El reporte advierte que si se empaquetaran en contenedores de transporte los más de 2 mil millones de toneladas de residuos que se generan cada año, juntos marcarían una distancia equivalente a «dar la vuelta al ecuador de la Tierra 25 veces, es decir, más que un viaje de ida y vuelta a la Luna».
El informe Perspectivas Mundiales de la Gestión de Residuos 2024 (GWMO por sus siglas inglesas), publicado por el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) y titulado «Más allá de la era de los residuos: Convertir la basura en recurso», advierte de que la falta de acción en la gestión mundial de residuos tendrá un alto costo para el medio ambiente, la salud humana y la economía, y destaca que la generación de residuos aumentará de 2.300 millones de toneladas en 2023 a 3.800 millones de toneladas en 2050.
El reporte analiza las consecuencias de adoptar compromisos en materia de gestión de residuos o seguir como hasta ahora. Señala que, si se empaquetaran en contenedores de transporte los más de 2 mil millones de toneladas de residuos que se generan cada año, juntos marcarían una distancia equivalente a «dar la vuelta al ecuador de la Tierra 25 veces, es decir, más que un viaje de ida y vuelta a la Luna».
«Si no se toman medidas urgentes en la gestión de residuos, en 2050 el costo anual mundial podría casi duplicarse hasta alcanzar la asombrosa cifra de 640.300 millones de dólares», advirtió el PNUMA en el informe, presentado en la VI Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente (UNEA-6) en Nairobi.
La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, reiteró la importancia de «subrayar el papel fundamental de los responsables de la toma de decisiones en los sectores público y privado para avanzar hacia un nivel cero de residuos». Agregó que «la generación de residuos está intrínsecamente ligada al producto interno bruto (PIB), y muchas economías de rápido crecimiento están luchando bajo la carga del rápido crecimiento de los residuos».
La ejecutiva añadió que el estudio «puede ayudar a los gobiernos a evitar que se pierdan oportunidades de crear sociedades más sostenibles y a reducir la generación de residuos».
PNUMA enfatizó la urgencia de adoptar medidas de cero residuos y de economía circular. «El mundo necesita urgentemente pasar a un planteamiento de cero residuos, mejorando al mismo tiempo la gestión de los mismos para evitar una contaminación significativa», declaró la autora principal del informe, Zoë Lenkiewicz.
El modelo de economía circular que plantea la investigación se refiere a uno de los sistemas económicos sostenibles actuales, en el que los productos y materiales se diseñan de forma que puedan reutilizarse o reciclarse.
Por tanto, pueden mantenerse en la economía el mayor tiempo posible, junto con los recursos de los que están hechos, y se evita o minimiza la generación de residuos a la vez que se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.
El modelo del informe muestra que las medidas de prevención y gestión de deshechos podrían limitar los costos netos anuales para 2050 a 270.200 millones de dólares. Sin embargo, las proyecciones muestran que un modelo de economía circular podría conducir a un beneficio neto total de 108.500 millones de dólares por año.
La UNEA-6, principal organismo de toma de decisiones ambientales del mundo, congrega a «más de 5.000 representantes de gobiernos, la sociedad civil y el sector privado», según PNUMA.
Por Sebastián Carvallo, subdirector de Producción Sustentable de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC).
Desde que comenzaste a leer esta columna, demorarás alrededor de dos minutos en llegar al final. En ese tiempo, en Chile se habrán generado 76 toneladas de residuos que irán a parar a vertederos o rellenos sanitarios. Somos uno de los países de Latinoamérica que más basura genera, cerca de 20 millones de toneladas al año. ¡No es sostenible!
Una herramienta fundamental para hacer frente a esta emergencia es la Ley 21.368 que regula la entrega de plásticos de un sólo uso y las botellas plásticas, promulgada en agosto del 2021 y que actualmente se encuentra en la segunda etapa de implementación.
En la primera etapa, que comenzó en febrero del 2022, se prohíbe la entrega de plásticos de un sólo uso, principalmente para el sector gastronómico. Así, se dio paso a los productos diseñados para ser compostados a nivel domiciliario o industrial y que estén certificados por el Ministerio del Medio Ambiente. La segunda etapa se inició en agosto pasado, obligando a los comercios a ofrecer y recibir botellas retornables.
Hoy, nos encontramos a unos meses de la entrada en vigencia de la tercera etapa de la Ley. A partir de agosto del presente año quedará prohibida la entrega de cualquier producto de un sólo uso destinado al consumo dentro de los establecimientos de expendio de alimentos que no sea reutilizable, independiente de si es plástico o no. Leyó bien, ya no hablamos únicamente de plástico, sino de todos los productos que se usen una sola vez.
