Fuimos el primer medio en visitar las “pruebas en caliente” de estas instalaciones, que tendrán una capacidad para procesar 60 mil toneladas de residuos, siendo un eslabón clave para el reciclaje en Chile y el cumplimiento de las metas de la Ley REP.
Está todo listo para encender los motores de la planta de clasificación y pretratamiento de residuos semiautomatizada, que pretende darle más velocidad a la cadena del reciclaje en Chile. “A fines de marzo esperamos inaugurar, una vez que recibamos la autorización sanitaria”, así de optimista -y contento- está Andrés Jensen, gerente Corporativo de Desarrollo y Nuevos Negocios de Ambipar Environment para América Latina, cuando nos cuenta los preparativos que faltan para el inicio de la operación de la que define como la “planta más moderna” de Sudamérica.
Con una inversión de US$ 25 millones, Ambipar Group -consorcio brasileño de gestión ambiental- heredó este proyecto una vez que adquirió a la chilena Disal en el 2021, convencidos de que el avance de la Ley REP y los acuerdos de producción limpia que la industria estaba llevando adelante, les permitiría aportar a la cadena de gestión de residuos un eslabón clave para que el sistema funcione de manera eficiente dado los grandes volúmenes de tratamiento de residuos que exigiría la ley del reciclaje, recientemente estrenada en Chile.
“Para envases y embalajes, la forma óptima -o bien la que genera mayores eficiencias- en la cadena del reciclaje es con una segregación gruesa en el origen”, aclara Jensen. Y explica que en los hogares, con este tipo de plantas de clasificación semiautomatizadas, basta con separar todo lo reciclable al menos en dos flujos: envases livianos y vidrios. Por envases livianos se incluyen las botellas de plástico, latas de bebidas, empaques de alimentos como arroz y fideos, hojalatas de atún y el tetra pack, entre otros, incluyendo también papeles y cartones.
“Esto hace que la logística sea mucho más eficiente. Si pretendemos que todos los volúmenes que involucra la Ley REP se recojan mediante puntos limpios o que en la casa se generen siete u ocho líneas distintas, es muy difícil logísticamente. Y sin mencionar la huella carbono si debo tener un camión para cada tipo de material”, agrega el ejecutivo.
Piensa Circular fue el primer medio de comunicación en conocer la planta y presenciar las “pruebas en caliente”, ubicada en un terreno de 2 hectáreas en el sector industrial de Quilicura, al norte de Santiago.
“Esperamos valorizar el 94% de los residuos”
Jensen, quien ha liderado el proyecto desde el 2018, nos muestra cada una de las instalaciones. La planta tendrá tres grandes procesos, que permitirán valorizar el 90% de los residuos que recibirán. “Esperamos llegar a un 94% y, de esa forma, minimizar lo que tengamos que enviar al relleno sanitario”, añade, al mismo tiempo que indica que por eso son claves la buena gestión de reciclaje en el origen y el diseño sostenible que hagan los fabricantes.
La planta tendrá una capacidad de procesamiento de hasta 60 mil toneladas al año, cifra autorizada por la resolución ambiental.
La estrella es el sector de la clasificación semiautomatizada, que tiene una capacidad autorizada para procesar hasta 40 mil toneladas al año. “No existe en Sudamérica otra planta con esta combinación de tecnologías. Inauguraremos una planta de estándar europeo”, señala Jensen.
La tecnología del sistema de clasificación permite separar de forma automática seis de los nueve tipos de materiales que segregarán. Jensen explica que, dependiendo de la programación del sistema, en principio serán los plásticos PET (botellas de bebida), el polietileno de alta densidad o HDPE (como envases de detergentes), polipropileno (las tapas de bebida, por ejemplo), chatarra ferrosa, aluminio y fibras (cartón y papel). Los otros serán separados de forma manual.
Luego de una primera trituración gruesa, el material es conducido por una correa transportadora hacia una máquina, denominada “separador balístico”, que en base a inclinación y movimientos elípticos de varias pistas provoca que los materiales 2D (como papeles, cartones y bolsas) asciendan, mientras que los 3D (con volumen) rueden y caigan por gravedad.
