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Municipalidades alertan dificultades para implementar la Ley de Plásticos de un Solo Uso (PUSU) y piden su postergación

Municipalidades alertan dificultades para implementar la Ley de Plásticos de un Solo Uso (PUSU) y piden su postergación

  • A menos de dos meses de la puesta en marcha de su etapa final, los municipios reconocen una alta incertidumbre respecto de definiciones claves para una adecuada fiscalización, como son la inexistencia del reglamento, el déficit de recursos asociados, la escasa capacitación de funcionarios y la falta de catastro de locales de alimentación y delivery que deben ser abordados.

Cuando faltan pocas semanas para que la Ley de Plásticos de Un Solo Uso (PUSU) comience a regir en su etapa final, prevista para el 13 de agosto, existe inquietud entre los municipios sobre las dificultades que tendrá su aplicación práctica, la que podrían comprometer la efectividad del rol fiscalizador que les asigna la normativa.

En vista de este escenario, Andrés Chacón, director ejecutivo de la Asociación de Municipalidades de Chile (Amuch), dijo que los municipios solicitarán este lunes 17 de junio, en reunión con la Ministra de Medio Ambiente, posponer la entrada en régimen de la ley, de manera de revisar algunos de estos aspectos centrales, discusión a la que esperan aportar su experiencia práctica.

Un reciente estudio elaborado por la Amuch, reveló que el 81,7% de las municipalidades del país no dispone de la capacidad necesaria para fiscalizar de manera efectiva las nuevas disposiciones contempladas en la ley, que, entre otras cosas, prohíbe la entrega de cualquier producto de un solo uso y no solo plásticos al interior de locales de comida, independientemente de si su material es reciclable, biodegradable o compostable.

“A todas luces el escenario se ve complejo. Este estudio muestra preocupantes conclusiones, como son la evidente confusión entre esta ley y la Ley REP, la escasa capacidad fiscalizadora y numerosas dudas sobre cómo ejercer esa facultad por parte de los equipos encargados y la falta de catastros sobre los establecimientos de comida existentes en cada comuna”, señaló Chacón.

En efecto, el documento recoge la visión de 92 municipalidades y evidencia que el 27% admite no contar con la infraestructura ni los recursos necesarios para llevar a cabo las tareas de fiscalización. 

Respecto de la existencia de un catastro actualizado sobre los locales de expendio de alimento a supervisar, únicamente el 32,4% afirmó tener el registro de todos los locales de la comuna, el 32,4% de algunos sectores de la comuna, el 14,1% no tiene ningún catastro y el 21,1% desconoció la existencia de un instrumento con estas características.

El estudio también plantea la desorientación entre el personal municipal respecto de la simultaneidad y dualidad que a partir de agosto habrá entre esta normativa y la Ley REP, debido al distinto enfoque que ambas disposiciones atribuyen al tratamiento de envases y embalajes de papel y cartón. Ello, debido a que, si bien la Ley de Plásticos de Un Solo Uso los prohíbe, la segunda fomenta su reutilización, reciclaje y valoración.

Desde Amuch aseguran, además, que el Gobierno no considera las diversas realidades de cada municipalidad, sobre todo las de regiones y localidades más alejadas que cuentan con menos recursos, ya sea para comunicar la medida y para su fiscalización.

Asimismo, los encargados de desarrollo económico local y/o fomento productivo expresaron inquietudes sobre cómo la implementación de la normativa puede impactar en las actividades de emprendimiento que realizan en sus comunas, tales como las ferias locales.

Andrés Chacón, director ejecutivo de la Asociación de Municipalidades de Chile.

Ley REP: Cuidado con la sobreregulación

Ley REP: Cuidado con la sobreregulación

  • Por Javier Peró, co-fundador y presidente del Directorio de Kyklos.

El recién pasado 31 de mayo se cumplió el plazo para que los sistemas de gestión de la Ley REP informaran sobre las metas y obligaciones que establece la normativa para los productos prioritarios, es decir, envases y embalajes, y neumáticos, de este primer periodo que comprende tres meses.

La Ley de Responsabilidad Extendida del Productor marcó un hito, un antes y después en materia de reciclaje y sostenibilidad en el país, y con esto, también ha significado un gran desafío no tan solo para los “productores”, sino también para toda la industria del reciclaje.

El cumplimiento de las metas, sobretodo en relación a los envases y embalajes “domiciliarios”, no se ve nada fácil de cumplir, y al contrario de lo que se piensa, no es porque la industria no sea capaz de reciclar esos volúmenes, sino porque mucho del volumen recolectado y reciclado no logra “entrar” al sistema de cumplimiento. 

