La valorización de pelos de cerdo provenientes de la industria alimenticia para la construcción representa un aporte a la economía circular. Según la de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), si la producción anual de hormigón en Chile se reforzara con pelo de cerdo reciclado, se podría valorizar casi el 70% de los residuos de pelo de cerdo que se depositan en vertederos cada año.
Gracias a un Fondecyt de iniciación durante los últimos 3 años, y tras otros 4 de investigación junto a un grupo de investigadores sobre el uso de fibras naturales como refuerzo del hormigón en la construcción, Federico Antico, doctor en Ingeniería Civil y profesor asociado de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), está estudiando cómo las fibras naturales pueden contribuir con la humedad interna de los hormigones y beneficiar la hidratación de los materiales cementicios que conforman al hormigón.
Hacia el 2016, el investigador comenzó a trabajar con el desecho de pelo de cerdo de la industria alimenticia, un problema considerable dada la alta producción nacional e internacional. Sólo en Europa se producen 890 mil toneladas de residuos porcinos al año, con costos asociados de gestión que alcanzan los 20,7 millones de euros anuales. En Chile, sólo uno de sus principales productores dispone anualmente de más de 100 toneladas de pelo de cerdo en vertederos y ha invertido millones de dólares en los últimos años para mejorar procesos y construcción de infraestructura para el tratamiento de sus residuos derivados de la producción de carne.
«Las mezclas con baja relación agua/cemento con la adición de fibras naturales recicladas de la industria alimentaria chilena mejoran su tenacidad a la fractura y podrían funcionar como reservorios de agua para el curado interno y así aumentar el grado de hidratación del cemento», señaló Antico. Para el académico, el uso de desechos de la industria alimenticia no se reduce al pelo animal, de hecho, existen componentes vegetales como el yute, que también ha demostrado resultados mecánicos similares en pruebas sobre morteros, retrasando la formación de fisuras y prolongando su vida útil.
Académicos de la UAI estudian el uso de fibras naturales como refuerzo del hormigón en la construcción, una importante innovación en materia de economía circular.
«Quizás suene fuerte para algunos el utilizar desechos animales, pero lo cierto es que la industria alimenticia sigue en crecimiento y la construcción puede aprovechar este pasivo ambiental, en reemplazo de fibras sintéticas o plásticas que dificultan el proceso de reciclaje del hormigón en su fin de vida. Es por tanto un buen desafío para los hubs de innovación, a la hora de plantear desafíos que permitan reutilizar desechos naturales de diversas industrias, como insumo para otras», concluyó Antico.
Dentro del proyecto Fondecyt, se están estudiando las condiciones óptimas, los límites de uso y las propiedades de las fibras naturales que permitan proporcionar curado interno a las mezclas con baja relación agua/cemento para maximizar su resistencia mecánica, tenacidad a la fractura y durabilidad.
Según datos de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), si la producción anual de hormigón en Chile se reforzara con pelo de cerdo reciclado, se podría valorizar casi el 70% de los residuos de pelo de cerdo que se depositan en vertederos cada año, mejorando la resistencia, y también proporcionando una contribución al curado interno del material cementicio que conforma a estos materiales de construcción. El plan es contribuir a una industria de la construcción dinámica que permita la utilización de este tipo de fibras naturales sustentados con estudios científicos profundos y así tener un competidor sostenible de las fibras poliméricas industrializadas.
Federico Antico, doctor en Ingeniería Civil y profesor asociado de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), Campus Viña del Mar.
Por Nicolás Fernández, Presidente de la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje y gerente general de Metalum.
En la actualidad, la industria del reciclaje desempeña un papel fundamental en la construcción de un futuro sostenible para nuestro país.
La industria del reciclaje en Chile no solo contribuye a la protección del medio ambiente, sino que también genera importantes beneficios económicos y sociales. En primer lugar, el reciclaje permite reducir la cantidad de residuos que llegan a los vertederos, evitando así la contaminación del suelo y del agua. Además, la reutilización de materiales disminuye la necesidad de extraer recursos naturales, lo que ayuda a preservar nuestros ecosistemas.
