Por Javier Peró, cofundador y presidente del Directorio de Kyklos.
Hace menos de un año entró en vigencia la Ley REP. Todos reconocemos que esta normativa ha significado un piso necesario para regular y atender a la problemática de los residuos a nivel país. Sin embargo, al poco andar hemos visto que varios engranajes de la ley son difusos e incluso ponen cortapisas a soluciones creativas que venían cultivándose en el mercado del reciclaje. Por ejemplo, ha rigidizado la gestión de los envases y embalajes provenientes de establecimientos que llamaré “comerciales”, que no necesariamente calzan con la lógica del manejo domiciliario, pero tampoco se encuentran cubiertos por la figura del consumidor industrial.
Hasta ahora, en tiendas de retail y centros comerciales, como también en edificios de oficinas y colegios –a estos me refiero con establecimientos comerciales-, se han puesto en marcha procedimientos eficientes e innovadores para segregar, recolectar y derivar a los diferentes valorizadores, cada caso con sus propias características de acopio, frecuencias de retiro, tipos de contenedores, entre otros.
Pero con la normativa actual, estos establecimientos, que almacenan buenos volúmenes de residuos de envases y embalajes en sus patios traseros o salas de reciclaje, ahora están limitados en su forma de operar, ya que las licitaciones a las que se enfrentan fueron pensadas para un modelo de recolección en hogares: un contenedor pequeño con frecuencia semanal, que debe dejarse en la vereda.
Para el caso de los residuos generados por consumidores industriales, esto quedó resuelto en el Decreto Nº12 de la Ley REP, que estipula que estos pueden operar mediante un mecanismo denominado monitoring, que les permite ejecutar sus propios procedimientos de recolección y valorización, como un modelo alternativo al de las licitaciones. El punto es que los establecimientos comerciales no calzan necesariamente con la definición de consumidor industrial que, de por sí, tampoco se encuentra plenamente configurada, ya que está pendiente una modificación de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones.
¿Por qué la ley considera un procedimiento de gestión exclusivo para los residuos de los consumidores industriales, sin ampliar esta facultad a toda la gama de los asimilables a los domiciliarios, como los que se generan en establecimientos comerciales? ¿Por qué consumidores de naturaleza no industrial, que en la actualidad gestionan exitosamente envases y embalajes, no podrían optar por el mecanismo del monitoring, manteniendo sus gestiones actuales? Esto no solo permitiría declarar estos residuos, sino también que estos aporten al cumplimiento de metas que expone la ley.
En la realidad chilena no solo los establecimientos industriales han valorizado por sí mismos sus residuos de envases y embalajes. Por el contrario, un amplio y variado mercado se ha hecho cargo exitosamente de estas gestiones, pero la REP, a través de su sistema de licitaciones, ahora las limita. Y peor aún, en algunos casos, las licitaciones vienen a distorsionar el mercado y a desordenar ciclos que eran eficientes y de bajo costo.
Una solución podría ser modificar el Decreto Nº12, ampliando la facultad de cumplimiento por monitoring, tanto para residuos generados por consumidores industriales, como por establecimientos comerciales. De esta forma, se reconocerían las eficiencias del mercado actual, y las licitaciones se enfocarían en aquellos casos en los que no existe un mercado.
La Ley REP tiene la tarea de regular un mercado del reciclaje con reglas claras y un sentido ético. Pero la clave está en no caer en una sobrerregulación que termine ahogando los métodos que han funcionado bien hasta ahora, sino que permita que este mercado crezca en base a eficiencia e innovación.
Según el Ministerio de Medio Ambiente, a la fecha hay más de 12 mil empresas que aún no se han inscrito ni reportado sus estadísticas para la categoría de envases y embalajes, que entró en operación en octubre pasado, arriesgando a pagar la sanción más alta.
La Ley del Reciclaje (o Ley 20.290 de Responsabilidad Extendida del Productor, REP) para la categoría de Envases y Embalajes entró en operación en octubre del año pasado y ya con el primer año proporcional cumplido, comenzaron a regir las primeras obligaciones para las empresas que comercializan bienes envasados, como la de inscribirse e informar la cantidad de productos que colocan en el mercado en el Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC).