¿Por qué está ocurriendo esto? La normativa, en relación a la recolección, segregación y valorización de residuos domiciliarios es muy rígida, y permite a los actores de la industria participar “si solo si” se adjudican una licitación. 

Las licitaciones pueden ser muy eficientes y transparentes cuando se utilizan para contratar servicios estándar, y en este caso, pensando que esto era así, se “metió en el mismo saco” a todos los envases y embalajes domiciliarios como si se recolectaran y trataran de la misma forma, y en la realidad, esto no es así. Existe una variedad de establecimientos en donde los envases y embalajes que se generan son muy diferentes y se recolectan y acopian de forma diferente, por lo tanto necesitan de un procedimiento específico para que su recuperación sea eficiente. 

Por ejemplo, lo que se genera en un restaurante: botellas plásticas, latas, vidrio; es completamente diferente a lo que se genera en un colegio: papeles, envases tetrapak; y muy diferente a lo que se genera en una tienda: mucho cartón! Todos estos ejemplos de envases y embalajes domiciliarios difícilmente puedan ser recolectados de la misma forma, como obliga una licitación.

El caso de los hogares es diferente, si se podría decir que los envases y embalajes recuperables de una casa son relativamente similares, por lo que hace más sentido homologar, estandarizar y licitar. Sin embargo, en la realidad, los licitantes se han encontrado con que a pesar de que pueden recolectar de manera relativamente estándar en casi todos los casos de hogares, si deben utilizar estrategias de comunicación, infraestructura, logística, etc, específicas para diferentes barrios, comunas, dependiendo de su realidad y las licitaciones vuelven a transformarse en una piedra de tope que no da flexibilidad para poder responder a los obstáculos y desafíos que se presentan.

La normativa debería reconocer que existen muchos residuos domiciliarios que hoy se recuperan de forma eficiente por la industria en lugares comerciales, educacionales y otros, y debería entregar la misma flexibilidad en su recolección que entrega a los residuos industriales, vale decir, dejar que el mercado se haga cargo de estos eficientemente y subvencionar directamente a través de negociaciones privadas entre la industria y los sistemas integrados de gestión. No hay que desconocer que ya existía un mercado eficiente de recolección de envases y embalajes domiciliarios, la Ley debe potenciar este mercado, no obstaculizarlo.

Para el caso de los envases y embalajes en hogares, las licitaciones parecen hacer sentido, dado que es un espacio en donde el mercado no se genera por sí solo y por ende se debe impulsar, sin embargo deben entregar cierto grado de flexibilidad para que puedan eficientar los procesos y cumplir con las metas.

No nos olvidemos que el fin de esta ley no es sobrerregular la industria, sino que  es disminuir la basura que va a rellenos sanitarios y vertederos, aumentar las tasas de recuperación y alinear los incentivos para que las empresas generen menos envases y embalajes o que al menos paguen por su recuperación.

La huella del fast fashion: basurales en el desierto de Atacama

La huella del fast fashion: basurales en el desierto de Atacama

  • El reciclaje textil entre la comunidad de El Boro, en Iquique, es una herramienta de arte y activismo. La historia de dos iquiqueñas que vieron en los cientos de microbasurales del desierto una oportunidad para cambiar la perspectiva de la abandonada periferia en la ciudad del norte de Chile.

En el recién cyber day, vimos como las promociones invitan al sobreconsumo y, con ello, la huella ambiental detrás de una industria responsable del 10% de las emisiones mundiales de CO2 sigue creciendo, y el norte de Chile ve parte de sus efectos. La historia de dos iquiqueñas unieron una comunidad para rescatar y educar desde la importancia de reparar, reutilizar, intercambiar y ser conscientes con la compra. 

“Tras años de rebuscar en los cementerios de ropa usada repartidos en los alrededores de Alto Hospicio, en el desierto de Atacama, su ojo está tan afinado que es capaz de hallar tesoros escondidos. Donde yo veo montones de escombros y ropa desechada, ella encuentra colores y texturas de telas inspiradoras con las que llena rápidamente dos sacos que también encuentra allí, pues sabe dónde buscar”, describió Franco Calderón, escritor iquiqueño, autor de Imaginando desde el desecho. 

El 2021 fue el año en que se hicieron viral imágenes del desierto de Atacama como uno de los mas grandes vertederos del mundo y el 2022 se quemó gran parte de esas montañas de ropa usada. Pero donde el mundo vio una catástrofe, una nueva generación que habita la zona, vislumbró una posibilidad de cambio. 

