Entrenudos es el emprendimiento de la venezolana Geraldine Volcanes que combina economía circular con empoderamiento femenino. Participará en marzo en el Universo Mola Fashion Week, encuentro de moda sostenible de Latinoamérica, a realizarse en Punta del Este, Uruguay.
Recupera materias primas de bisutería en desuso, las valoriza empleando la técnica del alambrismo fino y las convierte en nuevos accesorios de joyería, que contribuyen a un cambio de perspectiva en el consumo de la moda en la mujer de hoy. Ese es el propósito de Entrenudos, el emprendimiento que la venezolana Geraldine Volcanes ha impulsado desde que llegó a Chile en el 2019.
Si bien formalizó su emprendimiento en el país, la idea venía madurando desde su adolescencia cuando creaba sus propios accesorios. Cuenta que sus inspiraciones fueron sus padres, ambos funcionarios públicos en Venezuela. “De mi padre, que realizaba planos a la antigua en el Ministerio de Agricultura, con plantillas y dibujo en tinta china, heredé la habilidad numérica y su capacidad de representar espacios en planos, y de mi madre la perseverancia, la creatividad y la aspiración de alcanzar una buena calidad de vida”.
Su primer camino, sin embargo, fue estudiar Ingeniería en Obras Civiles. Se tituló en el 2012 y, empujada por la crisis política de su país natal en el 2014, viajó a España a perfeccionarse en su carrera. Luego se mudó a Colombia, donde ejerció su profesión en el ámbito universitario. En el 2019, Geraldine decide venir a Chile y comenzó a fraguar su interés por el medio ambiente y el emprendimiento. Se matriculó en el postgrado de gestión de la innovación y emprendimiento tecnológico de la Usach.
Hoy se dedica, por un lado, a la gestión de proyectos de innovación y fondos concursables, y por otro, a hacer crecer Entrenudos. “Encontré un contexto favorable para mis piezas, pues el mercado valora la estética y aprecia el trabajo hecho a mano”, señala Geraldine.
Sin ir más lejos, en marzo participará en el encuentro de moda sostenible latinoamericana Universo Mola Fashion Week, en Punta del Este, Uruguay. “Ser parte de este evento constituye nuestro primer salto para internacionalizar la marca y buscar posicionarnos como referente de joyería sustentable en Chile”, destaca con orgullo la emprendedora.
Upcycling
El emprendimiento de Geraldine Volcanes se apoya en el concepto del upcycling, proceso que consiste en mejorar (up) a través del reciclaje (recycling), dándole un nuevo valor al producto creado, en muchos casos superior al valor original.
Los insumos provienen de usuarios que donan bisutería en desuso, en distintas iniciativas de recolección del residuo, como los mercados de sustentabilidad municipales, y encuentros voluntarios por la ciudad, como por ejemplo las iniciativas de Ropantic Show. También tienen un punto de recolección en el Hub de Providencia, en José Miguel Infante. El año pasado, contabilizaron un total de 22 kilogramos de cuentas acrílicas y piedras recuperadas, evitando que terminaran en la basura. “Al ser desechadas, la bisutería de plástico, acrílicos o imitación de cristal se convierte en microplásticos secundarios”, subraya Geraldine.
Explica que una vez recibidos los materiales, se procede a higienizarlos e identificar los tamaños de piedras o abalorios más idóneos respecto al tipo de accesorio a fabricar. Emplea la técnica del alambrismo fino para crear los nuevos accesorios (“además le otorgo a la piezas un testimonio vivo de la rica herencia cultural que caracteriza a los pueblos sudamericanos”, explica), que se componen de aros, collares, pulseras y conjuntos. Son ensamblados con un alambre de cobre puro, y un baño electrolítico de plata, más un recubrimiento de polímero termoplástico con color, que le da propiedades de ser hipoalergénico.
“La moda consciente que practicamos se refleja en las prendas que destacan por sus coloridos, delicados acabados, artísticas figuras y durabilidad, y contribuye a potenciar la imagen personal de la mujer, satisfaciendo complementos del buen vestir”, agrega la joven ingeniera y emprendedora.
