Con el objetivo de profundizar las relaciones bilaterales, los gobiernos de Chile y Alemania firmaron el acuerdo «Convenio de minería, materias primas minerales y economía circular”, el cual incluye ocho puntos relacionados a la prospección, exploración, extracción, tratamiento y procesamiento de materias primas, hasta procesamiento de minerales eficiente y sostenible, con tecnologías medioambientales en las fundiciones.
Este acuerdo sustituye a la «Declaración de Intenciones Conjunta» firmada hace 10 años, apelando a intensificar el apoyo mutuo en diversos aspectos y será válido durante un período de cinco años, el cual se prolongará tácitamente, por otros cinco años adicionales. «Ambos estados, tienen una mirada en común respecto a cómo seguir desarrollando esta industria, es necesario dar pasos concretos hacia una minería sostenible y respetuosa con las comunidades”, explicó ministra de Minería, Marcela Hernando, durante la ceremonia de la firma realizada este lunes 30 de enero en el Palacio de La Moneda.
Asimismo, la viceministra federal alemana de Economía y Protección del Clima, Franziska Brantner, aseguró luego de suscrito el convenio, que “Chile y Alemania cuentan con las condiciones idóneas para realizar en conjunto proyectos sostenibles y orientados hacia el futuro. Con esta alianza chileno-alemana dimos un paso importante en esta dirección y sobre temas fundamentales para los objetivos climáticos y la transformación de nuestras industrias”.
Por Gonzalo Muñoz Abogabir, cofundador de TriCiclos, Manuia y Polkura, Climate Champion COP25.
No es frecuente que la ONU cite a tres cumbres de negociación ambiental del más alto nivel concentradas en un período de menos de dos meses. Serán exactamente 6 semanas las que transcurrirán entre que se dio apertura a la COP27 de cambio climático en Sharm el Sheik (Egipto), y se dará clausura a la COP15 de biodiversidad en Montreal (Canadá). Entre estas dos cumbres, también se llevó a cabo la primera reunión del comité intergubernamental de negociación sobre la contaminación global de plásticos en Punta del Este (Uruguay). ¿Qué lógica e implicancias podemos concluir de esta agenda tan intensa?
La primera evidencia subyace en el hecho de que los seres humanos hemos generado tremendas modificaciones en el único medio ambiente que tenemos disponible para vivir. Resulta alarmante la alteración de algo tan básico como el clima, con las consiguientes olas de calor como la que se está sintiendo en Sudamérica en estos días. Olas de calor que pueden llegar a hacer invivible extensos territorios del planeta, y que evidentemente nos deben hacer reflexionar en el efecto que el clima tiene en nuestra disponibilidad de agua y alimentos. Estamos dañando lo parámetros básicos para poder sobrevivir, y todo esto se da en el año en que se estimó que la población del mundo ya superó los 8 mil millones de habitantes. Es decir, necesitamos más y mejor ambiente, pero nuestra desidia y negligencia nos está llevando en el camino contrario.
Por otra parte, el último informe sobre la biodiversidad en el planeta (living planet report 2022, WWF) muestra una caída brutal en las poblaciones de especies en el planeta. Entre 1970 y hoy, hemos perdido en promedio el 69% de los miembros de las 32.000 especies salvajes estudiadas. En Latinoamérica, este porcentaje se eleva hasta un escandaloso 94%. Actualmente el planeta está repleto de humanos y especies que nos sirven a los humanos ya sea para alimentarnos, vestirnos o construir cosas. El resto de las especies han sido consistentemente arrinconadas en cada vez menos lugares libres del impacto de lo que hemos llamado progreso. Y resulta igualmente alarmante el que tan pocas personas sean conscientes no sólo del dilema ético, sino que de cuánto esto fragiliza a la propia especie humana. Somos una especie suicida e inculta en su acción suicida, lo cual es doblemente peligroso ya que nos lleva a operar con la constante arrogancia de creer que podemos resolver cualquier dilema con nuestra supuesta inteligencia y tecnología. Esto no es así. Los seres humanos (al igual que las demás especies que cohabitan este planeta) necesitamos de la diversidad biológica y del equilibrio planetario para poder tener un mínimo de bienestar. Pretender habitar este planeta con sólo un puñado de otras especies se parece mucho más al sueño hiperventilado de quienes aspiran a habitar alegremente Marte, que a quienes aún creemos que es posible restaurar equilibrios en este maravilloso planeta azul.