Por otro lado, el reciclaje es una industria creciente y por ende una fuente de empleo significativa en nuestro país. Cada vez más personas se dedican a labores relacionadas con la recolección, clasificación y procesamiento de materiales reciclables. Esta industria ha creado oportunidades laborales en diversas comunidades, y en los últimos años hemos visto como emprendimientos se han transformado en empresas con un gran potencial.
La Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) es una herramienta clave para promover la sostenibilidad y fortalecer la industria del reciclaje en Chile. Esta ley establece que los productores son responsables de la gestión de sus productos una vez que se convierten en residuos. Si bien su implementación representa un gran avance, también enfrentamos desafíos significativos que debemos tomar en consideración.
Uno de los principales desafíos es la educación y sensibilización de la población. Aunque el reciclaje ha ganado terreno en los últimos años, aún existe falta de información y comprensión sobre cómo separar correctamente los residuos, cómo se realiza el proceso de reciclaje y cómo las conductas de la población impactan significativamente en el cuidado del medio ambiente. Es fundamental invertir en campañas de educación que fomenten la participación activa de la ciudadanía y promuevan la adopción de prácticas sostenibles.
Otro desafío importante es el desarrollo de infraestructura adecuada para gestionar los materiales reciclables que la población generará. Si bien se han implementado avances en esta materia, aún existen brechas en la cobertura de puntos de reciclaje y en la capacidad de procesamiento de residuos, sobre todo en regiones. Es necesario promover la inversión en plantas de reciclaje y en tecnología que facilite la separación y clasificación eficiente de los materiales.
Además, la colaboración entre el sector público y privado es fundamental. La implementación exitosa de la ley REP requiere de un trabajo conjunto entre el gobierno, las empresas y los ciudadanos. Es necesario establecer alianzas estratégicas que fomenten la inversión y la innovación en la gestión de residuos, así como incentivos económicos para las empresas que adopten prácticas sostenibles.
Es justamente aquí donde aparece otra clave fundamental. El reciclaje es la fuente para reemplazar materias primas vírgenes en los procesos industriales. La economía circular, de la cual escuchamos a diario, cierra su ciclo cuando logramos reintroducir materiales reciclados en nuevos productos. Reconocer los materiales reciclables como el séptimo recurso es un paso fundamental en este sentido. Al otorgarles el valor que merecen, se impulsa su demanda en el mercado industrial. Esto implica establecer regulaciones y medidas que promuevan y favorezcan la adquisición y utilización de estos productos, tanto en el sector público como en el privado.
Dentro de nuestros propios desafíos se encuentran promover la educación y sensibilización de la población. Queremos trabajar en la difusión sobre la importancia del reciclaje, los beneficios ambientales y económicos que conlleva, así como la correcta separación de los residuos. En el corto plazo, debemos generar campañas de concientización en comunidades y a través de medios de comunicación para fomentar la participación ciudadana activa.
En conjunto a nuestros asociados, nos esforzamos por impulsar la mejora de la infraestructura de reciclaje en todo el país. Aspiramos a trabajar en estrecha colaboración con el gobierno para identificar las necesidades de inversión en plantas de reciclaje y puntos de recolección. Además, abogamos por la implementación de tecnologías avanzadas que faciliten la separación y clasificación de materiales, optimizando así los procesos de reciclaje.
En ANIR estamos convencidos que la industria del reciclaje tiene un rol crucial en la construcción de un futuro sostenible para Chile. Mediante la superación de los desafíos que enfrentamos, podemos fortalecer esta industria, generando empleo, protegiendo el medio ambiente y promoviendo la eficiencia en el uso de recursos. Fomentaremos la jerarquía en el manejo de residuos, considerando en orden de preferencia la prevención, la reutilización, el reciclaje, el compostaje, y la valorización energética, dejando como última alternativa su eliminación.
Colloky produce calzados con fibra de botellas plásticas en su manufactura. Opaline fabricó una colección con un 60% de algodón orgánico, una fibra natural que se produce sin uso de pesticidas y fertilizantes químicos sintéticos.