El embalaje también es una preocupación para Entrenudos. Se utilizan insertos de madera elaborados mayormente con descartes y saldos y diseñados con mensajes motivadores sobre el empoderamiento femenino e imágenes que buscan personificar los distintos roles de la mujer.
Lo que viene
Ser un referente de la moda slow fashion moderna y sostenible es el sueño de Geraldine Volcanes. Por eso, piensa en grande. “Me proyecto con un equipo detrás, nuevas mujeres que sean la cara visible de la producción bajo demanda de nuestras piezas, nuevos productos, colaboraciones, estar en tiendas a nivel nacional”, señala. Además de incorporar en la manufactura a mujeres que tienen como expectativa complementar sus ingresos, a partir del desarrollo de una actividad terapéutica/recreativa.
También quiere entrar a las empresas como proveedores de regalos corporativos, siendo un aporte a las organizaciones que quieran representar una identidad más consciente y responsable con su entorno.
La colaboración, en ese sentido, también ocupa un papel importante en el negocio. En el evento de Uruguay participará con emprendimientos de vestuario que le permitirán darle una combinación a su colección de joyas. Participará con Paulina Escobar Zuluaga, de Colombia; Gabriela Serrano Design, La Margot y Kallvú, las tres de Chile; la argentina Maria Lana Fieltro; y La vestiduría, de Uruguay. También trabajará con David Rubilar, restaurador y modisto chileno, y con Trixi’s, upcycling de prendas de mezclilla.
Su lema: “el arte que te empodera” es el propósito que mueve a Geraldine a seguir empoderando no tan sólo el rol femenino en la sociedad, sino también el cuidado del medio ambiente a través de una mirada circular. “Aquello que normalmente sería desecho, dentro de un sistema lineal, lo reinsertamos en el mercado para que siga circulando”.
Fuimos el primer medio en visitar las “pruebas en caliente” de estas instalaciones, que tendrán una capacidad para procesar 60 mil toneladas de residuos, siendo un eslabón clave para el reciclaje en Chile y el cumplimiento de las metas de la Ley REP.
Está todo listo para encender los motores de la planta de clasificación y pretratamiento de residuos semiautomatizada, que pretende darle más velocidad a la cadena del reciclaje en Chile. “A fines de marzo esperamos inaugurar, una vez que recibamos la autorización sanitaria”, así de optimista -y contento- está Andrés Jensen, gerente Corporativo de Desarrollo y Nuevos Negocios de Ambipar Environment para América Latina, cuando nos cuenta los preparativos que faltan para el inicio de la operación de la que define como la “planta más moderna” de Sudamérica.
Con una inversión de US$ 25 millones, Ambipar Group -consorcio brasileño de gestión ambiental- heredó este proyecto una vez que adquirió a la chilena Disal en el 2021, convencidos de que el avance de la Ley REP y los acuerdos de producción limpia que la industria estaba llevando adelante, les permitiría aportar a la cadena de gestión de residuos un eslabón clave para que el sistema funcione de manera eficiente dado los grandes volúmenes de tratamiento de residuos que exigiría la ley del reciclaje, recientemente estrenada en Chile.
“Para envases y embalajes, la forma óptima -o bien la que genera mayores eficiencias- en la cadena del reciclaje es con una segregación gruesa en el origen”, aclara Jensen. Y explica que en los hogares, con este tipo de plantas de clasificación semiautomatizadas, basta con separar todo lo reciclable al menos en dos flujos: envases livianos y vidrios. Por envases livianos se incluyen las botellas de plástico, latas de bebidas, empaques de alimentos como arroz y fideos, hojalatas de atún y el tetra pack, entre otros, incluyendo también papeles y cartones.
“Esto hace que la logística sea mucho más eficiente. Si pretendemos que todos los volúmenes que involucra la Ley REP se recojan mediante puntos limpios o que en la casa se generen siete u ocho líneas distintas, es muy difícil logísticamente. Y sin mencionar la huella carbono si debo tener un camión para cada tipo de material”, agrega el ejecutivo.
Piensa Circular fue el primer medio de comunicación en conocer la planta y presenciar las “pruebas en caliente”, ubicada en un terreno de 2 hectáreas en el sector industrial de Quilicura, al norte de Santiago.
