A través del aporte de árboles nativos a la fundación y a sus proyectos de reforestación en la zona centro sur de Chile y en Patagonia, se busca recuperar y hacer crecer los bosques nativos.
Fundación Reforestemos es la organización líder en la campaña de reforestación y restauración ecológica más grande del país, cuya tarea es recuperar las zonas degradadas por incendios forestales, como también áreas de alto valor ecológico. En este contexto, Dercocenter Aspillaga Hornauer, con presencia en las regiones de Coquimbo y Valparaíso, ha mantenido su alianza con esta organización con el objetivo de ser un aporte en materia medioambiental mediante la donación de árboles nativos a los proyectos de reforestación de Fundación Reforestemos en la zona centro sur del país y en la Patagonia.
En este sentido Suzanne Wylie, directora ejecutiva de Fundación Reforestemos sostuvo que “Creemos que la lucha contra el cambio climático es una tarea transversal a todos los actores de la sociedad a nivel local y global. Debemos trabajar con los reguladores, con la ciudadanía y también con las empresas, quienes deben comprender la importancia del cuidado del medio ambiente, y la preservación del ecosistema. En este sentido, como fundación queremos ser una fuerza positiva que influencie y pueda orientar cambios significativos a través del trabajo en terreno, la educación ambiental y todas nuestras líneas de acción”.
Por su parte, Felipe Merello, Gerente General de Aspillaga Hornauer, señaló que “para nosotros como empresa es importante ser parte de un sistema que se preocupe por el medio ambiente, por eso decidimos aliarnos con Fundación Reforestemos y marcar una diferencia”. Es por esto que por cada auto comprado en Dercocenter Aspillaga Hornauer, la empresa planta un árbol para los bosques nativos, y a la fecha ya ha donado 8.543.
Además, la empresa tiene otras medidas sustentables, como el punto verde ubicado en la sucursal de Belloto, Quilpué, en donde en conjunto con la empresa R-Acciona dispusieron un contenedor de reciclaje abierto a la comunidad, en el que se puede depositar plásticos, cartones, vidrios y metales. Al respecto, Felipe Merello, Gerente General de Aspillaga Hornauer, señaló que “hicimos este Punto Verde para facilitar el reciclaje de la comunidad y el nuestro, y trabajar con R-Acciona profesionaliza esta acción”.
Por su parte Cristopher Villarroel, Fundador de R-Acciona, indicó que es importante que empresas como Aspillaga Hornauer generen interés en contribuir en favor del medio ambiente, asimismo dijo que “la recuperación de residuos reciclables como cartón y plástico PET, demuestra un compromiso fundamental a contribuir con el ecosistema y las normas establecidas bajo el marco legal de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP)”.
Cabe destacar que según estudios realizados por el Ministerio de Medio Ambiente, actualmente Chile genera casi 17 millones de toneladas de residuos sólidos al año, por lo que cada medida que se tome al respecto ayuda a que los desechos puedan tener un segundo uso y a que no terminen en el océano, ríos y quebradas.
Estas guías buscan orientar a los proveedores para seguir avanzando en conjunto para aportar al cuidado del medioambiente, además de promover en los clientes el reciclaje y preferencia por artículos con criterios sostenibles.
En el marco de su compromiso con el cuidado del medioambiente, Sodimac lanzó dos guías para sus proveedores con orientaciones para seguir avanzando en la reducción de los impactos de empaques y embalajes, y potenciar la oferta de artículos sostenibles para los clientes.
La Guía de Empaques y Embalajes establece los requisitos y procedimientos para que los empaques de los productos tengan el tamaño idóneo, a través del rediseño y rightsizing, y sean reciclables para generar la menor cantidad de residuos posibles.
El manual establece las metas de la Hoja de Ruta de Empaques y Embalajes de Sodimac al 2023: asegurar que todos los empaques y embalajes de productos de sus marcas propias sean reciclables en la región, avanzar en que los empaques pasen por el proceso de rightsizing y que contengan material reciclado, además de etiquetar todos los empaques con información de cómo reciclarlos. Las marcas propias de Sodimac ya tienen eco etiquetados, pero se extenderá a todos los productos para que los clientes identifiquen los distintos componentes del envase, el material del que están hechos e indicaciones para su correcto reciclaje.