Esta tercera fase es sin duda la más desafiante. Lo que para los consumidores será un ajuste, para las empresas gastronómicas se trata de un esfuerzo muy significativo que como sociedad debemos valorar. Habrá que modificar infraestructura, incorporar costos nuevos y educar a los clientes. Sin duda es una tarea muy difícil, pero extremadamente necesaria. Sabemos que en la industria las realidades de cada establecimiento son distintas y es importante que la normativa contemple esas diferencias.
Ya no se trata de que una cuchara esté libre de plástico y sea compostable, ahora debemos velar como sociedad que esa cuchara no termine en un vertedero, bajo toneladas de basura, transformando su descomposición en metano, un gas de efecto invernadero más dañino que el CO2. Si es compostable, habrá que compostarla. Suena simple, pero requiere de la coordinación de diferentes actores, la creación de mercados secundarios para estos productos y un aumento de la conciencia social.
Chile ha sido pionero en la región al implementar regulaciones significativas para la gestión de residuos. Además de la ley que regula la entrega de plásticos de un sólo uso, se suma la de Responsabilidad Extendida del Productor. Al mismo tiempo, existen proyectos de ley destinados a facilitar la valorización de los residuos orgánicos, promover el trabajo de prevención y reducción de las pérdidas y desperdicios de alimentos, así como iniciativas para la gestión de residuos en sectores como la construcción y textiles, entre otros.
No me extiendo más, porque el cronómetro sigue corriendo y las toneladas de residuos se siguen acumulando. La triple crisis ambiental parece inevitable, pero estoy convencido de que el trabajo público privado coordinado, serio y con altura de miras permitirá hacerle frente de forma responsable y justa.
Experto comenta sobre las políticas e instrumentos que el país necesita para fomentar la reutilización de envases. Además, ideas para usar los corchos de vino y recomendaciones para mantener el riego de las plantas en vacaciones, en un nuevo capítulo de Piensa Circular en Cooperativa.
En una. nueva edición del programa radial Piensa Circular, en Cooperativa, en modo vacaciones, revivimos la entrevista realizada a Guillermo González, consultor de sustentabilidad y exjefe de la Oficina de Economía Circular del Ministerio de Medio Ambiente, sobre un estudio realizado para levantar instrumentos y políticas públicas que permitan promover el reuso de envases y con ello la disminución de residuos en Chile.
Además, conocimos la iniciativa de la empresa de soluciones de infraestructura industrial Megacentro para verificar sus emisiones de gases de efecto invernadero y convertirse en una organización «cero huella».
En la sección de consejos para huerteros y amantes de los jardines, Fernando González, del vivero Lahuan, nos entregó recomendaciones para mantener el riego de nuestras plantas durante los días de ausencia por vacaciones o escapadas de fin de semana.
Y en el Consejo Circular, revisamos la segunda parte de ideas para hacer con los corchos de vino.
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Con la asesoría de Ambipar Environment, el ATP250 de Santiago, el evento tenístico que parte hoy, presentó su plan integral de gestión ambiental, con el fin de reducir al máximo su impacto y contribuir a una economía circular.
Hasta el domingo 3 de marzo se disputará en San Carlos de Apoquindo, el campeonato de tenis Movistar Chile Open 2024 contará con un plan integral de gestión ambiental para lograr un nuevo estándar en Sudamérica en materia de torneos ATP, y que involucrará activamente al público asistente.
“Parte de nuestro objetivo, es mejorar la calidad de vida de las personas y también destacar nuestra ciudad. Somos un evento 360, que incorpora lo deportivo, la entretención, lo social y que busca ser cada vez más sostenible. Unirnos a Ambipar será clave para alcanzar la meta de cero residuos y continuar midiendo nuestra Huella de Carbono como lo hicimos el 2022. Medirnos nos permite ser más conscientes del impacto de un evento de esta envergadura y realizar mejoras permanentemente”, señala Catalina Fillol, directora del torneo.
La empresa Ambipar Environment es el socio estratégico a cargo de codiseñar y ejecutar esta iniciativa, que tendrá dos pilares principales. El primero consiste en implementar una gestión de los residuos sólidos generados en el evento, que maximice la valorización a través del reciclaje y otras tecnologías que eviten la eliminación en rellenos sanitarios.
Esto se materializará con la instalación de cuatro puntos limpios que permitirán la segregación inicial de materiales reciclables, compostables y con potencial energético, que posteriormente serán sometidos a procesos de clasificación y pretratamiento, antes de su valorización final, con el objetivo de llegar a ser un evento “cero residuos a eliminación”. Cada punto limpio, además, contará con monitores para enseñar al público sobre la correcta segregación de los residuos y sobre su posterior tratamiento y valorización.