Los materiales con volumen, aún mezclados, siguen por correas transportadoras, donde un imán separa los metales ferrosos. Luego, un equipo -el más moderno de la instalación- lee de forma óptica cada pedazo de residuo que va circulando y, de acuerdo a parámetros previamente definidos (de densidad principalmente), los separa mediante un disparo de aire comprimido, a una alta velocidad, pudiendo identificar los diferentes materiales existentes, incluyendo los tipos de plástico, el aluminio, el tetra pak y otros.
Una vez separados, los materiales puros son apilados en silos, que luego son enfardados y quedan listos para ser enviados al valorizador y puedan ser finalmente reciclados. “Una vez que el valorizador los recibe (la empresa que fabrica las botellas PET o la que produce pellets de un tipo de plástico), recién ahí se cumple la meta de valorización que exige la Ley REP. Nosotros somos un intermediario que le agrega eficiencia a la cadena”.
Izquierda: Inicio del proceso, con una primera trituración gruesa. Centro: Separador balístico, que en base a inclinación y movimientos elípticos, separa los materiales con volumen de los planos. Derecha: Lector óptico que, junto a un disparo de aire comprimido, separa los materiales de forma automática.
Pretratamiento
Los otros dos procesos son para efectuar un pretratamiento a materiales que no son reciclables por diferentes motivos. “Basado en experiencias de plantas europeas similares, entre un 25 a 30% de la mezcla de residuos de envases y embalajes que recibiremos será rechazo, es decir, material que no se puede reciclar”, explica Jensen.
Izquierda: Máquina de trituración para envases que hayan contenido sustancias peligrosas y destrucciones certificadas. Derecha: Mezcla de residuos triturados, que se emplea como combustible para la industria del cemento.
El segundo proceso está basado en una máquina, con una capacidad autorizada de hasta 15 mil tons. al año, que tratará los envases que han contenido sustancias peligrosas, como agroquímicos, pesticidas, aceites o algún tipo de hidrocarburo, y además lo que se llaman “destrucciones certificadas”, como artículos que tienen imagen corporativa, etiquetas, envases fallados o medicamentos vencidos. “Todos estos materiales se mezclan, se trituran y se les da una homogeneidad”, detalla el ejecutivo.
Esta mezcla homogénea es empleada por la industria del cemento como combustible, permitiendo reemplazar al petróleo. En Chile, Jensen comenta que hoy las cementeras están logrando tasas de reemplazo de entre 10 y 15%, mientras que en Europa se llega a niveles de 60% y países como Suecia incluso alcanzan un 90%.
“En sus calderas, las cementeras llegan a temperaturas muy altas (cercanas a los 2 mil grados celsius), por mucho tiempo, además de que emplean tecnologías que dan garantías de las emisiones al aire, reguladas por la autoridad”, aclara Jensen. Sin embargo, el ejecutivo lamenta que para efectos de la Ley REP este tipo de valorización de residuos, convertida como combustible, no permite cumplir las metas de valorización para envases y embalajes de origen domiciliario.
Máquina que permite separar el «producto» del envase, lo que permite reciclar productos vencidos, dañados o sacados del mercado por motivos comerciales.
Finalmente, el tercer proceso es una máquina con capacidad autorizada para 6 mil tons. al año, que permite recibir inventarios obsoletos de productos, y separar el “producto” del envase, como por ejemplo chocolates, latas de bebidas, papas fritas, leches, quesos, etc. En la mayoría de los casos, son productos orgánicos, a excepción de cosméticos, jabones y artículos de limpieza.
Dependiendo del tipo de producto, es el destino que tendrá. Si son latas de bebidas, el aluminio se va al reciclaje y el líquido se trata como residuo orgánico. Lo que no se pueda reciclar, se convierte en combustible para la industria cementera.
La proyección de Jensen es que la planta estará operando al 100% al 2027. Eventualmente, pueden aumentar la producción con un tercer turno de trabajo (dejando algunas horas del día para limpieza y mantención), pero más bien los ojos de la empresa están en crecer en otros procesos de la cadena, como por ejemplo producir pellets de algún material que tenga una salida rentable al mercado.
También están trabajando en dos proyectos similares de clasificación, con procesos mecánicos y manuales al inicio, en Iquique y Puerto Montt, pensado para clientes industriales. Además de seguir observando el mercado para nuevas adquisiciones, como la reciente compra de la empresa colombiana de servicios ambientales Ecopositiva.
