por | Oct 19, 2022 | Opinión
Por Magdalena Balcells, gerente general de ASIPLA (Asociación Gremial de Industriales del Plástico).
Todos los días nos vemos enfrentados a una oferta cada vez más amplia de “empaques amigables con el medio ambiente, compostables, libres de plástico”, y así, un sin número de atributos que suenan demasiado maravillosos como para ser ciertos.
Si bien, desde ASIPLA estamos convencidos de los enormes beneficios ambientales presentes en las distintas soluciones e innovaciones que se han desarrollado en los últimos años, también sabemos que no existen soluciones milagrosas ni únicas para resolver un problema tan complejo y urgente como la creciente generación de residuos de empaques de productos de consumo masivo. Por lo mismo, es fundamental que los consumidores seamos capaces de distinguir las verdaderas soluciones –aunque sean de alcance acotado-, para no ser víctimas del greenwashing, y al mismo tiempo, tomemos conciencia del impacto que generan en el medio ambiente nuestros patrones de consumo.
Hoy disponemos de varias aplicaciones fabricadas a partir de materiales biodegradables o compostables que contribuyen a una gestión de residuos más sostenible, pero es importante entender qué son y cuándo son realmente un aporte en la lucha contra la generación de residuos.
Para partir, es importante aclarar que lo que conocemos como plásticos compostables son materiales que forman parte de la amplia familia de los «bioplásticos», que, a su vez, está compuesta por resinas que tienen la componente biológica en su origen (biobasados), en su fin de vida (biodegradables/compostables) o en ambos.
En términos conceptuales entenderemos entonces que los plásticos biobasados son aquellos polímeros que se originan a partir de recursos renovables, como el maíz, la caña de azúcar o la celulosa, independientemente de cómo se comportan en su fin de vida. Por otro lado, entenderemos por biodegradabilidad el proceso bioquímico durante el cual los microorganismos presentes en el medioambiente transforman los materiales en sustancias naturales como agua, dióxido de carbono y compost, para lo cual existen hoy distintas normas científicamente reconocidas y homologadas en Chile, como la NCh3398 y NCh3399.
Ahora bien, la complejidad de los bioplásticos radica en que la propiedad de biodegradación de un material no depende del origen de éstos, sino que está ligada a su estructura química. Por lo tanto, un plástico 100% biobasado puede no ser biodegradable y un plástico 100% de origen no renovable puede biodegradarse por completo.
Desde un punto de vista de mercado, hoy en día existen alternativas de bioplásticos para gran parte de las resinas plásticas convencionales que se utilizan para la fabricación de envases. Sin embargo, a nivel mundial -e incluyendo aquellos de origen no renovable-, su producción representa menos del 1% de los más de 357 millones de toneladas de resinas plásticas tradicionales que se comercializan globalmente al año.
Lo anterior, sumado a sus altos precios (de tres y hasta cuatro veces el costo de resinas tradicionales) y sus cualidades técnicas que no son idénticas a las de los plásticos tradicionales en lo que se refiere a conservación de alimentos, resistencia de empaques y barreras mecánicas, hace que los plásticos compostables o plásticos certificados, como se les conoce en la nueva Ley de Plásticos de Un Solo Uso (PUSU), sean una alternativa con un alcance acotado o para aplicaciones de nicho.
Retomando nuestro planteamiento inicial, queremos reforzar la idea de que para enfrentar la crisis climática,no existen soluciones que resuelvan todo de una vez. Es así como, de cara a la implementación de la Ley PUSU, tiene sentido pensar en el plástico compostable como una buena alternativa para aplicaciones de nicho -como es el caso de los envases de comida preparada o comida para llevar-, ya que, al contener esos alimentos por un breve periodo de tiempo, las propiedades del material compostable son suficientes para conservarlo. Adicionalmente, por el uso que se les da, estos envases terminan con una gran cantidad de restos orgánicos de comida, por lo que el paso natural y más sustentable es llevarlos a un flujo de compostabilidad en lugar de reciclarlos, que es lo que se plantea para los envases que están regulados por la Ley REP, que fomenta el reciclaje y valorización de los residuos de envases y embalajes.