“Esperamos valorizar el 94% de los residuos”
Jensen, quien ha liderado el proyecto desde el 2018, nos muestra cada una de las instalaciones. La planta tendrá tres grandes procesos, que permitirán valorizar el 90% de los residuos que recibirán. “Esperamos llegar a un 94% y, de esa forma, minimizar lo que tengamos que enviar al relleno sanitario”, añade, al mismo tiempo que indica que por eso son claves la buena gestión de reciclaje en el origen y el diseño sostenible que hagan los fabricantes.
La planta tendrá una capacidad de procesamiento de hasta 60 mil toneladas al año, cifra autorizada por la resolución ambiental.
La estrella es el sector de la clasificación semiautomatizada, que tiene una capacidad autorizada para procesar hasta 40 mil toneladas al año. “No existe en Sudamérica otra planta con esta combinación de tecnologías. Inauguraremos una planta de estándar europeo”, señala Jensen.
La tecnología del sistema de clasificación permite separar de forma automática seis de los nueve tipos de materiales que segregarán. Jensen explica que, dependiendo de la programación del sistema, en principio serán los plásticos PET (botellas de bebida), el polietileno de alta densidad o HDPE (como envases de detergentes), polipropileno (las tapas de bebida, por ejemplo), chatarra ferrosa, aluminio y fibras (cartón y papel). Los otros serán separados de forma manual.
Luego de una primera trituración gruesa, el material es conducido por una correa transportadora hacia una máquina, denominada “separador balístico”, que en base a inclinación y movimientos elípticos de varias pistas provoca que los materiales 2D (como papeles, cartones y bolsas) asciendan, mientras que los 3D (con volumen) rueden y caigan por gravedad.
Los materiales con volumen, aún mezclados, siguen por correas transportadoras, donde un imán separa los metales ferrosos. Luego, un equipo -el más moderno de la instalación- lee de forma óptica cada pedazo de residuo que va circulando y, de acuerdo a parámetros previamente definidos (de densidad principalmente), los separa mediante un disparo de aire comprimido, a una alta velocidad, pudiendo identificar los diferentes materiales existentes, incluyendo los tipos de plástico, el aluminio, el tetra pak y otros.
Una vez separados, los materiales puros son apilados en silos, que luego son enfardados y quedan listos para ser enviados al valorizador y puedan ser finalmente reciclados. “Una vez que el valorizador los recibe (la empresa que fabrica las botellas PET o la que produce pellets de un tipo de plástico), recién ahí se cumple la meta de valorización que exige la Ley REP. Nosotros somos un intermediario que le agrega eficiencia a la cadena”.
Izquierda: Inicio del proceso, con una primera trituración gruesa. Centro: Separador balístico, que en base a inclinación y movimientos elípticos, separa los materiales con volumen de los planos. Derecha: Lector óptico que, junto a un disparo de aire comprimido, separa los materiales de forma automática.
Pretratamiento
Los otros dos procesos son para efectuar un pretratamiento a materiales que no son reciclables por diferentes motivos. “Basado en experiencias de plantas europeas similares, entre un 25 a 30% de la mezcla de residuos de envases y embalajes que recibiremos será rechazo, es decir, material que no se puede reciclar”, explica Jensen.
Izquierda: Máquina de trituración para envases que hayan contenido sustancias peligrosas y destrucciones certificadas. Derecha: Mezcla de residuos triturados, que se emplea como combustible para la industria del cemento.
El segundo proceso está basado en una máquina, con una capacidad autorizada de hasta 15 mil tons. al año, que tratará los envases que han contenido sustancias peligrosas, como agroquímicos, pesticidas, aceites o algún tipo de hidrocarburo, y además lo que se llaman “destrucciones certificadas”, como artículos que tienen imagen corporativa, etiquetas, envases fallados o medicamentos vencidos. “Todos estos materiales se mezclan, se trituran y se les da una homogeneidad”, detalla el ejecutivo.
Esta mezcla homogénea es empleada por la industria del cemento como combustible, permitiendo reemplazar al petróleo. En Chile, Jensen comenta que hoy las cementeras están logrando tasas de reemplazo de entre 10 y 15%, mientras que en Europa se llega a niveles de 60% y países como Suecia incluso alcanzan un 90%.