Andrés Jensen, gerente Corporativo de Desarrollo y Nuevos Negocios de Ambipar Environment para América Latina.
Sin embargo, alerta que aún faltan muchas inversiones por realizar en el país para que la cadena del reciclaje pueda hacerse cargo de lo que la ley exige. Para el 2034, cuando se alcance el peak de las metas de reciclaje y valorización, se necesitarán ocho plantas como ésta sólo en la Región Metropolitana. “Para ese año, los volúmenes serán de 500 mil tons. aproximadamente. Hoy estamos con una demanda de 100 mil tons, pues las metas son bajas, de entre 3 y 5%. Así y todo, el sistema ya está asfixiado”.
Inmediatamente, Jensen subraya que “está asfixiado por dos razones: uno por la capacidad física de toda la cadena de reciclaje de hacer el trabajo y otra porque estamos todos aprendiendo al mismo tiempo”. De hecho, previene que hay asuntos del reglamento que fija las metas de reciclaje y valorización para envases y embalajes (el DS-12 del MMA) que deben ir siendo monitoreados por la autoridad, como por ejemplo que “se reconozca la valorización energética de los residuos o la duración de los contratos a 15 años cuando aún los diferentes actores no tiene claro la estructura de costos de sus procesos”.
Una casa piloto en Laguna Caren, en Santiago, mostrará cómo se pueden aprovechar las aguas grises de un hogar y al mismo tiempo brindar aislamiento térmico y acústico a la vivienda.
En este nuevo episodio, conversamos con el Dr. Esteban Quijada, investigador de la Universidad de Santiago (Usach) y director del proyecto Grey Water Reuse (GWR), que junto a científicos de las universidades del Bío-Bío y Andrés Bello buscan disminuir el consumo de agua potable domiciliaria a través de la reutilización de aguas grises, integrando tecnologías que además aportan aislamiento térmico y acústico a la vivienda.
Además, te contamos sobre las 40 toneladas de chatarra que fueron recolectadas en Hualaihué, en la Región de Los Lagos, gracias a una iniciativa público – privada que busca proteger el Parque Nacional Hornopirén.
En la sección «Huerta, ideas de patio», conocimos cómo organizar las plantas de interior y cómo hacer un huerto vertical, ideal para espacios reducidos, como departamentos. Y en el Consejo Circular, te contamos qué hacer con las cáscaras de sandia, la fruta reina del verano.
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La populosa comuna de la zona surponiente de la capital avanza en la implementación de la Ley REP gracias al convenio de colaboración con el sistema de gestión ReSimple, que organizará y financiará la operación por los próximos cuatro años. Sus vecinas y vecinos podrán reciclar botellas plásticas de bebida, envases de productos de limpieza, envoltorios de pastas y arroz, latas de aluminio y cajas de pizza.
Seis barrios de Maipú son los primeros que por sus calles recorrerá el camión del reciclaje, recolectando envases y embalajes, tales como botellas plásticas de bebida, envases de productos de limpieza, envoltorios de pastas y arroz, latas de aluminio y cajas de pizza, entre otros, como parte del inicio del acuerdo de colaboración firmado entre el municipio y el sistema de gestión colectivo ReSimple.
El servicio partió el 5 de febrero en los barrios Ciudad Satélite, el Abrazo de Maipú, Santa Ana de Chena, Los Bosquinos, Los Héroes y Pehuén, abarcando una población de 150 mil habitantes, lo cual equivale al 30% del territorio comunal. Posteriormente, el servicio se irá ampliando hasta llegar al 100% de la comuna al 2027, de acuerdo a lo planificado por ReSimple.
El camión pasará una vez por semana retirando desde las viviendas papeles y cartones, y envases livianos, los que serán recuperados para transformarse en materia prima y no terminen como basura en rellenos sanitarios.