De esta manera nos encontramos con dos herramientas y soluciones para distintos tipos de residuos, que son complementarias, pero completamente excluyentes, por lo que es clave para el éxito de ambas políticas públicas resguardar que los flujos de reciclaje y compostaje no se mezclen, ya sea a través de etiquetas o mecanismos de diferenciación por colores.
Adicionalmente, para que esto funcione de la manera virtuosa que acabamos de describir, es fundamental acelerar la instalación de un sistema organizado de separación de residuos orgánicos y generación de infraestructura para el compostaje industrial en nuestro país.
En definitiva, se requiere de la colaboración de todos los actores para avanzar en patrones de consumo sustentables, pero, sobre todo, de la transparencia y entrega de información veraz por parte de las empresas que ponen en el mercado productos cuyo fin de vida es el compostaje. Aquí no se trata de ser o no ser de plástico, se trata de reducir la generación de residuos y cuidar efectiva y coherentemente el medioambiente.
por | Oct 18, 2022 | En las empresas
El Ministerio del Medio Ambiente aprobó el primer Plan de Gestión de un Sistema de Gestión que busca cumplir las metas de recolección y valorización de neumáticos fuera de su uso, en el marco de la llamada Ley REP (N° 20.920). Este plan pertenece y fue presentado por la empresa de neumáticos Goodyear, en abril pasado.
El Plan de Gestión presentado por Goodyear Chile estará vigente por un periodo de cinco años, por lo que, y como establece el decreto oficial, “garantiza de forma razonable su eficacia para el cumplimiento de las obligaciones establecidas en el marco de la Responsabilidad Extendida del Productor (REP)”.
Ley REP, que involucra a los neumáticos como producto prioritario, tiene como objetivo que las empresas se hagan cargo de los residuos generados por los consumidores, a través de metas de recolección y valorización que serán de cumplimiento obligatorio para los productores e importadores de estos elementos al país.
por | Nov 19, 2021 | En el hogar, En los espacios públicos
- Los Aparatos Eléctricos y Electrónicos (AEE) son prioritarios en la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, que rige desde 2017. Ahora bien, en esta categoría hay distintos tipos de productos, como electrodomésticos, lámparas y pantallas, entre otros. ¿Cómo se diferencian unos de otros al momento de reciclarlos?
Desde 2017 rige la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), un mandato que promueve la disminución en la generación de residuos y fomento del reciclaje. Ahora bien, pese a que los Aparatos Eléctricos y Electrónicos (AEE) son considerados productos prioritarios por el decreto, todavía no hay un reglamento específico acerca del tratamiento de los diferentes artículos.
Por el momento, los fabricantes e importadores deben tener ciertas consideraciones con los AEEs: deben inscribirse en el registro de productores del Ministerio del Medio Ambiente, organizar y financiar un sistema de gestión de residuos y cumplir con metas de reciclaje y valorización, entre otros. Los productores e importadores tienen un rol fundamental en el funcionamiento de la ley, pues deben financiar la correcta gestión de los residuos que generan los productos que comercializan en el mercado nacional.
Ahora bien, la generalidad habla de aparatos, pero: ¿Cuáles son estos a la hora de diferenciarlos para su reciclaje? Actualmente la ley distingue entre seis categorías:

Asimismo, los AEEs son considerados de consumo masivo, volumen significativo, residuos peligrosos, factibles a valorizar y de regulación comparada.
El tratamiento, en concreto, deberá ser visto por cada organización y separado según las disposiciones de su sistema de gestión. Este sistema, a su vez, podrá funcionar solo si el gestor es reconocido por el Ministerio del Medio Ambiente y la ley, previa aprobación de su plan de gestión.