En el DS-12 del Ministerio de Medio Ambiente (MMA), que establece las metas de recolección y valorización, se estima que al menos en el sector manufacturero existen 14.500 empresas que deben cumplir la Ley REP en envases y embalajes, excluyendo en esa cifra a las microempresas que se les exceptúa de la norma, de acuerdo a la ley 20.416, que fija criterios especiales para las empresas de menor tamaño.
A la fecha, el RETC -base de datos administrada por el MMA- registra que sólo se han inscrito 2.500 empresas, quedando en falta alrededor 12 mil compañías. ¿El riesgo? Una multa que puede ascender hasta $8 millones de dólares (10 mil Unidades Tributarias Anuales, UTA), quedando a criterio de la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) el monto final. Lo que dependerá, según lo establece la norma legal, del beneficio económico que obtenga el infractor, su conducta previa y su capacidad económica, exceptuando de este último criterio a los sistemas de gestión colectivos.
Los expertos estiman que esas 12 mil compañías están compuestas en gran medida por empresas pequeñas y medianas, que comercializan más de 300 kgs de envases al año, pero muy lejos de las miles de toneladas que mueven las compañías más grandes. Para hacerse una idea, 300 kgs al año correspondería a menos de 1 kilo de envase por día. Una caja de cartón corrugado pesa alrededor de 250 gramos, lo que sería equivalente a vender productos embalados en 4 cajas de cartón por día.
De hecho, al medir el mercado total de envases y embalajes por volumen, los dos Gran Sistemas de Gestión Colectivos (Gransic) formados para envases domiciliarios, sus empresas adheridas (alrededor de 1.000 en el caso de ReSimple y 193 en el de Giro), mueven casi el 70% de las toneladas totales de envases y embalajes (66% ReSimple y 2% Giro).
“El foco de una pyme se basa principalmente en cómo hacer crecer su empresa y sus ventas, por ende lo más probable es que la Ley REP sea desconocida para ellas. Por ejemplo, muchas empresas que importan productos a Chile no están dentro de los Gransic”, comenta Isidro Pereda, experto de la consultora Repensando.
Será labor de la SMA la fiscalización y sanción de esta obligación legal. Desde el organismo explican que actualmente están trabajando en la estrategia general de fiscalización.
No contar con un sistema de gestión autorizado (individual o colectivo) también constituye una infracción gravísima de acuerdo a la normativa vigente, arriesgando una multa también de hasta US$ 8 millones.
Cumplimiento de Metas
Otra de las obligaciones importantes será el cumplimiento de las metas de recolección y valorización, correspondientes al primer año de operación de la ley. Como la norma entró en vigencia el 16 de septiembre pasado y en operación el 2 de octubre, el Año 1 equivale al proporcional de las metas para ese periodo (octubre a diciembre), con las cifras de productos colocados en el mercado en el 2022. Esto es, 5% para el cartón para bebidas o tetra pack, 6% para el metal, incluyendo las latas de bebidas, 5% para el papel y cartón, 3% para plástico y 11% para vidrio.
De acuerdo a las cifras reportadas por las empresas en el RETC para el 2022, el plástico es el producto que más se coloca en el mercado, con 4,9 millones de toneladas*. Le siguen los papeles y cartones, con 545 mil tons, y el vidrio con 357 mil tons. Luego vienen los metales con 67,6 mil tons. y el tetra pack con 24,5 mil toneladas. Estos datos no consideran los productos reutilizables nuevos y recuperados.
“La regulación vigente establece como plazo para la entrega del informe de cumplimiento el 31 de mayo de este año. Vencido ese plazo corresponde iniciar la evaluación de cumplimiento”, explican desde la SMA.
“Las metas de la Ley REP son muy desafiantes, incluso desde el primer año, debido a que si bien actualmente se recicla en Chile aproximadamente un 10% del total de envases y embalajes puestos en el mercado, esos kilos no están contabilizados por los Gransic, sino que son venta directa a los valorizadores de parte de sus proveedores (intermediarios, recicladores de base o pequeñas empresas de gestión de residuos). Un ejemplo de esto son las campanas de vidrios, la compra de cartones por parte de las recuperadoras, la compra de metales y latas de aluminio, entre otros”, explica Pereda.