Ángela Astudillo y Francesca Hidalgo son parte de esa generación que busca un cambio. “Que más personas vean cómo transformar residuos en cosas impensadas. Su trabajo es prueba de que la ropa puede tener un significado distinto y necesario al contar la historia de un lugar, como por generaciones hicieron las antiguas artesanas textiles andinas, un mensaje que se puede transmitir con todo tipo de materiales, aún con los descartes. Después de todo, no hay nada más fértil que el rebusque en lo que está a la mano, sus posibilidades son infinitas”, resaltó el Calderón.

“Hasta el lugar más abandonado puedes volverlo hermoso con lo que tienes a mano”, afirma Ángela Astudillo, quien es responsable de talleres para niños y adultos a través de organizaciones como Desierto Vestido, la Asociación Gremial de Economía Circular y Fundación Manito Verde. Por su parte, Francisca Gajardo es diseñadora de vestuario y activista del upcycling, con quien ha hecho dupla para un concurso de diseño a partir de reciclaje textil.

“Las marcas tienen que asumir su responsabilidad, tener su propia trazabilidad, implementar pasaportes digitales, lo que sea necesario para conocer el recorrido que sigue su ropa. Y después, deberían poder recuperarla para volver a trabajar con ella. Pero también la industria tiene que reducirse. Estamos al borde de la extinción con la crisis climática y hay marcas que siguen sacando hasta 52 colecciones al año», recalcó Gajardo. 

Jenny González, presidenta de la Junta de Vecinos San Lorenzo de El Boro, destacó que «somos una comunidad de inmenso sacrificio (…) estamos rodeados de vertederos y cargamos con el estigma social de ser tratados como una zona de sacrificio. Hay mucho que mejorar, pero los que estamos aquí amamos este lugar. Podríamos tener un centro de reciclaje establecido donde los vecinos puedan trabajar». 

“La importancia de la calidad detrás de las prendas, dejar de lado la inmejorable oferta o renovar porque está barato, son algunas de las sentencias que debemos eliminar de nuestro imaginario colectivo. La calidad por sobre la cantidad, repensar nuestras acciones sobre el consumo y tomar responsabilidad no solo individual, sino también como industria, educar, dar visibilidad de que este modelo no es rentable para nadie, ni para el planeta, ni para nuestras comunidades”, destacó Macarena Sánchez, directora de Medio Ambiente de Patagonia Chile. 

En estos días de alto consumo, Patagonia invita a evaluar la responsabilidad y el impacto que estas acciones pueden tener, a través de dos producciones audiovisuales. Una historia de la realidad de Alto Hospicio, a través de un cortometraje: De desechos a tesoros: Voces desde los cementerios textiles en Chile. Y también “La era de la basura barata”, el documental sobre cómo la era del sobreconsumo nos podría destruir a todos. Asimismo, Patagonia llama a elegir reparar, reutilizar e intercambiar en cualquiera de sus tiendas. Más info aquí: Quality – Patagonia Chile.

Fotos de Mateo Barrenengoa.

Cómo es el reciclaje en Rapa Nui

Cómo es el reciclaje en Rapa Nui

  • La comunidad pascuense cuenta con la planta de gestión de residuos Orito, que se hace cargo de los desechos de la isla, los clasifica y, gracias a convenios con empresas, son enviados al continente para su valorización.

Reciclaje en Rapa Nui. De eso conversamos con Alexandra Tuki, jefa de la planta de reciclaje Orito, quien nos contó sobre cómo la comunidad en la isla se está haciendo cargo de la gestión de sus residuos. Gracias a convenios con la empresa privada, envían los materiales clasificados al continente para su valorización. La iniciativa ha logrado educar a la comunidad en torno al reciclaje y la reutilización de desechos en la comuna.

En el Día de la Reutilización, organizaciones, empresas y autoridades se reunieron para sellar el compromiso «Chile se compromete con la reutilización».

Además, en la sección «Huerta, ideas de patio», Fernando González, del vivero Lahuan, nos habla sobre el momento más adecuado para podar árboles y arbustos de nuestro jardín.

En el Consejo Circular, te enseñamos lo que puedes hacer con una máquina de afeitar desechable antes de tirarla a la basura.

Todos los domingos a las 9:30 un capítulo nuevo en Radio Cooperativa (93,3 en Stgo). Y si te perdiste alguno, puedes revivir los más de 200 capítulos en Spotify.

https://open.spotify.com/episode/2ACWb34WKCdejJoaYG715t
La actual producción de residuos en Chile acortará la vida útil de los rellenos sanitarios en 12 años

La actual producción de residuos en Chile acortará la vida útil de los rellenos sanitarios en 12 años

  • Según un estudio de la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño de la Universidad San Sebastián, la comuna que más residuos genera a nivel nacional es Puente Alto con 330,9 mil toneladas promedio al año. En regiones, Antofagasta es la que produce más residuos sólidos domiciliarios alcanzando 172,8 mil toneladas promedio cada 12 meses.