“Primero, es importante aclarar que el decreto que fija las metas de recolección y valorización de estos productos prioritarios se encuentra en fase de elaboración, realizando los estudios necesarios y levantando las opiniones de los actores involucrados”, dice Guillermo González, jefe de la oficina de Economía Circular del Ministerio del Medio Ambiente.
Según la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), pese a que todavía no se publica el reglamento oficial sobre esta categoría de productos, se espera comenzar con una meta cercana a la línea base, la cual considera a los artículos introducidos en el mercado los últimos tres años. En el largo plazo, afirman, buscan metas comparables a los valores de países de referencia y también una mayor sofisticación por categoría.
En esa línea, la CCS firmó un Acuerdo de Producción Limpia (APL) con empresas del sector, como PC Factory, Huawei, Sodimac, Sony y Mabe, entre otras, impulsando un manejo responsable de los AEEs. “Hemos podido desarrollar pilotos de recolección en puntos limpios y retiro domiciliario en cuatro comunas de la Región Metropolitana: Puente Alto, Peñalolén, Renca y Vitacura. Cerraremos este ciclo a finales de noviembre en Santiago”, dice Verónica Torres, gerenta de Sostenibilidad de la CCS.
Mabe es una marca de electrodomésticos, que ostenta lavadoras, refrigeradores, hornos y más. Además de ser parte del APL, durante este año ha realizado diversas actividades para recibir productos a punto de ser desechados y así darles el tratamiento correcto con su gestor correspondiente.
“Un tema muy importante es separar aquellos componentes que pueden reincorporarse nuevamente en el mercado de commodities como materias primas. Aquí figuran plásticos, cobre y aluminio, entre otros. En el caso puntual de los refrigeradores, hablamos de gases refrigerantes, espumas de poliuretano, aceite de compresor que requieren un manejo diferenciado”, señala Jeronimo Huerta, gerente general de Mabe Chile.
La diferencia entre unos y otros radica fundamentalmente en los componentes del aparato. En un refrigerador, un 70% de los componentes son residuos aprovechables que pueden reincorporarse nuevamente en el mercado de commodities y un 30% son residuos que pueden contener algunas condiciones de peligrosidad y requieren un manejo especial y diferenciado.
En el caso de lavadoras o cocinas, el potencial de residuos peligrosos disminuye, casi que estos se estarían limitando a las tarjetas electrónicas o algunos circuitos eléctricos que tienen los aparatos. En este sentido, en una lavadora o en una estufa, el potencial de reciclaje de componentes no peligrosos puede estar cercanos al 90 – 95%.
Chile lidera el ranking latinoamericano de mayor cantidad de Residuos de Artículos Eléctricos y Electrónicos según datos del Observatorio mundial de residuos electrónicos (2017). En contraparte, sólo se recolectó un 3,4% de las 168.116 toneladas de residuos durante el 2017, lo que representa apenas 320 gramos por habitante.
por | Nov 19, 2021 | En el hogar
- La iniciativa busca renovar 1.600 de estos aparatos y sensibilizar sobre su impacto en el medioambiente, y también en el presupuesto de los hogares. Se espera recolectar casi 100
toneladas de material, los que se enviarán a una planta de reciclaje para que se realice un manejo ambientalmente adecuado. Los interesados deben inscribirse en www.refriclaje.cl y podrán obtener un 35% de descuento sobre el precio de mercado.
Con el propósito de contribuir a la transición energética de Chile mediante el incentivo de la eficiencia energética por su aporte a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (40%) y mitigación del cambio climático, se presentó la campaña #Refriclaje. La iniciativa busca promover el reciclaje de refrigeradores antiguos y su reemplazo por equipos nuevos de alta eficiencia energética.
#Refriclaje es parte de la iniciativa “Acelerando la transición energética hacia un mercado de
refrigeradores y congeladores eficientes en Chile”, que financia el Global Environmental Facility
(GEF); implementa ONU Ambiente y ejecutan los ministerios de Energía y Medio Ambiente,
Superintendencia de Electricidad y Combustibles, y Fundación Chile en alianza con el sector
privado liderado por Sodimac y los principales fabricantes de estos aparatos eléctricos y
electrónicos.