Adicionalmente, la guía busca aportar en la mejora del desempeño ambiental de los empaques y embalajes de todos los artículos de los proveedores, ayudándoles al cumplimiento de la ley de Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje (REP).
Esta es la primera guía de este tipo de Sodimac. Fue presentada a los proveedores en un webinar junto a la Guía del Sistema de Productos Sostenibles, elaborada también con la consultora Ecoestrategia.
Este documento refuerza los criterios de la empresa para definir como sostenibles sus productos y los lineamientos sobre las acreditaciones externas necesarias. La compañía tiene actualmente más de 5.000 artículos con atributos sostenibles, en la meta de que estos representen el 30% del total de productos a fines del 2026. Estos artículos pueden incluir aquellos que reducen o evitan el consumo de energía o agua, son fabricados cuidando los recursos naturales y transparentan su impacto ambiental, o aquellos que aportan a un ambiente interior sano y libre de partículas químicas dañinas en el hogar. Se agregan también los productos fabricados a partir de material reciclable, reutilizables o compostables, y los socialmente responsables.
Como parte de sus esfuerzos en economía circular, Sodimac tiene la red de puntos limpios más grandes del país con 21 ubicaciones de Arica a Chiloé. Desde su creación hace 12 años, acumula cuatro millones de visitas y ha permitido recuperar más de 24 millones de kilos de residuos. Esto es equivalente a más de 167 mil árboles que no fueron cortados. Además, la empresa cuenta con un servicio de retiro a domicilio y reciclaje de muebles y línea blanca.
La compañía se hace cargo de sus propios residuos, reciclando parte de estos en nuevos productos. En alianza con Armony, transforma pallets de desechos de su operación en mulch para maceteros y jardines, y también se elabora compost multipropósito con residuos de plantas y maderas de tiendas.
Además, lanzó un envase soluble de hormigón de la marca propia Topex que se incorpora completamente en la mezcla para los proyectos, sin generar residuos y con menos contaminantes en el aire. Esto se suma a un envase similar de Cementos Melón, disponible también en sus tiendas.
En este esfuerzo, la compañía fue parte de la campaña #Refriclaje liderada por Fundación Chile, que logró el recambio de 1.600 refrigeradores antiguos por equipos de alta eficiencia energética. Las guías de Empaques y Embalajes, y del Sistema de Productos Sostenibles, están disponibles en: https://sodimac.falabella.com/sodimac-cl/page/cuidemos-la-casa-de-todos
Con el fin de sensibilizar sobre la problemática de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) y promover su correcto manejo y disposición, Fundación Chile junto al Ministerio del Medio Ambiente lanzaron la campaña Renchúfate. En Maipú se realizó una recolección masiva de RAEE encabezada por la ministra del Medio Ambiente, quien calificó la iniciativa como “un aporte para fomentar la reparación y reciclaje de estos residuos en un momento en que han mostrado un alza”.
“Por un Chile sin residuos electrónicos” fue la premisa de la campaña Renchúfate impulsada por Fundación Chile y el Ministerio del Medio Ambiente, que culminó este fin de semana en la comuna de Maipú con una masiva recolección de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), encabezada por la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas.
A la actividad también asistieron vecinos y familias de la comuna, el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, la gerenta de sustentabilidad de Fundación Chile, Marina Hermosilla, y el gerente de asuntos públicos de Samsung Chile, Víctor Vial.
La rápida tasa de crecimiento en el mundo de los RAEE, y la liberación de sustancias peligrosas que algunos de estos aparatos contienen, tales como mercurio, plomo, cadmio, entre otras, representan una amenaza para la salud humana y el medioambiente y son hoy un problema de urgencia global que se debe atender.
En Chile, se proyecta para este año una generación de más de 180 mil toneladas de RAEE, lo que equivale a 9,6 kg por persona. Del total de RAEE generados, solo un 3,4% se recolectan y tratan adecuadamente.
Para sensibilizar sobre esta situación, y como parte de su iniciativa Residuos-E, junto al Ministerio de Medio Ambiente, Fundación Chile lanzó en septiembre la campaña “Renchúfate”, que se enfocó, en primera instancia en acercar la temática a la comunidad escolar en alianza con Kyklos. Durante octubre se desplegó en Maipú, entregando información a los vecinos sobre el correcto manejo y disposición de estos aparatos, promoviendo las “3R” en torno a ellos: reducción, reparación y reciclaje de los residuos, además de comunicar los riesgos asociados a un mal manejo o disposición final inadecuada de los RAEE.