Por último, tenemos la tremenda realidad de que un material tan sorprendente y versátil como el plástico, se ha convertido en un arma de doble filo (o múltiples filos a esta altura), que nos exige repensar sus diversas aplicaciones, usos y contribuciones. Actualmente la contaminación por plástico se ha convertido en una crisis global tan alarmante como que se han encontrado muestras de ello incluso en las Fosas Marianas (11.000 metros de profundidad), en la cumbre del Everest y en el 90% de la sal comercializada en el mundo, entre otros múltiples impactos negativos evidentes en el medio ambiente y en la salud de las personas. Hemos lanzado miles de millones de toneladas de plástico a los ecosistemas terrestres y marinos, en una curva que se ha acelerado escalofriantemente entre 1950 y el día de hoy. Esto obviamente agrava el drama de la biodiversidad ya que sirve como arma de destrucción masiva contra múltiples especies en todo el mundo (hemos visto como dramáticos ejemplos las imágenes de aves, tortugas y peces siendo asfixiadas por elementos plásticos), y al mismo tiempo contribuye a aumentar la gravedad de la crisis climática dado el origen común en la industria de los combustibles fósiles.
Para quienes hemos tenido la oportunidad de participar en estas tres instancias, es evidente que nos abruma la evidencia y nos angustia la lentitud y torpeza con que hemos permitido que se acumule el drama. Y a su vez nos parece lógico que hayamos llegado al punto donde deban comenzar a saltar todas las alarmas. La línea roja la cruzamos hace rato en estos tres ámbitos. Ahora estamos viviendo la era de las consecuencias. Momento para tomar estos tres mega desafíos y convertirlos en agenda de real desarrollo y progreso. Ese es el desafío de nuestra generación. Ya no cabe el pretender que los que venga arreglen el entuerto.
Es el grupo de la población que actualmente tiene capacidad e influencia y toma de decisiones, el que va a decidir qué tipo de vida le tocará a quienes vienen a continuación. Si deberán seguir lidiando con un planeta que se sobrecalienta, se llena de basura plástica, y donde sobreviven unas pocas especies que cumplen con las condiciones de laboratorio; o si finalmente demostraremos ser una especie biológicamente inteligente que se adapta a los cambios del entorno y para el entorno. Como siempre, la oportunidad suele ser del tamaño de la crisis. De aquí saldrán los liderazgos que nos lleven a lo que será el futuro en estas dimensiones. Decida usted de qué lado de la historia le gustaría quedar posicionado.
El proveedor de nube líder en el mundo anunció nuevos proyectos de reabastecimiento en India, Reino Unido y Estados Unidos para llevar agua limpia a las comunidades donde opera en todo el mundo.
Amazon Web Services, Inc. (AWS), una empresa de Amazon.com, Inc., anunció su compromiso de ser water+ para 2030, esto se traduce en devolver más agua de la que usa en sus operaciones directas. La compañía también anunció su métrica global de Eficiencia del Uso del Agua (WUE por sus siglas en inglés), de 2021, la cual fue de 0,25 litros de agua por kilovatio-hora, lo que demuestra el liderazgo de AWS en cuanto a eficiencia de agua entre proveedores de nube. AWS ya está en camino de ser water+ y como parte de este nuevo compromiso, divulgará anualmente su métrica WUE, los nuevos esfuerzos de reutilización y reciclaje de agua, las nuevas actividades para reducir el consumo de agua en sus instalaciones y los avances en proyectos de reabastecimiento nuevos y existentes.
“La escasez de agua es un problema importante en todo el mundo y con el anuncio de hoy, nos comprometemos a hacer nuestra parte para ayudar a resolver este desafío que crece rápidamente.”, mencionó Adam Selipsky, CEO de AWS. “Se prevé que en unos pocos años la mitad de la población mundial vivirá en áreas con escasez de agua, por lo que, para garantizar que todas las personas tengan acceso a esta, debemos encontrar nuevas formas de ayudar a conservar y reutilizar este preciado recurso”, afirmó.
AWS viene impulsando cuatro estrategias clave en la búsqueda de ser water+ hasta 2030: mejorar la eficiencia del uso del agua, usar fuentes de agua sostenibles, devolver el agua para reutilización comunitaria y apoyar proyectos de reabastecimiento de agua.