La campaña -que se extenderá hasta el 26 de diciembre- busca el recambio de 1.600 de estos
aparatos, a través de un descuento de 35% sobre el precio de mercado, además del servicio gratuito de retiro y reciclaje. La campaña tiene también como objetivo sensibilizar sobre el impacto en el medioambiente de mantener artículos que consumen mucha energía y no reciclarlos en lugares autorizados, a lo que se suma el importante gasto en electricidad de los hogares.
La logística de venta y distribución de los nuevos refrigeradores la realizará Sodimac. Su
participación fue determinada en un proceso de licitación simple realizado por Fundación Chile.
Modelo
La empresa Reciclapp se hará cargo del retiro en distintas regiones a través de recicladores
autorizados, y del acopio y traslado para su reciclaje en la planta de Regener, la que tiene un
proceso único en Chile en uno de los componentes más peligrosos y dañinos para el medio
ambiente: los gases refrigerantes. Se espera recolectar casi 100 toneladas de material, de las
cuales se prevé que el 75% sea ferroso, 10% plástico, 8% espumas, 6% vidrio y 1% gases
refrigerantes. Los residuos recibirán una manejo ambiental adecuado.
Las marcas de refrigeradores que aceptaron la invitación a ser parte de la iniciativa son Samsung,
Mabe, Midea, Hisense y Mademsa, con un total de 10 modelos de alta eficiencia energética.
Los interesados deben inscribirse en www.refriclaje.cl para acceder al descuento, el que es posible
por el aporte de “Acelerando la transición energética hacia un mercado de refrigeradores y
congeladores eficientes en Chile”, Sodimac y las marcas.
La compra se realiza exclusivamente a través del canal de comercio electrónico Sodimac.cl.
Algunos requisitos son entregar un refrigerador antiguo para su valorización, y estar en algunas de las siete regiones y comunas que son parte de la campaña, esto debido a las limitaciones en las capacidades de retiro y reciclaje autorizados en el país.
La Red Nacional de Puntos Limpios de Sodimac es la red privada más grande del país y busca seguir bajando los residuos que genera, además de aumentar su reciclaje. Avanza también
en electromovilidad y neutraliza la huella de CO2 de sus despachos a domicilio, entre otras
iniciativas.
Se estima que actualmente hay aproximadamente un millón de refrigeradores con sobre 15 años
en el país, los que consumen más del doble de energía que las tecnologías nuevas, generando
además alrededor de 1.000 toneladas de CO2 equivalente al día. Los gases de un solo aparato
antiguo podrían causar el mismo daño a la atmósfera que un vehículo mediano viajando dos veces
ida y vuelta de Arica a Punta Arenas.
Angela Oblasser, gerente de Sustentabilidad de Fundación Chile, destacó “que en Chile, a nivel
residencial, el 20% del consumo eléctrico de un hogar corresponde a la refrigeración de alimentos
(refrigerador y congelador), siendo uno de los artefactos que más energía consume”. En esa línea
relevó que la iniciativa “busca potenciar el mercado de refrigeradores eficientes en el país a través
de cambios normativos respecto de las distintas tecnologías de refrigeración y el diseño e
implementación de modelos de recambio de refrigeradores como el de la Campaña Refriclaje”.
Guillermo Gonzáles, jefe de la Oficina de Economía Circular del Ministerio de
Medio Ambiente, dijo que “estamos avanzando en la elaboración del decreto de metas de la ley REP para aparatos eléctricos y electrónicos, el que pondrá particular atención en los refrigeradores, exigiendo que los productores ofrezcan el servicio de retiro del refrigerador antiguo cuando uno compre uno nuevo”.
