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Sin lombrices, también se puede hacer compostaje domiciliario

  • Composteras que se pueden instalar en la logia de un departamento o el jardín de la casa. Una familiar entrega hasta 30 kilos de abono para plantas al mes.

 

Más de un 50% se puede reducir la emisión de basura en un hogar gracias al compostaje, una tendencia que empezó a crecer en pandemia, cuando muchas personas notaron la cantidad de desechos que generaban al comer en casa. La acción de compostar se aprecia en condominios donde se organizan los vecinos, casas e incluso departamentos.

Compostar permite transformar los desechos orgánicos (como corontas de manzanas o cáscaras de huevos) en humus, uno de los mejores fertilizantes para la tierra. Una compostera con los desechos orgánicos de una familia de cinco personas puede generar 30 kilos de humus al mes, que podrán ser destinados a macetas de flores, el jardín, la huerta o compartir con la comunidad. Compostar además reduce la basura que va a vertederos y que genera gas metano con efecto invernadero.

“Vemos condominios donde vecinos se agrupan para armar una compostera. Ahí colocan sus residuos orgánicos, y con el humus abonan el jardín sin gastar dinero extra en fertilizantes. Una compostera más pequeña, para una pareja en un departamento, puede generar hasta 10 kilos de humus al mes”, explica Lucas Cantergiani, cofundador de Ceroplas, empresa chilena que vende composteras por Internet y fabrica bolsas compostables para el comercio.

Bosque húmedo

Cantergiani advierte que lejos de malos olores, un compostaje bien manejado no atrae insectos y tiene aroma a bosque húmedo. Existen modernas composteras que funcionan sin lombrices, y donde tan solo basta girar una manilla para airear y oxigenar el compost, para que microorganismos degraden los restos de frutas, verduras y otros desechos orgánicos transformándolos en abono.

Cantergiani entrega algunos consejos para transitar al compostaje doméstico:

– Escoger el modelo: las composteras tradicionales funcionan con lombrices que consumen los residuos orgánicos para convertirlos en humus. Pero también está la opción de composteras sin lombrices, donde microorganismos, como bacterias y hongos, transforman los desechos orgánicos en abono. Las lombrices aceleran el proceso, pero el resultado es similar, es decir, abono.

– Ubicación: se puede instalar en el patio de la casa e incluso en la logia de departamentos, idealmente en un lugar sombreado.

– Separar la basura: hay que adquirir el hábito de apartar la basura orgánica. En la compostera se pueden arrojar residuos de frutas y verduras, como corontas de manzanas, restos de lechuga, cáscaras de plátanos o tomate, cáscaras de huevo, bolsas de té y borra del café.

– Incluso ahora se pueden echar bolsas de comercio elaboradas a base de maíz, pues se transformarán en humus igual que el resto de los desechos orgánicos. Hay que evitar colocar cáscaras de cítricos ya que dañan el humus.

– Rutina simple: dos veces a la semana se recomienda echar un poco de agua, no mucha, sino tan solo para humedecer, pues la idea es descomponer y no podrir. Cuando llueve, conviene ubicar la compostera bajo techo o cubrirla. En el caso de compostera sin lombrices, dos veces a la semana hay que revolver para airear y oxigenar a los microorganismos. En composteras con manivela basta con girar una manilla para revolver y airear. En las composteras con lombrices, no es necesario revolver, porque el movimiento de las lombrices oxigena el material.

– Recibir el humus: levantando la tapa de la compostera se echan los residuos orgánicos y por una rejilla debajo la compostera entrega el humus para la tierra, que se puede retirar regularmente.