“En sus calderas, las cementeras llegan a temperaturas muy altas (cercanas a los 2 mil grados celsius), por mucho tiempo, además de que emplean tecnologías que dan garantías de las emisiones al aire, reguladas por la autoridad”, aclara Jensen. Sin embargo, el ejecutivo lamenta que para efectos de la Ley REP este tipo de valorización de residuos, convertida como combustible, no permite cumplir las metas de valorización para envases y embalajes de origen domiciliario.
Máquina que permite separar el «producto» del envase, lo que permite reciclar productos vencidos, dañados o sacados del mercado por motivos comerciales.
Finalmente, el tercer proceso es una máquina con capacidad autorizada para 6 mil tons. al año, que permite recibir inventarios obsoletos de productos, y separar el “producto” del envase, como por ejemplo chocolates, latas de bebidas, papas fritas, leches, quesos, etc. En la mayoría de los casos, son productos orgánicos, a excepción de cosméticos, jabones y artículos de limpieza.
Dependiendo del tipo de producto, es el destino que tendrá. Si son latas de bebidas, el aluminio se va al reciclaje y el líquido se trata como residuo orgánico. Lo que no se pueda reciclar, se convierte en combustible para la industria cementera.
La proyección de Jensen es que la planta estará operando al 100% al 2027. Eventualmente, pueden aumentar la producción con un tercer turno de trabajo (dejando algunas horas del día para limpieza y mantención), pero más bien los ojos de la empresa están en crecer en otros procesos de la cadena, como por ejemplo producir pellets de algún material que tenga una salida rentable al mercado.
También están trabajando en dos proyectos similares de clasificación, con procesos mecánicos y manuales al inicio, en Iquique y Puerto Montt, pensado para clientes industriales. Además de seguir observando el mercado para nuevas adquisiciones, como la reciente compra de la empresa colombiana de servicios ambientales Ecopositiva.
Andrés Jensen, gerente Corporativo de Desarrollo y Nuevos Negocios de Ambipar Environment para América Latina.
Sin embargo, alerta que aún faltan muchas inversiones por realizar en el país para que la cadena del reciclaje pueda hacerse cargo de lo que la ley exige. Para el 2034, cuando se alcance el peak de las metas de reciclaje y valorización, se necesitarán ocho plantas como ésta sólo en la Región Metropolitana. “Para ese año, los volúmenes serán de 500 mil tons. aproximadamente. Hoy estamos con una demanda de 100 mil tons, pues las metas son bajas, de entre 3 y 5%. Así y todo, el sistema ya está asfixiado”.
Inmediatamente, Jensen subraya que “está asfixiado por dos razones: uno por la capacidad física de toda la cadena de reciclaje de hacer el trabajo y otra porque estamos todos aprendiendo al mismo tiempo”. De hecho, previene que hay asuntos del reglamento que fija las metas de reciclaje y valorización para envases y embalajes (el DS-12 del MMA) que deben ir siendo monitoreados por la autoridad, como por ejemplo que “se reconozca la valorización energética de los residuos o la duración de los contratos a 15 años cuando aún los diferentes actores no tiene claro la estructura de costos de sus procesos”.
La populosa comuna de la zona surponiente de la capital avanza en la implementación de la Ley REP gracias al convenio de colaboración con el sistema de gestión ReSimple, que organizará y financiará la operación por los próximos cuatro años. Sus vecinas y vecinos podrán reciclar botellas plásticas de bebida, envases de productos de limpieza, envoltorios de pastas y arroz, latas de aluminio y cajas de pizza.
Seis barrios de Maipú son los primeros que por sus calles recorrerá el camión del reciclaje, recolectando envases y embalajes, tales como botellas plásticas de bebida, envases de productos de limpieza, envoltorios de pastas y arroz, latas de aluminio y cajas de pizza, entre otros, como parte del inicio del acuerdo de colaboración firmado entre el municipio y el sistema de gestión colectivo ReSimple.