La firma de calzado y vestuario infantil Colloky destacó sus avances en el uso de materiales de reciclado en su manufactura. Desde el año pasado que la tradicional firma nacional de vestuario y calzado infantil trabaja en cápsulas de fibra de botella. En la última temporada estival incorporaron además una zapatilla de lona que usa algodón reciclado de preconsumo en un 65% del total de materiales que requiere cada unidad. Su objetivo es ayudar a eliminar desechos que irían directamente al ambiente, como parte de su iniciativa #CuidemosAlPlaneta.
Asimismo, en su colección de invierno 2023, Colloky lanzó su nueva versión de las zapatillas deportivas C74, también con fibra de botella plástica, mientras que en su línea Lifestyle usó una lona con 100% algodón reciclado preconsumo, ecocuero 50% poliuretano convencional y 50% poliéster reciclado post-consumo.
“El cuidado del planeta, es una prioridad para la mayoría de las personas, sobre todo para las nuevas generaciones, donde están nuestros actuales y futuros clientes. Colloky debe cumplir con las expectativas de sus clientes y ser una marca innovadora en el mundo infantil, por eso desarrollamos un producto hecho en base a material plástico de botella, contribuyendo a descontaminar los océanos”, explica Camila Peñafiel, gerente de marketing corporativo de Colgram, firma creadora de las marcas de vestuario y calzado infantil Colloky y Opaline.
Opaline, en tanto, también experimenta esta tendencia a través del uso de algodón orgánico en vestuario (cerca de un 60% del total de materiales de cada prenda), una fibra natural que se produce sin el uso de pesticidas y fertilizantes químicos sintéticos. En lugar de eso, se utilizan métodos naturales como la rotación de cultivos, el compostaje y el control biológico para proteger el cultivo de algodón de las plagas y enfermedades.
“Entre las propiedades del algodón orgánico se cuenta que es un material textil más suave y cómodo para la piel, Es más duradero, respetuoso con el medio ambiente, hipoalergénico y más transpirable que otras telas. En resumen, el algodón orgánico es una excelente opción para los bebés, que buscan ropa suave, cómoda y sostenible”, señaló la ejecutiva de Colgram.
Cuidado del planeta, una prioridad
Desde la empresa chilena proyectan aumentar en cada temporada la cifra de materiales reciclados que se emplean para la manufactura de vestuario y calzado en Colloky y Opaline. Para ello, se encuentra en permanente investigación de las opciones que presenta el mercado y de la viabilidad de utilizarlas, según adelantó Peñafiel.
La industria de la moda es uno de los sectores que se está viendo más desafiado en el contexto del cambio climático, tanto para avanzar hacia la disminución de emisiones de carbono como para aprovechar las oportunidades en el ámbito de la economía circular. Un reciente informe de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo alertó sobre la importancia de garantizar que la ropa se fabrique de la manera más sostenible y ética posible.
Nespresso, Wickbold, Coca-Cola, Carrefour y otros empresas son parte de una serie documenta acerca de cómo la industria d alimentos está repensando sus productos, carteras y cadenas de suministro para regenerar la naturaleza. El proyecto, «Diseño circular de alimentos: repensar productos para regenerar la naturaleza», fue desarrollado por la Fundación Ellen MacArthur y posee cinco episodios donde muestra lo que se está realizando en América Latina.
Según el informe «The Great Food Redesign» de la Fundación Ellen MacArthur, las diez principales empresas de alimentos y supermercados podrían transformar el 40% de las tierras agrícolas en el Reino Unido y Europa al rediseñar sus productos a partir del diseño circular, que es la aplicación de los principios de la economía circular para el desarrollo de un producto alimenticio, incluídos los tipos de ingredientes utilizados, el origen y el método de producción y envasado. Además, el informe también señala que desarrollar productos alimenticios de manera que apoyen a la naturaleza puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero 70% y los impactos sobre la biodiversidad 50% en comparación con el escenario actual.