Eficiencia en el uso de agua: AWS innova constantemente en su infraestructura para reducir el consumo de agua. La eficiencia en el uso de este recurso, considerada como la mejor del sector, la logra mediante el uso de servicios avanzados en la nube, como tecnologías de Internet de las Cosas (IoT), para analizar el uso del agua en tiempo real e identificar y reparar fugas. Adicionalmente, AWS mejora aún más la eficiencia de sus operaciones al eliminar el uso de agua de refrigeración en muchas de sus instalaciones durante la mayor parte del año, utilizando el aire del exterior. Por ejemplo, en Irlanda y Suecia, la compañía no usa agua para enfriar sus centros de datos el 95% del año. Asimismo, AWS también invierte en sistemas de tratamiento de agua en sus instalaciones para utilizar varias veces este recurso y minimizar así el consumo para refrigeración.
Fuentes sostenibles: AWS utiliza fuentes de agua sostenibles, como agua reciclada y aguas lluvia, siempre que es posible. El uso de agua reciclada, que solo es utilizada para actividades limitadas como el riego y el uso industrial, preserva el agua potable, un bien valioso para las comunidades. En el norte de Virginia, por ejemplo, AWS trabajó con Loudoun Water para convertirse en el primer operador de centro de datos en el estado en usar agua reciclada en los sistemas de enfriamiento por evaporación directa. Actualmente, la compañía usa agua reciclada para acondicionar la temperatura de 20 centros de datos en todo el mundo y tiene planes de expandir el uso de agua reciclada a más instalaciones con el objetivo de ser water+.
Reutilización del agua de las comunidades: El agua que se usa en los centros de datos es segura para muchos otros usos y AWS está encontrando más formas de devolvérsela a las comunidades. En Oregón, AWS proporciona hasta el 96 % del agua de refrigeración de sus centros de datos a los agricultores locales, sin costo, para el riego de cultivos de maíz, soja y trigo, entre otros.
Reabastecimiento de agua: Para cumplir con su compromiso de ser water+, AWS está invirtiendo en proyectos de reabastecimiento de agua en las comunidades donde opera. Los proyectos de reabastecimiento amplían el acceso, la disponibilidad y la calidad del agua al restaurar las cuencas hidrográficas y brindar servicios de agua limpia, saneamiento e higiene a las comunidades con escasez de agua. Hasta la fecha, AWS ha completado proyectos de reabastecimiento en Brasil, India, Indonesia y Sudáfrica, proporcionando 1600 millones de litros de agua dulce cada año a esas comunidades. Por ejemplo, en regiones como Maharashtra y Hyderabad, en India, y Java Occidental, en Indonesia, AWS se está asociando a organizaciones sin fines de lucro, como Water.org, para proporcionar a 250 mil personas acceso a agua potable y saneamiento.
El Pacto Chileno de los Plásticos organiza desde el 17 al 27 de noviembre la Semana del Reciclaje con el objetivo de visibilizar el problema de la contaminación por plásticos y las soluciones que están en nuestras manos. Tendrán actividades familiares como una limpieza de la ribera del río Mapocho en Lo Barnechea el sábado 19; una limpieza de cerro en Renca el 27 de noviembre y un gran festival final en el Parque Met con talleres, shows musicales y paneles de activistas. Todos los detalles en www.semanareciclaje.cl
La Semana del Reciclaje pretende visibilizar el problema de la contaminación por plástico y las soluciones que están en nuestras manos. Todo comienza con un conversatorio acerca del gran desafío del reciclaje en Chile y la transición que enfrentamos hoy, ad portas de la implementación de la Ley Rep. Además durante esta semana se desarrollarán limpiezas ciudadanas de cerros y laderas de ríos, espacios para conocer las innovaciones en torno a envases y embalajes y las alternativas de reúso, y todo culminará con un festival de música, donde habrán conversaciones con activistas sustentables, así como talleres y actividades familiares. Diez días para generar conciencia sobre la basura que generamos y su impacto en el medio ambiente.
Inspirados en el “Recycle Week” que se lleva a cabo todos los años en Reino Unido, la Semana del Reciclaje es organizada por el Pacto Chileno de los Plásticos, con el objetivo de generar un movimiento del reciclaje y la sustentabilidad en nuestro país, donde se consume anualmente cerca de 1 millón de toneladas de plástico, y donde solo se recicla un 8,5% de este total.
En su primer año de implementación, el Acuerdo de Producción Limpia (APL) “Transición hacia la Economía Circular”, no sólo involucró a los encargados de las áreas de sustentabilidad de las empresas que forman parte de este convenio público-privado, sino también a líderes de otras áreas, para que la temática comprometiera a toda la organización. Así, 106 gerentes y 215 colaboradores participaron de los cursos de capacitación en esta temática.