El servicio partió el 5 de febrero en los barrios Ciudad Satélite, el Abrazo de Maipú, Santa Ana de Chena, Los Bosquinos, Los Héroes y Pehuén, abarcando una población de 150 mil habitantes, lo cual equivale al 30% del territorio comunal. Posteriormente, el servicio se irá ampliando hasta llegar al 100% de la comuna al 2027, de acuerdo a lo planificado por ReSimple.
El camión pasará una vez por semana retirando desde las viviendas papeles y cartones, y envases livianos, los que serán recuperados para transformarse en materia prima y no terminen como basura en rellenos sanitarios.
Además, desde octubre del año pasado, el sistema de gestión inició la operación de puntos verdes distribuidos en lugares estratégicos de afluencia de público y de fácil accesibilidad. Son nueve centros de acopio que reciben envases livianos, y papeles y cartones, ubicados en El Rosal (Av. El Rosal esquina Las Nalcas), Cerro Primo de Rivera (Av. Los Pajaritos esquina Asunción), Templo Votivo, polideportivo Martin Vargas (Av. 3 Poniente esquina Las Tinajas), CAM poniente (Av. Campanario esquina Av. Las Galaxias), CAM Ciudad Satélite, Pajonal (Av. Lumen con calle Primo de Rivera), CESFAM Dr. Luis Ferrada y Av. El Descanso con Gustavo Eiffel.
Igualmente, para la recolección de botellas y envases de vidrio como frascos para conservas y de perfumes, ReSimple dispondrá contenedores tipo campana, cuyo número y ubicación más idónea serán definidos con el equipo técnico del municipio.
ReSimple organizará y financiará estos servicios de reciclaje de envases y embalajes que las marcas adheridas al sistema de gestión colocan en el mercado al momento de vender sus productos, por lo tanto, significará un importante ahorro en el presupuesto municipal y un avance en materia de gestión ambiental que permita tener una comuna más limpia y sustentable.
Presente en el lanzamiento de la primera recogida, el alcalde Tomás Vodanovic, resaltó el alcance que tendrá el nuevo servicio y el papel fundamental de las personas en sus hogares a la hora de aumentar las tasas de reciclaje.
“Esta importante política beneficiará a 6 de nuestros 21 barrios y a cerca de 200 mil personas en este primer momento. La idea es, en tres años, llegar a toda la comuna. Pero hoy se necesita de la parte más importante para que la Ley REP funcione bien, que es la respuesta de la ciudadanía, (…) si cuando llegan a las casas, la gente no recicla, la gente no se para, no tiene sus residuos limpios y no se compromete, no funcionará. Aquí falta la patita más importante y esa depende de nosotros”, señaló el edil.
Carlos Astudillo, gerente general (i) de ReSimple, agregó que «para motivar el acto de reciclar realizaremos campañas de educación ambiental junto con la municipalidad y la visita de cuadrillas de reciclaje al sector donde comenzará a pasar el camión recolector, pues se trata de un proceso nuevo que requiere de nuestro acompañamiento”.
La gerenta de Economía Circular de ReSimple, Nathalia Silva, presentó al Reci Clan y sus embajadores del reciclaje: Scar Lata, Clara Pet, OscarTon, Plastricio, Vidri Ana y Beto Pak, quienes son parte del plan de educación ambiental que está llevando a cabo el sistema de gestión para generar el cambio en los hábitos de la ciudadanía.
Para facilitar el acto de reciclar y explicar a la ciudadanía el funcionamiento del nuevo sistema de recolección domiciliaria, ReSimple cuenta con aplicación móvil descargable en versión Android y Iphone, la que informará a los usuarios y usuarias qué día pasará el camión recolector por los seis barrios de la primera etapa de puesta en marcha del servicio.
Entrega simbólica de las primeras sacas a vecinos del barrio Ciudad Satélite, en las cuales se recolectarán los residuos recuperables que entregarán al camión recolector.
El camión, con capacidad de 45 metros cúbicos, viajó a la ciudad afectada por los incendios forestales con alimentos donados y de regreso se vino cargado con residuos y escombros de una de las zonas afectadas.
Fundación Realim, dedicada a la recolección de desechos orgánicos para alimentar animales, en conjunto con la empresa Consorcio Santa Marta, que gestiona un relleno sanitario en la zona sur de Santiago, coordinaron esfuerzos para recoger más de 25 toneladas de escombros, residuos y basura del sector de El Salto, en Viña del Mar, una de las zonas afectadas por los incendios forestales del fin de semana pasado.