En Chile se generan 7,9 millones de toneladas al año de residuos domiciliarios, lo que equivale a 22,8 mil toneladas en promedio por comuna. Este es uno de los datos que revela el estudio ‘’Producción y Gestión de Residuos Domiciliarios en Chile: Estado y Perspectivas», desarrollado por académicos y estudiantes de la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño (FIAD) de la Universidad San Sebastián (USS).

Para este análisis, se consideró el tratamiento de los residuos domiciliarios proveniente de las 346 comunas de Chile durante un período de 10 años (2012-2022). En el desglose, las comunas de Puente Alto (330,9 mil toneladas), Maipú (258,3 mil toneladas) y Santiago (202,6 mil toneladas) son las que más residuos domiciliarios producen. Fuera de la Región Metropolitana, la comuna de Antofagasta es la que más residuos genera alcanzado 172,8 mil toneladas en promedio al año.

Para Federico Casanello, decano de la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño, ‘’levantar esta información es sumamente importante en el contexto actual. Por una parte, Chile es uno de los países de Latinoamérica que más residuos domiciliarios produce y, por otra, tenemos una muy baja tasa de reciclaje, inferior al 1%. Esto hace muy difícil alcanzar la meta de aumentar el porcentaje de reciclaje de desechos municipales a un 30% de aquí a 2030, según lo establecido en la Hoja de Ruta para un Chile Circular del Ministerio de Medio Ambiente”.

Declaración de residuos

El estudio de la USS también muestra que el 97% de las comunas del país declara el total de los residuos domiciliarios que produce. Sin embargo, muy pocas poseen un desglose completo de los desechos domésticos que generan. El residuo domiciliario más reportado por las comunas es el vidrio (53,8%), mientras que el menos reportado son los biodegradables (15,6%).

Otro importante hallazgo dentro de esta investigación fue la infraestructura -puntos limpios- que disponen los municipios para que los ciudadanos puedan reciclar. Al analizar el estado de esta infraestructura para la segregación de residuos, en la Región Metropolitana se evidencia una leve diferencia entre la cantidad promedio de puntos verdes entre el sector oriente (28) y poniente (26) de Santiago.

Sin embargo, hay que considerar que las comunas del sector poniente abarcan una mayor superficie (2.430 km2) en comparación al sector oriente (1.709 km2) y también concentran una densidad poblacional superior (1.747.978 habitantes) en relación con la zona oriente (1.243.944).

“Esto implica que los puntos limpios o puntos verdes de las comunas del sector poniente atienden tres veces la cantidad de personas en comparación con la zona oriente de Santiago”, explica el Dr. Ariel Valdés, director de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la USS y líder de este estudio.

Para Valdés, ‘‘es fundamental que las comunas a nivel país identifiquen los tipos de residuos que están generando para realizar una correcta gestión y clasificación de los desechos que se producen. Chile tiene que seguir avanzando en iniciativas y políticas públicas si pretendemos alcanzar las metas propuestas en el corto-mediano plazo’’.

Estado de los rellenos sanitarios

Actualmente, Chile cuenta con 42 rellenos sanitarios activos. De los que poseen información en el Servicio de Evaluación Ambiental de Chile (SEIA), un 74% acortará su vida útil considerando la tasa actual de producción de residuos. Esta reducción es de un 45% en promedio, es decir, su vida útil se acortará en 12 años, lo que llevará a generar más proyectos de rellenos sanitarios. Otro de los datos que se extraen del informe es que las ciudades de Valdivia y Puerto Montt son las que más desechos destinan a rellenos sanitarios.

Felipe de la Fuente, ingeniero en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la USS, advierte que ‘’si bien todas las personas quieren que se gestionen sus residuos, nadie quiere tener la solución en el patio de su casa. Tener más rellenos sanitarios conlleva a un sinfín de externalidades negativas, como el aumento de gases de efecto invernadero, impacto directo sobre la flora y fauna, en el suelo, una potencial contaminación de los cuerpos de agua, además de los malos olores. Aumentar la cantidad de rellenos sanitarios es una solución parche, el desafío es avanzar en la correcta y responsable gestión de residuos”.

Dr. Ariel Valdés, director de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la USS y líder de este estudio.