El experto agrega que los sistemas de gestión deben cumplir sus metas según el tamaño de su POM (put on the market), esto es la suma de lo que ponen en el mercado sus empresas socias. “Por ende los sistemas más grandes deben cumplir con una cantidad de kilos mayores que los sistemas más pequeños. La puesta en marcha de los Gransic ha sido muy compleja, debido al poco tiempo para la puesta en marcha de un ecosistema nuevo, el tiempo que toman las licitaciones y la tardanza de la firma de convenios con municipios”.
Si bien las metas son ambiciosas, la misma ley contempla ciertas flexibilidades en los primeros cuatro años de vigencia. Las empresas que están en un sistema de gestión colectivo podrán cumplir el 50% de la meta para el producto de su subcategoría (cartón, vidrio, metal o plástico) y compensar el porcentaje restante con productos de otra subcategoría.
En caso de incumplimiento de las metas, la norma establece una multa máxima de 5.000 UTA, que equivale a alrededor de US$ 4 millones. Sin embargo, quienes no entreguen el reporte de cumplimiento, se arriesgan a la multa máxima, de 10 mil UTA. Es más caro no informar que no cumplir.
* Nota de la Redacción: Desde el MMA aclararon posteriormente que esta cifra es errónea, a pesar de estar publicada en el RETC. Según el área de Comunicaciones, el error se debió a que algunas empresas reportaron en kilos y no toneladas, y que no es posible de rectificar, debido a que ya terminó el plazo de corrección. Será labor de la SMA fiscalizar en base a los Informes de Cumplimiento que reporten los Sistemas de Gestión, cuyo plazo de entrega es el próximo 31 de mayo.
Se puso en marcha un Acuerdo de Producción Limpia (APL), que tiene como objetivo desarrollar estrategias para minimizar el uso de embalajes en el comercio electrónico y promover una mayor circularidad en los residuos generados por esta industria.
Con la participación de 42 actores del ecosistema, el Acuerdo de Producción Limpia (APL), liderado por la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC) de Corfo, entra ahora en su fase de implementación que se extenderá por 24 meses.
El objetivo de esta alianza público-privada es generar información base del packaging usado actualmente en el comercio online, con el fin de identificar volúmenes, tipos y destinos de los envíos, así como levantar oportunidades de mejora mediante el ecodiseño, para reducir volumen y peso, facilitar el reciclaje y considerar la sostenibilidad como valor transversal en todo el ciclo de vida de los embalajes.
Entre los beneficios esperados del APL se encuentra la anticipación y participación en el desarrollo de políticas públicas, la colaboración entre los actores del ecosistema y el posicionamiento de las empresas participantes como líderes en el impulso de la circularidad en la industria.
Sebastián Carvallo, director (s) de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, señaló que “los embalajes cumplen una función muy importante en la protección y manejo de los productos antes de llegar a sus destinatarios. Sin embargo, es imperativo prevenir el impacto negativo de sus residuos. La tarea de promover la reducción y circularización de envases terciarios en el comercio electrónico representa una tarea muy compleja para las empresas, especialmente si pretenden abordarlo de manera individual. La capacidad de asociarse, generar conocimiento conjunto y lograr economías de escala, será fundamental para el éxito de este APL”.
Por su parte, Verónica Torres, gerente de Sostenibilidad de la Cámara de Comercio de Santiago, añadió que“un valor fundamental de este acuerdo es convocar a todos los actores de la industria para desarrollar soluciones sistémicas. Agradecemos la excelente convocatoria de empresas B2C, de logística de última milla, proveedores de packaging y organizaciones expertas, por su compromiso a la reducción y circularización de embalajes utilizados en el comercio electrónico”.