Además, desde octubre del año pasado, el sistema de gestión inició la operación de puntos verdes distribuidos en lugares estratégicos de afluencia de público y de fácil accesibilidad. Son nueve centros de acopio que reciben envases livianos, y papeles y cartones, ubicados en El Rosal (Av. El Rosal esquina Las Nalcas), Cerro Primo de Rivera (Av. Los Pajaritos esquina Asunción), Templo Votivo, polideportivo Martin Vargas (Av. 3 Poniente esquina Las Tinajas), CAM poniente (Av. Campanario esquina Av. Las Galaxias), CAM Ciudad Satélite, Pajonal (Av. Lumen con calle Primo de Rivera), CESFAM Dr. Luis Ferrada y Av. El Descanso con Gustavo Eiffel.
Igualmente, para la recolección de botellas y envases de vidrio como frascos para conservas y de perfumes, ReSimple dispondrá contenedores tipo campana, cuyo número y ubicación más idónea serán definidos con el equipo técnico del municipio.
ReSimple organizará y financiará estos servicios de reciclaje de envases y embalajes que las marcas adheridas al sistema de gestión colocan en el mercado al momento de vender sus productos, por lo tanto, significará un importante ahorro en el presupuesto municipal y un avance en materia de gestión ambiental que permita tener una comuna más limpia y sustentable.
Presente en el lanzamiento de la primera recogida, el alcalde Tomás Vodanovic, resaltó el alcance que tendrá el nuevo servicio y el papel fundamental de las personas en sus hogares a la hora de aumentar las tasas de reciclaje.
“Esta importante política beneficiará a 6 de nuestros 21 barrios y a cerca de 200 mil personas en este primer momento. La idea es, en tres años, llegar a toda la comuna. Pero hoy se necesita de la parte más importante para que la Ley REP funcione bien, que es la respuesta de la ciudadanía, (…) si cuando llegan a las casas, la gente no recicla, la gente no se para, no tiene sus residuos limpios y no se compromete, no funcionará. Aquí falta la patita más importante y esa depende de nosotros”, señaló el edil.
Carlos Astudillo, gerente general (i) de ReSimple, agregó que «para motivar el acto de reciclar realizaremos campañas de educación ambiental junto con la municipalidad y la visita de cuadrillas de reciclaje al sector donde comenzará a pasar el camión recolector, pues se trata de un proceso nuevo que requiere de nuestro acompañamiento”.
La gerenta de Economía Circular de ReSimple, Nathalia Silva, presentó al Reci Clan y sus embajadores del reciclaje: Scar Lata, Clara Pet, OscarTon, Plastricio, Vidri Ana y Beto Pak, quienes son parte del plan de educación ambiental que está llevando a cabo el sistema de gestión para generar el cambio en los hábitos de la ciudadanía.
Para facilitar el acto de reciclar y explicar a la ciudadanía el funcionamiento del nuevo sistema de recolección domiciliaria, ReSimple cuenta con aplicación móvil descargable en versión Android y Iphone, la que informará a los usuarios y usuarias qué día pasará el camión recolector por los seis barrios de la primera etapa de puesta en marcha del servicio.
Entrega simbólica de las primeras sacas a vecinos del barrio Ciudad Satélite, en las cuales se recolectarán los residuos recuperables que entregarán al camión recolector.
Por Cristian Zegers, consultor senior en economía circular y cofundador de Social Renovable.
En los años que llevo impulsando la economía circular he aprendido una lección fundamental: la esencia de diseñar modelos de negocio circulares y sostenibles radica en la colaboración. La transformación de las cadenas de valor, ya sea grandes corporaciones o pequeñas empresas, exige un esfuerzo conjunto. Optar por soluciones puntuales frente a desafíos complejos simplemente no alcanza para modificar nuestro modelo de producción y consumo.
Las soluciones aisladas a desafíos específicos, aunque puedan parecer victorias rápidas, raramente logran un impacto sustancial sin una colaboración efectiva. La transición hacia la circularidad exige un enfoque integrador que incluya a todos los actores relevantes, desde proveedores hasta clientes y comunidades locales.
¿Estamos realmente dispuestos a colaborar? La economía circular no es una solución única, no existe el «one size fits all». Requiere trajes a medida, lo cual implica conocer y colaborar no solo dentro de nuestras propias cadenas de valor, sino también con los stakeholders relevantes de nuestro entorno.
La disposición para compartir conocimientos e información, incluso cuando podrían ofrecernos una ventaja competitiva, es fundamental. La economía circular desafía la noción de soluciones universales, requiere estrategias personalizadas, basadas en un conocimiento profundo y colaboración.
