corresponden principalmente a los números 4 (polietileno de baja densidad) y 5 (polipropileno), donde se encuentran –por ej.– envases de pan, de papel higiénico y servilletas, de arroz, verduras congeladas y embalajes de packs de botellas y latas.
Incluso, la versión 2024 también refuerza prácticas sencillas, como limpiar, secar y aplastar los materiales antes de entregarlos. Una buena identificación y clasificación de los residuos en origen, permite una mayor costo- eficiencia para el retiro de los residuos y la logística de los vehículos, optimizando la cantidad de viajes, los volúmenes transportados, los tiempos de ruta y los costos de gestión.
Por Javier Peró , Fundador y Director Ejecutivo de Kyklos
Hace 11 años, Pucón fue la primera comuna de Chile en erradicar el uso de bolsas plásticas, marcando un hito que allanó el camino hacia la ley 21.100, conocida como Ley PUSU, que limita el uso de plásticos de un solo uso y regula la comercialización de botellas plásticas desechables. Este precedente no solo mostró la importancia de la acción local, sino tambiénla capacidad de los municipios de liderar cambios ambientales a nivel nacional.
Pucón demostró cómo los gobiernos locales pueden catalizar transformaciones profundas, gracias a su cercanía con las comunidades y a un enfoque colaborativo que involucra a ciudadanos, organizaciones no gubernamentales y el sector privado. Esta experiencia resalta que, para lograr un verdadero desarrollo sostenible, es necesario articular esfuerzos entre todos los actores.
Sin embargo, cuando una iniciativa local se convierte en política nacional, la implementación enfrenta desafíos. La Ley PUSU, por ejemplo, ha revelado dificultades en su aplicación, en parte debido a las realidades diversas de nuestro país. Problemas con los plazos, la fiscalización y la adaptación a las particularidades de la industria, han hecho evidente que los datos son clave para ajustar y mejorar estas políticas.
En este contexto, desde Kyklos, hemos apostado firmemente por el poder de la información para guiar las decisiones. A cinco años del Desafío Chile sin Basura 2040, hemos centrado nuestros esfuerzos en levantar una línea base que permita comprender las tasas de reciclaje, recuperación y valorización en las comunas del país. Este trabajo, iniciado como un ejercicio piloto hace tres años en colaboración con el Núcleo Biotecnológico de la Universidad de Valparaíso, la Asociación Chilena de Municipalidades (Achm) y Todosreciclamos, ha crecido significativamente. «En esta tercera versión, estamos cerca de incluir a la totalidad de los municipios de Chile en nuestro estudio. El día jueves 14 de noviembre se realizará un seminario para funcionarios municipales en el marco de los «Encuentros Comuna Sin Basura» para presentar los resultados, recoger opiniones y planificar un modelo para garantizar la continuidad de este estudio que se ha transformado en una herramienta única para municipios y otras organizaciones al no existir otros estudios o datos que cuenten con esta información en el país.
El esfuerzo detrás de esta versión del estudio ha sido inmenso, pero necesario. Sabemos que para que los municipios puedan enfrentar de manera eficaz sus desafíos en sostenibilidad, es crucial contar con datos confiables que reflejen sus realidades particulares. A lo largo de estos tres años, hemos trabajado de manera articulada con autoridades locales, universidades y otros actores, porque creemos que sólo mediante el acceso a información precisa es posible diseñar políticas más ajustadas a las necesidades de cada comunidad.
A través de este estudio, no solo hemos logrado visibilizar las brechas en recursos y capacidades que enfrentan los municipios, sino también hemos identificado oportunidades en torno a la Agenda 2030. La recopilación y análisis de datos nos ha permitido conocer de primera mano las dificultades y avances en cada comuna, lo que nos ha dado una visión más clara de los ajustes necesarios para avanzar hacia un estándar de sostenibilidad más alto.
Confiamos en que este esfuerzo permitirá que los municipios (que en muchos casos tienen nuevas autoridades a partir de la reciente elección) tomen decisiones más informadas y alineadas con las expectativas y realidades de sus comunidades. Al final, creemos que la clave para el desarrollo sostenible reside en la articulación efectiva de esfuerzos y en el uso estratégico de los datos para guiar cada paso del camino.
Este hito se suma a la puesta en marcha de la planta CirCCUlar, en donde se elaboran botellas que contienen plástico reciclado recolectado en Chile, disminuyendo así la cantidad total de este tipo de desechos en el país.
Junto a su marca Cachantun, CCU lanzó al mercado su primera producción de botellas elaboradas con material reciclado, la cual contempla cerca de 40 millones de unidades para este 2024. Este es el segundo gran paso que da la empresa este año en temas de Economía Circular, ya que en mayo pasado puso en marcha su planta CirCCUlar, en la cual se reemplaza el plástico virgen por uno que ya ha sido recolectado en Chile, de anteriores botellas, disminuyendo así la cantidad total de este tipo de desechos en el país.
“Estas nuevas botellas son un gran hito de nuestra planta CirCCUlar, el cual nos plantea dos grandes desafíos: Primero, continuar con el resto de nuestras marcas e ir subiendo gradualmente el porcentaje de resina reciclada en sus envases y, segundo, incentivar a todas las personas para que sean parte del cambio y se sumen a al círculo del reciclaje, ya que de una botella nace otra botella”, destacó Evelyn Peña, gerente de Desarrollo Circularidad e Innovación de CCU.
El lanzamiento de las nuevas botellas se enmarca en la Estrategia de Sostenibilidad de CCU: «Juntos por un Mejor Vivir», la cual aspira a convertirse en una empresa líder en Economía Circular y generar iniciativas con impacto social que fomenten una cultura de reciclaje.