El conglomerado empresarial adherente incluye a Abinsa, Airhome, Bioelements, Biopack, Blue Express, Casaideas, Chilexpress, Cic, Corrupac, Dartel, Empresas DBS, Electrolux, Empaque Sustentable, Fairtex Chile, Falabella Retail, Falabella.com, Great Packaging, Guante-Gacel, Japi Jane, Kaya Unite, Kitchen Center, PC Factory, Preunic, Printoq, Samsung, Rappi, Stone Paper, Unibag y Unilever. Además, se han sumado organizaciones interesadas en aportar a esta iniciativa: FSC, PEFC, ReSimple, Giro, Ecodiseño.cl, Importing y Sofofa Hub a través del programa Transforma Territorio Circular, iniciativa público-privada liderada por Corfo y el Ministerio del Medio Ambiente.
El APL también cuenta con el apoyo del Ministerio del Medio Ambiente, la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR), el Centro de Envases y Embalajes de Chile (CENEM), la Asociación Gremial de Industriales del Plástico (Asipla), Fundación Chile a través del Pacto Chileno de los Plásticos y la Asociación de Consumidores Sustentables de Chile (ADC Circular).
Los vecinos de la comuna del sector sur de la Región Metropolitana podrán reciclar botellas plásticas de bebida, envases de productos de limpieza, envoltorios de pastas y arroz, latas de aluminio, cajas de pizza. Las botellas de vidrio serán recolectadas en contenedores tipo campana instalados en la vía pública.
Para dar cumplimiento a las metas de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje (Ley REP), la Municipalidad de Buin y ReSimple, sistema de gestión de envases y embalajes que opera en 35 comunas del país, sellaron un convenio de colaboración que permitirá habilitar este año un nuevo sistema de reciclaje casa a casa.
Gracias a esta alianza público-privada, una vez por semana pasará el camión del reciclaje retirando desde las viviendas papeles y cartones y envases livianos que incluyen botellas plásticas, envases de productos de limpieza, latas de aluminio, envases de hojalata, y envoltorios de pastas y arroz, los que serán recuperados para ser transformados en materia prima. Y así su destino no sea terminar como basura en rellenos sanitarios.
Según el acuerdo, el servicio comenzará el segundo semestre en el 50% de las casas para ir aumentando progresivamente al 100% de los hogares el 2025. Además, para el acopio de botellas y envases de vidrios como frascos para conservas y de perfumes, ReSimple dispondrá de contenedores tipo campana, cuyo número y ubicación más idónea serán definidos con el equipo técnico del municipio.
ReSimple organizará y financiará estos servicios de reciclaje de envases y embalajes que las marcas adheridas al sistema de gestión colocan en el mercado al momento de vender sus productos, por lo tanto, significará un importante ahorro en el presupuesto municipal y un avance en materia de gestión ambiental para una comuna más limpia y sustentable.
El alcalde de Buin, Miguel Araya, destacó que “en Buin desde el 2018 se está trabajando fuertemente en materia de reciclaje y cuidado del medio ambiente, logrando a la fecha cerca de 1.000 toneladas de residuos. Y, ahora, mediante el convenio con ReSimple, vamos a potenciar e innovar en materia de reciclaje y educación ambiental, al implementar el reciclaje casa a casa, gracias al camión que pasará por diferentes sectores de la comuna”.
“Invitamos a contribuir con la pirámide del reciclaje que nosotros le llamamos. La base de la pirámide está centrada en los vidrios, porque estos envases son un residuo 100% reciclable. Luego tenemos los envases de cartón y papeles, como las cajas de huevo, las cajas de pizza, siempre que estén limpios, secos y aplastados. Luego en la tercera línea tenemos los envases de hojalata y latas de aluminio que los encontramos en nuestras casas y le siguen los envases Tetra Pak, como las cajas de leche”, indicó la gerenta comercial de ReSimple, Melissa Gómez.
En el marco de la ceremonia, el jefe comunal señaló que en el primer semestre se realizarán charlas informativas y educativas con la comunidad para enseñar el nuevo sistema de reciclaje y fomentar una activa participación ciudadana, y donde el Consejo de la Sociedad Civil (Cosoc) de Buin tendrá un rol fundamental.
Para la vicepresidenta del Cosoc, Ximena Moraga, “esta noticia viene a cambiar la cara de nuestra comuna y ayudarnos en el tema del reciclaje. Como organización estamos muy contentos de poder informar a los vecinos y dirigentes a fin de que este proceso sea exitoso y aprendamos a reciclar los diferentes materiales. El alcalde nos ha comunicado que el trabajo de educación partirá en los colegios, en los jardines infantiles, juntas de vecinos, agrupaciones de adulto mayor que son numerosas acá y que muestran una alta participación”.