Los ejemplos presentados traen uno o más aspectos del modelo de ‘diseño de comida circular’ propuesto por la Fundación Ellen MacArthur. Es decir, los productos presentados utilizan o desarrollan diferentes ingredientes (en términos de variedades y especies de plantas y animales), que tienen un menor impacto en el medio ambiente, que son reciclados (a partir de coproductos alimentarios) y producidos de forma regenerativa para la naturaleza. La serie también destaca el papel de los minoristas para facilitar la entrada de productos con estas características en sus estantes, de modo que ganen la preferencia del consumidor.
Una de las iniciativas presentadas es el trabajo de Nespresso para hacer la transición de la producción de café de Cerrado Mineiro a una producción regenerativa y diversificada. cambios climáticos.» En alianza con reNature, la empresa identificó productores pioneros de agricultura regenerativa en el país y eligió 10 fincas para trabajar en un proyecto piloto. Uno de ellos fue Guima Café, cuyos proyectos de agricultura regenerativa en la finca incluyeron la siembra de árboles de aguacate, que también se caracteriza como diversificación. Además de ayudar con la producción regenerativa de cafés, los árboles podrían generar una nueva fuente de ingresos para la empresa.
Para que el modelo de diseño circular de alimentos alcance todo su potencial y genere los beneficios positivos esperados para el sistema alimentario, es necesario combinar todos sus aspectos. Es decir, que los productos tengan ingredientes producidos de forma regenerativa, reciclados, de menor impacto y diversificados. Los ejemplos presentados en esta serie muestran que las grandes empresas y los innovadores de la región están avanzando en una dirección positiva. Y, al mismo tiempo, que es necesario que más empresas aprovechen la oportunidad del diseño circular y actúen para transformar el sistema alimentario de modo que ayude a la naturaleza a prosperar.
Los cinco vídeos que forman parte de la serie están disponibles en el canal de YouTube y en el sitio web de la Fundación Ellen MacArthur, con versiones en portugués, inglés y español.
La Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de CORFO certificó a 40 empresas que culminaron exitosamente el Acuerdo de Producción Limpia que dio origen al sello “ElijoReciclar”, primera ecoetiqueta masiva del país que ayuda a identificar los envases que destacan por su reciclabilidad.
Hoy, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC) entregó la certificación a 40 empresas tras cumplir las metas y acciones comprometidas en el Acuerdo de Producción Limpia (APL) articulado por SOFOFA, con la participación y apoyo técnico del Ministerio del Medio Ambiente, la Superintendencia del Medio Ambiente, el Servicio Nacional del Consumidor, y la Asociación de Consumo Sustentable de Chile, ADC Circular.
Este trabajo colaborativo ha permitido que del total de envases de productos masivos que se ponen anualmente en el mercado con el sello #ElijoReciclar -más de 179 mil toneladas-, un 98,8% son materiales reciclables, lo cual constituye una relevante contribución del primer Acuerdo de Producción Limpia (APL) “Ecoetiquetado de Envases y Embalajes” al avance de la economía circular.
El grupo de compañías certificadas está conformado por Agrosuper, Alimentos Próximo, Ambientes Limpios, Ariztía, Biorigen, Varsovienne, Bredenmaster, Cencosud, Cervecería AB InBev, Colmenares San Cristóbal, Comercial Davis, CCU, CAPEL, Avon, Enex, Empresas Carozzi, Tucapel, Virutex Ilko, Essity, FT Foods, Good Food, Hipermercados Tottus, Empresas Iansa, Ideal, ICB, Natura, Nestlé Chile, Patagonia Blend, Proa, SMU, Softys Chile, Soprole, Sucden Chile, The Body Shop, Tres Montes Lucchetti, Unilever Chile, Viña Concha y Toro, Viña Santa Rita, Walmart Chile y Watt´s.
Tomás Saieg, jefe de la Oficina de Economía Circular del Ministerio del Medio Ambiente, señaló que “el trabajo que se ha hecho en este APL es muy valorable porque se ha logrado aumentar el conocimiento de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, se ha logrado conectar a los gestores de residuos con el mundo de los regulados, y se han cambiado diseños de envases producto del aprendizaje, y se ha logrado recolectar mucha información valiosa tanto para el Ministerio como para otros actores. El mayor valor de este acuerdo es el aprendizaje que se ha logrado por parte de todos los actores”.