Pablo Urbina, subgerente de sostenibilidad de Sodimac, expresó su satisfacción por esta
iniciativa: “Nos alegra ser parte de esta campaña colaborativa, porque la lucha contra el cambio
climático es una necesidad urgente que nos exige sumar esfuerzos y pasar de las palabras a la
acción”.
por | Jul 30, 2021 | En los espacios públicos
- El proyecto, liderado por la Asociación de Municipalidades para la Sustentabilidad Ambiental (AMUSA), contempla el análisis de 52 comunas del área metropolitana de Santiago, y su actual operación de recolección y disposición final.
Por Josefa Zepeda
En el marco de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), AMUSA junto a la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (SUBDERE), llevan a cabo un estudio de Optimización de Rutas de Residuos para la Región Metropolitana, que busca proponer un recomendación de eficiencia en cuanto al transporte, la recolección y disposición final de los residuos.
Este es uno de los muchos proyectos que lleva a cabo esta entidad, ya que tiene por objetivo impulsar el desarrollo sustentable en todas las comunas de Chile, y ser el conector entre las distintas instituciones que se dedican al medio ambiente, entregando contenido e información de los municipios en esta materia.
En cuanto al estudio, actualmente el esquema tarifario para la recolección de residuos en el país está fuertemente subsidiado por los municipios, siendo financiado hasta en un 70%. Según la asociación, 269 municipios del país cuentan con un servicio de externalización de recolección de residuos, y de ese número, un total de 131 municipalidades registran deudas de pago por servicios de recolección y disposición. Es decir, un 51% del total de municipios que cuentan con servicio externalizado.
A raíz de esto, el proyecto de Optimización de Rutas de Residuos contempla el análisis de 52 comunas del área metropolitana de Santiago, y su actual operación de recolección y disposición final. Apunta a cómo ser más eficiente en el proceso que hoy día está en curso, y cómo hacerlo menos dañino.
Rodolfo Pérez, director de proyectos y planificación estratégica de AMUSA comenta: “Si lo haces más eficiente lo más probable es que disminuyas rutas, recorridos y por lo tanto disminuya la huella ambiental que hoy día significa el transporte de los residuos hacia todas las comunas”.
El estudio comenzó hace seis meses, y se espera que en diciembre de este año se entregue una recomendación a los gobiernos regionales sobre cómo se deben mejorar las rutas de tránsito de los camiones recolectores de residuos. De esta forma, el impacto se vería principalmente en tres áreas: económica, social y ambiental.
Según Pérez, siguiendo la recomendación, la eficiencia económica puede llegar a ser entre un 20 a 25%. “Son platas que el municipio podría destinar a otras cosas, y obviamente posibles mejoras salariales y de horarios, y también la mejora y eficiencia ambiental que produce no tener dando vuelta ineficientemente los camiones”, explica.
En cuanto al beneficio ambiental, mejorar las rutas genera menos tráfico, desgaste de material, de estructura, menos lavados, entre otros. Según indican los resultados iniciales del estudio, si se es eficiente en los trayectos, la huella de carbono podría experimentar una reducción del orden de las 50 toneladas por comuna.
El director de proyectos de AMUSA agrega que el estudio sugiere ciertas uniones comunales para mejorar la eficiencia: “Qué pasaría con la huella de carbono si un camión puede pasar a otra comuna y trabajar de manera colaborativa y colectiva. Alguien diría que eso es algo lógico, pero no se hace. Hoy en día cada municipio hace de su servicio una estructura particular y por lo tanto la eficiencia escalar no se está tomando en cuenta”.
Con la Ley REP, se espera que para el año 2040 la principal forma de gestión de residuos tenga tres servicios paralelos: residuos inorgánicos, orgánicos, y reciclables. Esto traerá consigo un cambio de modelo y una profesionalización del área, por lo que es primordial que se genere información con datos y estadísticas al respecto.
“Se viene un escenario en que hay que tener muy claro desde todo punto de vista: logístico, operativo, normativo, etc. Estamos siendo preventivos, porque esto viene el año 2023, con el funcionamiento de la ley, y estamos trabajando dos años antes para dar un entendimiento a algo que se viene duro”, finaliza.