Hemos sido educados (y adoctrinados) bajo el pensamiento de que «el ganador se lleva todo», donde el valor no se comparte, algo arraigado en nuestra educación y cultura empresarial.
Durante los últimos años, hemos visto el surgimiento de numerosas plataformas, nodos y centros de articulación para el desarrollo de la economía circular. Son iniciativas que buscan aportar a la colaboración y al cambio sistémico.
Sin embargo, al observar más de cerca, pareciera que no hay una colaboración eficiente entre ellos, generando una duplicidad de esfuerzos. Cada nodo elige a sus propios stakeholders y no se aparta de ellos, sin compartir lecciones aprendidas con otros que buscan el mismo objetivo. Esto sugiere que la competencia sigue presente incluso entre quienes promueven la colaboración
¿Estamos actuando como nodos y clústeres que buscan colaborar para el desarrollo sistémico de la economía circular en toda la cadena de valor, o estamos trabajando como silos separados, donde cada uno actúa independientemente?
Algunos programas y organizaciones sí han logrado trascender estas barreras, creando espacios de aprendizaje y eventos conjuntos para acelerar la transición hacia prácticas más verdes e inclusivas, como es el caso del programa Territorio Circular. La colaboración, por tanto, no solo es relevante, sino esencial para impulsar cambios significativos en cadenas de valor y territorios completos.
La colaboración es crucial para acelerar la transición a una economía circular. Las soluciones puntuales en cada empresa, aunque importantes, no generan un impacto significativo a nivel de cadenas de valor o territorios. La implementación aislada de iniciativas hacia la circularidad y la falta de colaboración dificultan cambios sustanciales Además, no podemos dejar de lado lo relevante que es el apoyo que entregan los stakeholders, quienes pueden aumentar las alternativas, el financiamiento y el apoyo técnico necesario.
En Chile, a pesar de contar con una sólida base de marcos normativos que guían esta transición, la variabilidad territorial exige adaptaciones locales. Promover espacios de diálogo y aprendizaje compartido entre líderes de nodos y plataformas podría ser clave. La propuesta de un foro anual para compartir experiencias y colaborar en proyectos conjuntos podría ser un paso adelante.
La economía circular representa tanto una responsabilidad como una oportunidad compartida. Aunque desafiante, la colaboración surge como el camino más prometedor hacia soluciones sostenibles y resilientes.
El camión, con capacidad de 45 metros cúbicos, viajó a la ciudad afectada por los incendios forestales con alimentos donados y de regreso se vino cargado con residuos y escombros de una de las zonas afectadas.
Fundación Realim, dedicada a la recolección de desechos orgánicos para alimentar animales, en conjunto con la empresa Consorcio Santa Marta, que gestiona un relleno sanitario en la zona sur de Santiago, coordinaron esfuerzos para recoger más de 25 toneladas de escombros, residuos y basura del sector de El Salto, en Viña del Mar, una de las zonas afectadas por los incendios forestales del fin de semana pasado.
El objetivo es limpiar la zona para dejarla habilitada para las labores de reconstrucción. “La ayuda está llegando, efectivamente, pero a veces se olvida que la limpieza es algo fundamental para que los terrenos luego puedan ser recuperados”, comentó Cristóbal Meriño, director ejecutivo de Fundación Realim.
Los residuos serán luego dispuestos en el relleno sanitario Santa Marta, cumpliendo con el estándar habitual de disposición de basura de esa instalación.
Meriño agregó que el camión, en su viaje de Santiago a Viña del Mar, viajó cargado con alimentos donados en ayuda a las familias damnificadas.
Alberto Tagle, gerente general de Consorcio Santa Marta, dijo que “este camión está toda la semana repartiendo alimentos provenientes de residuos orgánicos a animales de sectores rurales de Santiago y alrededores. Esta vez le daremos un uso distinto, esperando ayudar en la compleja situación que está viviendo la gente de Viña del Mar”.
El ejecutivo agregó que esperan realizar al menos dos viajes, trasladando alimentos y donaciones desde Santiago, y trayendo de regreso residuos que serán dispuestos en el relleno sanitario Santa Marta.