Directora de Escuela de Ciencias Ambientales y Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello creó un prototipo 100% sustentable que utiliza la energía solar para el tratamiento de aguas residuales, el que se puede implementar para uso domiciliario o industrial.
El proyecto liderado por la académica e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Elizabeth Garrido, tiene como objetivo la reutilización de aguas domésticas o industriales, para lo cual creó un prototipo de planta piloto, de efecto dual y autosustentable. Durante cuatro años, la experta ha estado trabajando junto a académicos y estudiantes de la carrera de Ingeniería Ambiental para crear esta nueva planta, que utiliza fotocatalizadores activados por la luz solar para degradar contaminantes emergentes, es decir, degradación fotocatalítica.
Para la investigadora, estas iniciativas son importantes debido a la falta de agua que afecta a varias zonas del país y al mundo, tal como se ha observado actualmente en Uruguay. “Esta escasez se irá acrecentando por la alta demanda de agua dulce y por los efectos del cambio climático. Por lo tanto, es necesario implementar medidas que permitan reducir el consumo de agua y buscar fuentes alternativas de suministro de este vital elemento”.
Considerando que en los últimos 50 años Chile ha enfrentado la mayor crisis hídrica, Elizabeth Garrido detalla que “esta es una alternativa que otorga la posibilidad de utilizar aguas residuales o aguas grises tratadas como nuevas fuentes de suministro de agua, para su reutilización a nivel domiciliario, por ejemplo, en riego o brindarle otros usos, según el nivel de calidad obtenida después del tratamiento”.
Cómo funciona
La planta funciona al agregar un fotocatalizador al agua residual, el cual se activa en presencia de luz solar y genera radicales hidroxilos responsables de degradar los contaminantes. Para operarla, se utiliza una bomba de agua que alimenta y recircula el agua residual en el colector solar. La bomba se alimenta de la energía proporcionada por un panel solar, lo que hace que el proceso sea sustentable. Así, el sol cumple dos funciones: ayuda a degradar los contaminantes y entrega la energía necesaria para hacer funcionar la planta piloto.
El prototipo tiene una capacidad de 13 litros y opera con un flujo continuo y caudal mínimo de 7 litros por minuto. La eficiencia de degradación de los contaminantes depende de las condiciones de operación empleadas. Hasta el momento, Garrido explica que «nos encontramos en pleno proceso de evaluación y puesta en marcha de la planta piloto. Los resultados han sido importantes y la idea es aplicar estos catalizadores a una escala más grande y con efluentes reales de diferentes sectores industriales, además de evaluar su factibilidad en el tratamiento de aguas grises para su posterior reutilización».
El desafío de este proyecto es crear un catalizador que genere especies químicas altamente oxidantes en presencia de luz solar, como el radical hidroxilo, que degrada contaminantes. Para lograr esto, se utilizan arcillas como fotocatalizadores que se encuentran en los suelos del sur de Chile. Las arcillas se sintetizan en el laboratorio y se modifican con dióxido de hierro y dióxido de titanio. Con este proceso, los fotocatalizadores extienden su rango de absorción de luz hacia la región visible del espectro electromagnético, lo que les permite generar radicales en presencia de luz solar.
Próximos pasos
La implementación de la planta abarca un trabajo de cuatro años, tiempo en el que se prepararon los catalizadores. Luego, comenzaron los ensayos a escala de los catalizadores para probar su efectividad en la degradación de contaminantes A continuación, se diseñó la planta con estudiantes de Ingeniería Ambiental y, en la última etapa, se obtuvo el soporte de un proyecto de Corfo 2030, que aportó el financiamiento para la construcción de las planta piloto.
Este proyecto está en marcha desde mayo. Próximamente, «nuestra idea es aplicarlo en fuentes reales, por ejemplo en la industria vitivinícola. También, estamos observando cómo funciona tratando aguas grises provenientes de actividades domésticas, las que tienen un gran potencial de reutilización», ya que habitualmente el tratamiento que utilizan y requieren incluyen más personal y poseen una capacidad técnica más compleja», agrega la académica.
Elizabeth Garrido, académica e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad Andrés Bello (UNAB).