En tanto, la directora ejecutiva de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, Ximena Ruz, dijo que “como Agencia hemos apoyado la Ley REP desde sus inicios y estamos convencidos que es clave para lo que este país necesita, y es por eso que hemos trabajado con todos los sectores de productos prioritarios, en forma anticipada, en avanzar en este camino de fomento al reciclaje, de entender la normativa, de coordinarse y unirse, de generar información y pilotajes, de tal manera logramos ayudar a las empresas a estar preparadas para lo que se viene”.
El plan piloto de la ecoetiqueta ejecutado en el marco del APL involucró la evaluación de más de 2.000 envases, logrando en noviembre de 2021 un reconocimiento de más del 60% por parte de la ciudadanía, donde un 75% reconocía que la ecoetiqueta incidía en que las personas reciclen más y de mejor manera. Hoy, en el marco de la continuidad de ese plan piloto ya van más de 4.000 envases evaluados, involucrando a la fecha a más de 70 empresas.
En base a la implementación inicial del APL, se verificó que la materialidad de los envases eco-etiquetados, introducidos en el mercado anualmente, el 61,6% corresponde a vidrio, un 16,2% a material PET, un 8,9% a papel y cartón, y un 5,8% es cartón para líquidos.
“Hoy marcamos un hito donde queremos reconocer a todas las empresas que se sumaron al acuerdo inicial con el desafío de diseñar, implementar, arremangarse las mangas y meter las manos en la masa para construir colaborativamente una ecoetiqueta que facilite el reciclaje, acercando la ley REP a la ciudadanía con mensajes claros y robustos”, valoró Gonzalo Russi, secretario general de SOFOFA.
Además, destacó que “el APL de EcoEtiquetado I fue el resultado de la colaboración pública-privada, que ha contado con la valiosa participación de representantes de la ciudadanía y de consumidores, con la experiencia técnica y práctica de diversos valorizadores y gestores, la mirada normativa y estratégica de representantes de Gobierno y el compromiso y acción del sector empresarial”.
Un 77% de las empresas certificadas indicaron que la implementación del APL les permitió comprender y ejecutar el concepto de las etiquetas ambientales y la importancia de la certificación externa por una tercera parte independiente (certificadora), por sobre una auto declaración de la propia empresa. A su vez, un 60% indicó que el APL colaboró directamente con la identificación de las brechas de reciclabilidad de sus envases.
Desde la mirada de los consumidores, Carola Moya, presidenta de la Asociación de Consumo Sustentable de Chile, ADC Circular, afirmó que este sello es el único que cuenta con una ruta consolidada de reciclaje y una certificación externa. “Como ciudadanía estamos hartos de las autodeclaraciones y del greenwashing, por lo tanto, este sello es el único que le entrega a la ciudadanía una herramienta para poder validar si efectivamente lo que la empresa está diciendo se cumple”, sostuvo.
De acuerdo a lo reportado por las empresas, nueve de ellas efectuaron cambios en la formulación de nuevos envases con materiales reciclables. Esto permitió detectar su impacto en la generación de mermas y materiales residuales reciclables en las industrias, estimándose que un total de 20.700 toneladas ya no son derivadas a relleno sanitario, sino a distintas actividades de valorización, lo cual implica un ahorro de $314 millones al evitar la disposición del residuo post-industrial en un relleno.
Para las empresas, el APL les permitió generar alianzas con las entidades directamente involucradas en la ruta de reciclaje -el 80% con gestores intermediarios y un 67% con valorizadores-, por cuanto de otra forma no sería posible contar con un reciclaje real de sus envases.
Por otro lado, el estudio de impactos del APL arrojó que la reducción potencial de Gases de Efecto Invernadero, si los envases eco-etiquetados fueran efectivamente reciclados y no se dispusieran en relleno sanitario, es igual a 18.785 toneladas de CO2eq anuales, calculado en base a la información otorgada por el 60% de los envases y embalajes aprobados para el uso del sello.