La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, valoró la iniciativa y se refirió a los desafíos del país en la materia: “Campañas de sensibilización y jornadas de recolección de residuos electrónicos son un aporte en reducir su generación y fomentar la reparación y el reciclaje. Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos han mostrado un alza. De hecho, en nuestro país se estima que llegaremos a 13,9 kilos por habitante para 2027. Para hacernos cargo de esta situación, trabajamos en el decreto de metas REP de pilas y aparatos eléctricos y electrónicos, que aumentará la valorización de estos residuos. Asimismo, en la Hoja de Ruta de Economía Circular se contempla una etiqueta u otro mecanismo que permita evaluar la vida útil de los productos antes de adquirirlos, fundamental para empoderar a la ciudadanía”, señaló.
Por su parte, la gerente de sustentabilidad de Fundación Chile, Marina Hermosilla, destacó que “Chile es el tercer país de Latinoamérica que más RAEE genera per cápita. Es urgente avanzar hacia un modelo de economía circular de estos aparatos. La campaña Renchúfate buscó sensibilizar a la ciudadanía y mostrar que desde el ámbito doméstico y cotidiano podemos tomar decisiones que tienen un gran impacto a nivel medioambiental, especialmente en contexto de las crisis de biodiversidad y de cambio climático que estamos enfrentando a nivel global. Campañas como ésta apuntan a aumentar el escaso porcentaje actual de reciclaje de RAEE”.
Tomás Vodanovic, alcalde de Maipú, se refirió a la importancia de la actividad “Esta iniciativa permitió a las vecinas y vecinos llevar sus aparatos electrónicos para que puedan ser procesados adecuadamente. Con esto contribuimos a un desarrollo mucho más sustentable de nuestra comuna y, también, a que nuestros vecinos puedan sacar los cachureos, que tienen ahí acumulando polvo y espacio en la casa”. Agregó que Renchúfate se suma a la campaña de la municipalidad, “Adiós cachureos y hola limpieza”, que tiene por objetivo la gestión de residuos voluminosos, que será itinerante por los distintos barrios de la comuna.
En la jornada de recolección realizada en el Templo Votivo de Maipú se recibieron residuos de aparatos como computadores, celulares, cargadores, lavadoras, refrigeradores, monitores, tablets, entre otros. Estos serán valorizados por la empresa Degraf, quien posteriormente emitirá un certificado ambiental donde se contabilizará la cantidad de RAEE tratados. Además, la jornada de recolección contó con shows culturales para los vecinos, y la presentación de la banda musical Los Fi, quienes montan su espectáculo con objetos reutilizados.
Samsung Chile, socio de la campaña realizada en Maipú y parte de la campaña Renchúfate de Fundación Chile, participa activamente en el reciclaje de sus residuos eléctricos y electrónicos.
“En Samsung creemos que es muy importante que los productores de aparatos eléctricos y electrónicos participemos activamente en la gestión de los residuos, para aportar no sólo con innovación y desarrollo tecnológico, sino también en esfuerzos y compromiso para cuidar nuestro medioambiente”, agregó Víctor Vial, gerente de Asuntos Públicos de Samsung Chile, representante de las empresas privadas, quien además invitó al sector privado a sumarse a este tipo de iniciativas.
La ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas,, estuvo presente en la iniciativa de Maipú.
La comuna de Santiago se suma a la campaña “Duro con el Flexible” impulsada por el Pacto chileno de los Plásticos, que busca evaluar la factibilidad de separar, clasificar, colectar a nivel local y reciclar este material.
Cerca de 50 millones de toneladas de envases flexibles se producen anualmente en el mundo, lo que representa cerca de un 40% de todos los envases de plástico por peso. Estos son principalmente de un solo uso, y casi no se reciclan. En Chile el panorama es similar: los plásticos flexibles domiciliarios, aunque corresponden a más de la mitad de los empaques, con excepción de algunas experiencias piloto, no se reciclan.