La circularidad se transformó en el mejor modelo para alcanzar un crecimiento económico sostenible ya que, aparte de minimizar el impacto ambiental de productos, procesos y servicios, también genera diversos beneficios para las empresas: mejora la seguridad en el suministro de materias primas, asegura un desarrollo en armonía con los sistemas naturales, estimula la competitividad, la innovación y responde a las nuevas necesidades de clientes e inversionistas.
Las 25 empresas –y sus 51 instalaciones– que forman parte del Acuerdo de Producción Limpia
(APL) “Transición hacia la Economía Circular”, impulsado por Acción Empresas junto a la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC), con la colaboración de CORFO y los Ministerios del Medio Ambiente y de Salud, se encuentran finalizando el primer año de trabajo de este convenio público-privado, que busca generar instancias de aprendizaje para acelerar la circularidad en Chile.
Entre las compañías socias de Acción que asumieron este desafío, que tiene una duración de dos años, están: Aceros AZA, AES Andes, Agrosuper, Aguas Antofagasta, Banco Santander, Cervecería AB InBev Chile, Chilexpress, CMPC, Colbun, Cristalerías de Chile, Empresas Melón, Gasco, Grupo Komatsu Cummins, Grupo Polpaico, Masisa, Metro, SMU, SQM y Terminal Pacífico Sur Valparaíso SA (TPS), además de Compañías CIC, Essbio, Fundición Talleres Ltda., Rosen, Virutex Ilko/Mamut y Volta.
El programa posee metas concretas y compromisos específicos que no sólo involucran a los encargados de las áreas de sustentabilidad, sino también a otros líderes, con la finalidad de que la economía circular comprometa a todas las organizaciones, sea entendida por la mayor cantidad de personas y forme parte de la cultura interna. Por esta razón, durante el 2022 se realizaron 16 cursos de economía circular, en los que se capacitaron 321 colaboradores, dos profesionales de CORFO y uno del Ministerio del Medio Ambiente.
Uno de los talleres, enfocado en quienes implementan directamente el APL en sus organizaciones, llamado “Gestionando la transición hacia la Economía Circular”, llegó a 215 personas. Los módulos contemplaron la comprensión de los principales problemas mundiales asociados a la economía lineal y el conocimiento de indicadores, estrategias y oportunidades de un sistema productivo circular. Para incluir la mirada de la circularidad en la toma de decisiones, en tanto, el taller en el que participaron 106 gerentes, denominado “Avanzando hacia una Economía Circular”, proporcionó los conceptos y principios de la economía circular, facilitó la revisión de herramientas y métricas de la circularidad y los esquemas actuales que se han desarrollado.
Hoy es esencial incorporar la cadena de suministro a la circularidad y, para eso, se requiere obtener datos que entreguen información sobre qué tan lineales o circulares son los insumos utilizados. “Aprender a medir el desempeño en materia de circularidad es una inversión a largo plazo y ayuda a identificar riesgos, oportunidades y a orientar los negocios hacia prácticas comerciales resistentes y preparadas para el futuro. Identificar la trazabilidad de los proveedores entrega información valiosa sobre el tipo de materias primas que se usan, del lugar desde donde provienen y su circularidad, ya que los insumos no siempre son adquiridos a distribuidores locales, sino que la mayoría de las veces proceden de otros países y regiones geográficas”, señaló Marcela Bravo, gerenta general de Acción Empresas.
Para conocer el estado de circularidad, se puso a disposición de las compañías la herramienta internacional “Indicadores de Transición Circular 2.0” (CTI, en inglés), con la que calcularon su línea base en economía circular. Este marco universal y cuantitativo, creado por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) -organización que Acción Empresas representa en Chile-, junto a la consultora KPMG, ha permitido que cerca de dos mil organizaciones de todo el mundo, de distintos tamaños y sectores, trabajen en objetivos y métricas en materia de circularidad.
Los indicadores de CTI proveen información sobre la optimización general del uso de los recursos y el vínculo existente entre los flujos de materiales circulares de la empresa y su rendimiento. Para obtener la cifra, las empresas autoevaluaron los insumos que fluyen por sus sistemas, tomando en cuenta la circularidad de los recursos, materiales, compuestos y piezas; considerando el diseño de sus productos, la circularidad del agua y el uso de energías renovables.