El objetivo es limpiar la zona para dejarla habilitada para las labores de reconstrucción. “La ayuda está llegando, efectivamente, pero a veces se olvida que la limpieza es algo fundamental para que los terrenos luego puedan ser recuperados”, comentó Cristóbal Meriño, director ejecutivo de Fundación Realim.
Los residuos serán luego dispuestos en el relleno sanitario Santa Marta, cumpliendo con el estándar habitual de disposición de basura de esa instalación.
Meriño agregó que el camión, en su viaje de Santiago a Viña del Mar, viajó cargado con alimentos donados en ayuda a las familias damnificadas.
Alberto Tagle, gerente general de Consorcio Santa Marta, dijo que “este camión está toda la semana repartiendo alimentos provenientes de residuos orgánicos a animales de sectores rurales de Santiago y alrededores. Esta vez le daremos un uso distinto, esperando ayudar en la compleja situación que está viviendo la gente de Viña del Mar”.
El ejecutivo agregó que esperan realizar al menos dos viajes, trasladando alimentos y donaciones desde Santiago, y trayendo de regreso residuos que serán dispuestos en el relleno sanitario Santa Marta.
La iniciativa busca contribuir a la conservación de una zona única en el país, como son las cercanías del Parque Nacional Hornopirén, en la Región de Los Lagos, apoyando a municipios en el retiro de residuos sólidos en forma segura y sostenible.
Desde lavadoras hasta bicicletas, pasando por refrigeradores y automóviles, son parte de los cerca de 40 mil kilos de chatarra que serán reciclados desde la localidad de Hualaihué, en la Región de Los Lagos. Esto, gracias a una alianza público-privada entre AZA, Karün, el municipio y la empresa local J y V, además de la colaboración de Salmones Camanchaca.
La campaña finalizó con el retiro definitivo de los artículos en desuso de la zona, evitando que estos terminaran en basurales clandestinos, algunos ubicados en lugares que cuentan con una diversidad y una riqueza natural únicas en Chile, como es el Parque Nacional Hornopirén.
Es el tercer año consecutivo en que AZA y Karün impulsan esta iniciativa, la que se realizó por primera vez en 2021 en Cochamó, localidad desde la que se retiraron 20 toneladas de residuos. AZA es el mayor reciclador de Chile, con centros de procesamiento en Temuco, Concepción y Antofagasta, además de contar con una red de más de 10 mil recicladores de base. Gracias a esto, informan desde la compañía, en sus plantas en Colina y Renca, en Santiago, pueden producir el acero con la menor huella de carbono del país.
“Esta iniciativa ha sido un éxito enorme, ha ayudado mucho a la comuna, partiendo por las empresas que han hecho realidad la recopilación y el traslado de la chatarra. También quiero felicitar a los vecinos, porque ayudaron a sacar todo lo que no les servía y se logró recolectar gran cantidad de artículos en desuso”, afirmó la alcaldesa de Hualaihué Cristina Espinoza.
Al respecto, la jefa de Sostenibilidad de AZA, Daniela González, dijo que “esta chatarra que se recolectó en Hualaihué será procesada para ser transformada en uno de los aceros con la huella de carbono más baja a nivel mundial”. Agregó que AZA ha realizado más de 20 iniciativas similares en lugares como Antártica, Cochamo, Juan Fernández e Isla de Pascua.
Tanto AZA como Karün elaboran sus productos bajo un modelo de economía circular, en el cual el reciclaje es una pieza fundamental y apunta a lograr una producción tanto de acero, en el caso de AZA, como de anteojos, en el caso de Karün, que sea ambiental y socialmente sostenible.
“Estamos muy agradecidos del apoyo de las empresas en estas campañas, sobre todo para llegar a lugares tan aislados, donde la gestión de estos residuos es prácticamente imposible. Así que con este trabajo, en alianza con emprendedores locales como J y V, podemos asegurar que todos estos residuos, que salen de distintos rincones de la comuna, puedan tener una segunda vida”, dijo Carlos Aubert, de Karün.