Con el fin de priorizar el reciclaje, la marca ha realizado una serie de donaciones que aseguren una segunda vida a los materiales usados en el festival.
Como presentador oficial de la campaña Rock & Recycle de Lollapalooza Chile y, a la vez, promoviendo su premisa “Más Belleza, Menos Residuos”, con la sustentabilidad como pilar fundamental, Natura utilizó stands con una materialidad que les permitiera ser reciclados luego de su uso en el festival. Recientemente, la marca realizó una donación de estas construcciones a la Municipalidad de Cerrillos, junto a otros materiales como tierra, fertilizantes, plantas y arbustos.
Esta colaboración permitió la recuperación del espacio para el vivero municipal, que antes era un sitio eriazo. El terreno fue limpiado, acondicionado y construido por el Departamento de Áreas Verdes de Cerrillos, donde los stands donados se acondicionaron como bancales que fueron llenados con tierra fértil y diversas especies de plantas.
Previamente, Natura realizó otras donaciones de stands a las municipalidades de Recoleta y San Bernardo, para que los materiales de estos puedan ser reutilizados con distintos propósitos. Dos de las estaciones de maquillaje presentes en el festival fueron donadas a la Municipalidad de Huechuraba para talleres dirigidos a las escuelas de la comuna. Cabe destacar que estas estaciones contaban con paneles solares integrados y autosuficientes, que también fueron incluidos en la donación.
De igual forma, la misma compañía recicló los muebles usados en el Lounge para acondicionarlos a sus propias oficinas. “En un mundo donde los recursos son limitados, el reciclaje y la reutilización se convierten en una poderosa herramienta para cuidar nuestro planeta. Cada día, tenemos la oportunidad de dar una nueva vida a materiales y productos que de otro modo se perderían en los vertederos. Tener siempre en mente la continuidad de uso de nuestras creaciones es clave para el futuro sostenible al que apuntamos”, comenta Paola Nimo, gerente de Sustentabilidad de Natura Chile.
Las contribuciones se suman a las acciones de la compañía para promover el reciclaje dentro de Lollapalooza, como la campaña Rock & Recycle, que logró recolectar un total de 4,5 toneladas de residuos durante los tres días de festival, superando en 1,2 toneladas la cifra de 2022. Esto con el apoyo de un grupo de 180 participantes, compuesto por personas pertenecientes a la red de consultores/as Natura, consumidores finales y activistas ambientales que se inscribieron voluntariamente a la campaña.
Globos y piñatas que se guardan para otras fiestas es parte de la nueva estrategia de esta compañía que ya está en negociaciones para distribuir en EE.UU., México, Brasil, Perú, Colombia, Europa y Arabia Saudita.
Tras haber sufrido el 40% de baja en las ventas durante la pandemia, además del cierre de todos sus locales excepto la casa matriz, Carnaval irrumpe en el mercado de productos de fiesta con una línea totalmente reutilizable.
Se trata del desarrollo de productos de más de un uso, con una logística que permite mayor variedad en las góndolas de los supermercados, evitando así el sobre stock de ciertos diseños que terminan pasando de moda. Además, dejaron de buscar la apertura de más locales y pasaron a fortalecer su venta virtual y otros canales, para Chile y el extranjero.
Fue en este contexto que crearon la piñata reutilizable, la que localmente vendió 11.000 unidades por más de $50 millones en 2022 y, en Estados Unidos, sólo en el último trimestre, US$100 mil a través de Party City, el retailer de fiestas más grande del mundo. “Y ahora lanzamos Fiesta Infinita, que viene a complementar este éxito”, comenta Benjamín Pérez, fundador de Carnaval. De hecho, Walmart es el primero en apostar por Fiesta Infinita.
La línea Fiesta Infinita, 100% reutilizable, suma a la piñata marcos para sacarse fotos, globos, anteojos y velas. El desafío apareció al momento de crear un dado que tuviese los 10 números en 6 caras, de manera tal de que la combinación de dos permitiera que los anteojos y la vela se pudieran usar desde el cumpleaños número 1, al 99. Asimismo, la piñata, el globo y el marco se desinflan y guardan hasta la siguiente fiesta.