De esta manera, Buin se suma a las más de 70 comunas del país que han firmado el convenio de colaboración con el sistema de gestión buscando de manera colaborativa iniciar el nuevo camino del reciclaje, reducir la generación de residuos y transitar hacia una economía circular.
Desde la comuna de Renca, Viviana Lazo recupera bobinas, cables de cobre, madera, acero de la construcción y tambores de freno, entre otros elementos, que luego transforma en mobiliario o composiciones artísticas.
Iba caminando a su casa, en Renca, cuando en el camino se cruzó con esos carretes de madera que usan las empresas de telecomunicaciones para transportar los cables. Fue cuando a Viviana Lazo (43) se le ocurrió que podría convertirse en algo valioso, como “un lindo taburete” –pensó– además de evitar que fuera a parar a la basura.
Con un hijo de 21 años en ese entonces, Lazo venía trabajando como corredora de propiedades, además de ser artista autodidacta. Le inspiraba observar las materialidades y el desafío de crear nuevos diseños.
Se llevó rodando la bobina a su casa, sin parar de reír. Quizás por la loca idea que ya pasaba por su cabeza. Luego aprendió que era del tipo Riser 32, y la convirtió en el primer mobiliario de De-Mente Diseño Sostenible, como llamó a su emprendimiento. Lo bautizó Alberto II en honor a su perro. “Aquí parte la magia, de poder ver más allá”, recuerda Lazo.
Todo esto sucedió en el 2018. De ahí en adelante, comenzó a fraguar la idea, entender que el camino era la colaboración y establecer como su propósito de vida al arte como lenguaje y motor de cambio.
De esa forma, De-Mente Diseño Sostenible nace con la idea de recuperar residuos descartados y desperdicios de la industria, para generar un nuevo eslabón en el proceso orientado a potenciar el modelo de economía circular y tratamiento responsable de residuos.
Lazo cuenta que empresas como Electrocom -que vende materiales eléctricos- y la constructora Ebco le donan sus residuos. También ha recurrido a chatarrerías, pero ahí ha tenido que pagar el costo del material que se lleva por kilo. “De momento estoy trabajando con residuos de telecomunicaciones, tales como bobinas de cableado y cobre. En la construcción, por ejemplo, recupero madera, acero estriado y alzaprimas. De la industria automotriz, el tambor de freno, la prensa del embrague. Del mundo textil, chaquetas de cuero y paño”, cuenta la artista renquina.
Alzaprimas de la construcción (izquierda) y carretes de cables de telecomunicaciones (derecha) son los insumos que emplea para convertirlos en taburetes.
Siendo artista, ha debido aprender en el camino, durante el proceso de investigación, y luego va mezclando el conocimiento, así como los materiales que integra en sus obras. “La madera se limpia del cemento y se sacan los clavos y luego se lija. El acero, dentro de sus variantes, se oxida. Si son bobinas se desarman. En el caso del cobre, se pela el cable. Si son chaquetas de cuero, se descose, se lava la tela y se plancha”, agrega.
“Todos estos residuos los ves en el vertedero y no tiene ningún sentido. Ahora, verlos puestos en un espacio de decoración, le da toda la vuelta y es lo que estoy buscando”, cuenta Viviana Lazo, con esa pasión que la llevó a nombrarse como “Queen of Sustainability” en su perfil de Linkedin.
Hoy se integró el Programa Territorial Integrado (PTI) que Corfo y la Municipalidad de Renca lanzaron hace unas semanas para fortalecer el encadenamiento productivo entre grandes empresas y pymes de la comuna, conocida por sus sectores industriales, con fábricas y bodegas.
Los productos los vende en la tienda online de su sitio web: www.dmds.cl o la pueden visitar en su taller que mantiene en su casa. Su empresa está en etapa de inicio y crecimiento, aunque ya está generando ingresos. “He conectado con personas exactas para generar alianzas, a través de las distintas plataformas e instancias presenciales a las cuales asisto de forma periódica”.