En este contexto crítico para el medioambiente, el Pacto Chileno de los Plásticos está impulsando la campaña “Duro con el Flexible”, un proyecto cuyo objetivo es evaluar la factibilidad de separar y clasificar envases plásticos flexibles domiciliarios colectados a nivel comunal para luego reciclarlos, y así, no solo evitar que los plásticos terminen en rellenos sanitarios o en los ecosistemas, sino que además permitir un importante ahorro de materia prima y energía, al utilizar materiales reciclados en la fabricación de nuevos productos.
Los plásticos flexibles corresponden a uno de los materiales más usados por la industria alimenticia para el envasado, representando casi la mitad de los empaques. Son de bajo peso en relación a su superficie, tienen características apropiadas para conservar alimentos, versatilidad para adaptarse a las particularidades del embalaje de distintos tipos de productos, y un alto potencial de reciclaje, en la medida que sean diseñados y dispuestos correctamente.
En esta campaña, el llamado es a incorporar dos tipos de plásticos flexibles al contenedor de reciclaje, el PP5 flexible y el PE4 flexible. El PP5 flexible (polipropileno) se encuentra en envoltorios de tallarines, galletas, hamburguesas, helados, cereales, caramelos, entre otros, y generalmente vienen etiquetados con el número 5. Por su parte, el PE4 flexible (polietileno de baja densidad) se encuentra en envases de pan de molde, papel higiénico, absorbente y servilletas, pañales, arroz, detergente en polvo, verduras congeladas, embalajes de packs de botellas y latas, bolsas de basura, entre otros. En ocasiones vienen etiquetados con el número 4.
El material flexible se está colectando en las comunas que utilizan un sistema de reciclaje de flujo único, que consiste en separar todo el material reciclable en un solo contenedor, simplificando y facilitando la participación de los vecinos, aspecto clave, considerando que la eficiencia del proceso y sus resultados dependen en gran medida de la calidad del material dispuesto desde las casas.
Una vez separados y clasificados, los plásticos flexibles son valorizados y reciclados para ser reaprovechados como materia prima para la fabricación de nuevos productos, volviendo así a la cadena de la economía circular. En este proceso, el PP5 flexible es transformado en zuncho, cinta utilizada para embalar todo tipo de cajas y paquetes para diversas industrias, como la agrícola. El PE4, por su parte, es utilizado para la fabricación de bolsas de basura.
«40% de los plásticos que se desechan son flexibles»
Emilia Ríos, alcaldesa de Ñuñoa, se refirió a la importancia de la iniciativa. “El 40% de los plásticos que se desechan son plásticos flexibles, por lo que estamos muy contentos de sumarnos a esta campaña. Desde la administración local debemos tomar acciones concretas para que vecinas y vecinos puedan reciclar y contribuir al cuidado del medioambiente de la forma más sencilla y cómoda posible”, sostuvo la edil.
“El problema de la contaminación por plástico es complejo, y la única forma de enfrentarlo es mediante un trabajo colaborativo, de forma conjunta y articulada. Es así como en este piloto, nos ponemos ´duros´ con los plásticos flexibles junto a las empresas, las municipalidades y los vecinos”, señaló Fernanda Valdivieso, directora del Pacto chileno de los Plásticos.
Por su parte, Tomás Saieg, jefe de la Oficina de Economía Circular del Ministerio de Medio Ambiente, valoró esta campaña, especialmente en el contexto de la implementación de la Ley REP: «Ad portas del inicio de la Ley REP de envases y embalajes, es fundamental que se refuercen las cadenas de reciclaje de las distintas materialidades. Este proyecto tiene la virtud de enfocarse en una particularmente difícil e importante: la de los plásticos flexibles, que actualmente son muy poco reciclados, pero que son imprescindibles de abordar y representan una buena parte de los envases regulados.
Por Magdalena Balcells, gerente general de ASIPLA (Asociación Gremial de Industriales del Plástico).
Todos los días nos vemos enfrentados a una oferta cada vez más amplia de “empaques amigables con el medio ambiente, compostables, libres de plástico”, y así, un sin número de atributos que suenan demasiado maravillosos como para ser ciertos.
Si bien, desde ASIPLA estamos convencidos de los enormes beneficios ambientales presentes en las distintas soluciones e innovaciones que se han desarrollado en los últimos años, también sabemos que no existen soluciones milagrosas ni únicas para resolver un problema tan complejo y urgente como la creciente generación de residuos de empaques de productos de consumo masivo. Por lo mismo, es fundamental que los consumidores seamos capaces de distinguir las verdaderas soluciones –aunque sean de alcance acotado-, para no ser víctimas del greenwashing, y al mismo tiempo, tomemos conciencia del impacto que generan en el medio ambiente nuestros patrones de consumo.