El objetivo de Carnaval es triplicar la venta de piñatas durante este 2023. Por otra parte. Y respecto a la proyección internacional de Fiesta Infinita, ya están en negociaciones para distribuir en EE.UU., México, Brasil, Perú, Colombia, Europa y Arabia Saudita.
Este proyecto nace con el objetivo de hacerse cargo de una problemática que involucra a toda la sociedad, como lo es la contaminación por residuos.
Liderada por alumnos y docentes de la Escuela de Diseño de Duoc UC, la iniciativa «Valoriza» busca darles una segunda vida a residuos como plásticos, papel o incluso corcho, transformándolos en materia prima para construir nuevos productos, razón por la cual la entidad educativa decidió destacarlo esta semana, en la que se conmemora el día mundial sin bolsas de plásticos.
Desde sus inicios, Valoriza ha destacado por su enfoque único en la transformación de los desechos generados por las sedes de Duoc UC -aún en fase piloto- en materias primas valiosas, fomentando la innovación a través del desarrollo de nuevas líneas de productos industriales. De igual forma, el proyecto busca educar a los futuros profesionales en la utilización, creación y fabricación de materiales de origen orgánico y biodegradables que tengan el menor impacto ecológico posible.
Pero, según un comunicado enviado por esta entidad, «más allá del simple descubrimiento de materiales sorprendentes, Valoriza tiene como objetivo fundamental inculcar en los estudiantes el valor de la experimentación, la investigación constante y el aprendizaje a través del ensayo y error».
Por Marisol Garrido, directora de Operaciones de Séché Group Chile y socia de ANIR.
Caminamos ahí, nos alimentamos de ahí, plantamos ahí, vivimos y morimos ahí. No tan solo nosotros, sino la vida vegetal y animal se sustenta en el suelo, y que además de proporcionar los nutrientes, agua y minerales para su desarrollo, es reservorio de carbono, cumpliendo un rol fundamental en las iniciativas de descarbonización y ayudando a la mitigación del cambio climático.
Tal vez lo damos por sentado o pensamos que podemos extraer recursos sin fin, pero no es así. El suelo es un recurso finito, al igual que los minerales o combustibles que encontramos en él. Este alberga el 25% de la biodiversidad del planeta y cada vez se va degradando y perdiendo más. Según datos de la ONU, cada año desaparecen más de 24.000 millones de toneladas de suelo fértil y, además, la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial, esperándose que este porcentaje siga aumentando.
En el contexto nacional, de acuerdo a datos de Conaf, recopilados del Reporte Nacional de Degradación de Tierras (2020), 23% de hectáreas a nivel nacional se encuentran con riesgo de desertificación “alto” y “muy alto”. El panorama respecto a la sequía tampoco es optimista, considerando la baja de precipitaciones en la zona central, donde reside un 70% de la población. El déficit de lluvias acumulado entre Coquimbo y el Maule supera el 60% de acuerdo a la Dirección Meteorológica (DMC).
Esto implica que el camino hacia la rehabilitación y regeneración de los suelos se hace cada vez más lejano y que la degradación se impone a un ritmo casi imparable. Incluso, “algunos expertos afirman que el número de años de cobertura del suelo restante en el planeta es comparable a las estimaciones de reservas de petróleo y gas natural” (FAO).
A nivel local, se está avanzando en iniciativas como el anteproyecto de la norma primaria de calidad ambiental para suelos de Chile, que actualmente está en proceso de consulta pública, sin embargo, el uso y gestión del suelo puede trabajarse desde ahora. La gestión sostenible de esta matriz cuesta menos que la rehabilitación o la restauración de las funciones de la misma, entonces ¿vamos a seguir esperando?
Es necesario que pasemos a la acción y no postergar el cuidado de este recurso agotable que nos nutre día a día, tanto a nosotros como a los demás seres vivos. El llamado es no tan solo a recordar su importancia en esta efeméride ambiental, sino que posicionar el tema en el corto plazo para establecer planes y acciones concretas que nos permitan mejorar las cifras de desertificación y sequía en el mundo.