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Davos 2022

Por Gonzalo Muñoz, Presidente de TriCiclos, Manuia y Champion COP 25

Por primera vez en la historia del Foro Económico Mundial, y empujado por dos “Eneros” (años 2021 y 2022) con confinamientos y restricciones producto del COVID19, la gran reunión anual de Davos se llevó a cabo la semana pasada durante la primavera europea en vez de hacerse como siempre en los primeros días del año durante el invierno del norte.

Quienes tuvimos la fortuna de contrastar las condiciones de mayo con las de enero, nos pareció evidente que resulta mucho más grato, económico y ambientalmente amigable bajo las circunstancias de este año. Sin embargo, ya está decidido que al menos en los próximos dos años debiera volver a enero, fundamentalmente porque Davos ha adquirido el mérito de ayudar a establecer la agenda económica del año que se inicia, y sólo cumple esa misión cuando sirve como la primera plataforma anual para definir los grandes temas a seguir. En este 2022 los temas que marcan la agenda y su intensidad parecen haber puesto a la humanidad en un momento crítico en la historia.

El primer tema en la agenda de Davos fue la invasión de Ucrania, donde se vio un alineamiento absoluto y ninguna empresa o representante ruso fue invitado al evento, debido al claro sentimiento de agresión hacia el continente europeo, que no sólo afecta la estabilidad de la región, sino que está logrando fragilizar aún más la democracia a nivel global. A su vez se trataron los diversos impactos del conflicto sobre la economía global, principalmente en materia de aumento de costos en los alimentos y fertilizantes, causando un huracán de hambruna sobre el cual debemos actuar con urgente solidaridad.

Otro tema en agenda continúa siendo la pandemia de COVID19, que evidentemente aún no ha sido superada del todo. Se habló de las implicancias y lecciones, así como de la importancia de aumentar la resiliencia frente a futuros probables eventos similares y la necesidad de prepararnos, fortalecer el rol de la ciencia, combatir las noticias falsas, y robustecer las alianzas públicas privadas que han demostrado una notable capacidad de innovación en tiempos record.

Mucha de la atención se puso en los fenómenos inflacionarios, la crisis económica, las pérdida de empleo, la inestabilidad, el aumento de los costos logísticos, la escasez de materiales y componentes, el aumento de pobreza, la inequidad y la vulnerabilidad.

Junto a los anteriores, un tema que se mantuvo muy alto en la agenda fue el del cambio climático. Contrario a lo que muchas personas pudieron creer a partir de las urgencias adicionales que se han generado en estos últimos dos años, la agenda climática sólo ha aumentado en intensidad y urgencia. En Davos hubo más de 70 eventos sobre acción climática, demostrando que la agenda ambiental definitivamente se consolidó. Hace 8 años, cuando tuve el honor de ser invitado por primera vez, la agenda verde era secundaria y algo cuestionada. Actualmente nadie podría no considerarla como prioritaria. Con las razonables dudas respecto de como se consolidarán los recientes y crecientes compromisos net zero, así como las prácticas ESG, lo que no hay duda es de que el camino va por ahí. No existe otra opción que la de tomar con máxima seriedad esta nueva cultura en todo tipo de organización.

En Davos 2022 se vieron avances significativos y a una velocidad inusitada, aunque aún insuficiente, en la dirección correcta. Las finanzas avanzan a tropiezos, pero lo hacen, se le continua declarando la guerra al carbón y a la deforestación, el motor de combustión interna vive sus últimos años de manera anticipada queriendo acelerar la debacle de los combustibles fósiles; se exige transición justa y se abre espacio para la inclusión como nunca antes vimos, y se comienza a hablar con seriedad sobre regeneración de servicios ecosistémicos y contabilidad financiera que incluya aspectos de naturaleza y sociedad que sean medibles y trazables de acuerdo a la ciencia.

Un jefe de estado me comentaba: “hace 50 años los presidentes teníamos que viajar con nuestro ministro de defensa, hace 30 años con el de relaciones exteriores, hace 20 con el de finanzas. Actualmente si no viajas con el/la ministro de medioambiente o clima, no eres nadie”. Esa es la agenda que marca el futuro inmediato, y Davos 2022 no hizo más que reconocer la seriedad de la situación y propiciar acción colectiva adicional.