Hoy disponemos de varias aplicaciones fabricadas a partir de materiales biodegradables o compostables que contribuyen a una gestión de residuos más sostenible, pero es importante entender qué son y cuándo son realmente un aporte en la lucha contra la generación de residuos.
Para partir, es importante aclarar que lo que conocemos como plásticos compostables son materiales que forman parte de la amplia familia de los «bioplásticos», que, a su vez, está compuesta por resinas que tienen la componente biológica en su origen (biobasados), en su fin de vida (biodegradables/compostables) o en ambos.
En términos conceptuales entenderemos entonces que los plásticos biobasados son aquellos polímeros que se originan a partir de recursos renovables, como el maíz, la caña de azúcar o la celulosa, independientemente de cómo se comportan en su fin de vida. Por otro lado, entenderemos por biodegradabilidad el proceso bioquímico durante el cual los microorganismos presentes en el medioambiente transforman los materiales en sustancias naturales como agua, dióxido de carbono y compost, para lo cual existen hoy distintas normas científicamente reconocidas y homologadas en Chile, como la NCh3398 y NCh3399.
Ahora bien, la complejidad de los bioplásticos radica en que la propiedad de biodegradación de un material no depende del origen de éstos, sino que está ligada a su estructura química. Por lo tanto, un plástico 100% biobasado puede no ser biodegradable y un plástico 100% de origen no renovable puede biodegradarse por completo.
Desde un punto de vista de mercado, hoy en día existen alternativas de bioplásticos para gran parte de las resinas plásticas convencionales que se utilizan para la fabricación de envases. Sin embargo, a nivel mundial -e incluyendo aquellos de origen no renovable-, su producción representa menos del 1% de los más de 357 millones de toneladas de resinas plásticas tradicionales que se comercializan globalmente al año.
Lo anterior, sumado a sus altos precios (de tres y hasta cuatro veces el costo de resinas tradicionales) y sus cualidades técnicas que no son idénticas a las de los plásticos tradicionales en lo que se refiere a conservación de alimentos, resistencia de empaques y barreras mecánicas, hace que los plásticos compostables o plásticos certificados, como se les conoce en la nueva Ley de Plásticos de Un Solo Uso (PUSU), sean una alternativa con un alcance acotado o para aplicaciones de nicho.
Retomando nuestro planteamiento inicial, queremos reforzar la idea de que para enfrentar la crisis climática,no existen soluciones que resuelvan todo de una vez. Es así como, de cara a la implementación de la Ley PUSU, tiene sentido pensar en el plástico compostable como una buena alternativa para aplicaciones de nicho -como es el caso de los envases de comida preparada o comida para llevar-, ya que, al contener esos alimentos por un breve periodo de tiempo, las propiedades del material compostable son suficientes para conservarlo. Adicionalmente, por el uso que se les da, estos envases terminan con una gran cantidad de restos orgánicos de comida, por lo que el paso natural y más sustentable es llevarlos a un flujo de compostabilidad en lugar de reciclarlos, que es lo que se plantea para los envases que están regulados por la Ley REP, que fomenta el reciclaje y valorización de los residuos de envases y embalajes.
De esta manera nos encontramos con dos herramientas y soluciones para distintos tipos de residuos, que son complementarias, pero completamente excluyentes, por lo que es clave para el éxito de ambas políticas públicas resguardar que los flujos de reciclaje y compostaje no se mezclen, ya sea a través de etiquetas o mecanismos de diferenciación por colores.
Adicionalmente, para que esto funcione de la manera virtuosa que acabamos de describir, es fundamental acelerar la instalación de un sistema organizado de separación de residuos orgánicos y generación de infraestructura para el compostaje industrial en nuestro país.
En definitiva, se requiere de la colaboración de todos los actores para avanzar en patrones de consumo sustentables, pero, sobre todo, de la transparencia y entrega de información veraz por parte de las empresas que ponen en el mercado productos cuyo fin de vida es el compostaje. Aquí no se trata de ser o no ser de plástico, se trata de reducir la generación de residuos y cuidar efectiva y coherentemente el medioambiente.