Según Leonardo Curotto, gerente Comercial de Ambipar Environment, esta versión del Movistar Chile Open marcará un hito en la forma en que se gestionan los residuos generados durante los nueve días de competencia. Los residuos serán clasificados y pretratados fuera del recinto, en la planta de clasificación y pretratamiento de Ambipar en Quilicura, que se encuentra en periodo de pruebas industriales antes de su entrada en operación.
“La experiencia de trabajar con el Movistar Chile Open será una excelente oportunidad para lograr sinergias entre el deporte y la gestión de residuos. Nuestra planta cuenta con la tecnología más avanzada de Sudamérica para estas operaciones y buscamos aprovechar estas nuevas capacidades para simplificar la experiencia del público y alcanzar el objetivo del ´cero residuos´ de manera conjunta, transformándolos en materia prima para el reciclaje, compostaje o valorización energética, enviándolos a empresas valorizadoras que cuenten con las autorizaciones ambientales y sanitarias correspondientes”, explica Curotto.
El segundo pilar del trabajo de Ambipar Environment será medir, registrar y verificar la huella de carbono de este torneo, a través de la cuantificación de las emisiones, directas e indirectas de gases de efecto invernadero (GEI) asociadas al evento, incluyendo también aquellas emisiones mitigadas a través de la valorización de residuos.
Equipos del ATP Chile Open y Ambipar Environment en la planta de clasificación y pretratamiento de residuos en Quilicura.
Por Daniel Olivares Quero,profesor asociado de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez y director del Centro de Transición Energética (CENTRA) UAI.
El Día Mundial de la Energía, celebrado el 14 de febrero pasado, nos ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el papel vital que la energía juega en nuestras vidas y en el desarrollo de la sociedad. Es un día para reconocer tanto los beneficios como los desafíos que la demanda energética impone en nuestro mundo.
La energía es el motor del desarrollo y el bienestar de la población. Sin ella, muchas de las comodidades y facilidades de la vida moderna serían imposibles. Desde la iluminación de nuestras casas hasta el funcionamiento de industrias, la energía está en el corazón de casi toda actividad humana. Permite el avance de la tecnología, el crecimiento económico y mejora la calidad de vida de millones de personas alrededor del mundo. Sin embargo, este desarrollo viene con un costo. El impacto ambiental de nuestra demanda energética es significativo y diverso. La mayoría de las fuentes de energía tradicionales, como los combustibles fósiles, tienen efectos perjudiciales para el medio ambiente. La emisión de gases de efecto invernadero es una de las principales causas del cambio climático, un problema global que amenaza los ecosistemas naturales y la supervivencia de muchas especies, incluyendo la nuestra.
Nos enfrentamos a una paradoja: los mismos recursos que impulsaron el progreso y el bienestar de nuestra civilización, en una escala temporal diferente, pueden ser responsables de una catástrofe para muchas formas de vida en el planeta. ¿Cómo puede un sistema que mantuvo un equilibrio climático durante casi 10.000 años entrar en un patrón de inestabilidad como el actual? ¿Por qué tardamos tanto en comprender este fenómeno? La ciencia nos ha proporcionado pruebas irrefutables sobre los orígenes antropogénicos de la crisis climática, desde el uso de combustibles fósiles hasta prácticas insostenibles en la agricultura, ganadería y extracción de recursos naturales. Esto ha generado esfuerzos globales para reemplazar prácticas insostenibles a partir del uso de energías renovables, combustibles verdes y una gestión más responsable de los residuos, entre otros. Estos son objetivos loables en los que debemos invertir recursos y talento en los años venideros.
Sin embargo, estas medidas no son la respuesta a las preguntas fundamentales planteadas. Las respuestas deben surgir de una reflexión más profunda sobre cómo el estilo de vida moderno ha desconectado al ser humano de los ciclos naturales. Vivimos en ciudades que nos aíslan del entorno natural, que nos impiden ver la incómoda verdad que Al Gore mencionaba en su famoso documental: el daño que nuestra forma de vida inflige en nuestro entorno natural, un entorno que ya apenas reconocemos.
Entonces, ¿cómo podemos avanzar en esta reflexión y lograr un cambio real? Desde mi perspectiva, debemos comenzar por adoptar una nueva visión de la sostenibilidad y el bienestar de la humanidad, una que integre el conocimiento científico con una comprensión más profunda de lo que nos inspira y nos preocupa, de lo que nos hace humanos; en definitiva, necesitamos un cambio de paradigma.